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15 ago 2011

"Cubans go home"

Imagen cortesía de La Patilla.

El régimen chavista ha introducido a cubanos en sectores considerados vitales y estratégicos para la soberanía y seguridad de cualquier Estado. Es tiempo de actuar en contra de esta situación, es necesario demandar con fuerza y decisión el fin de esta perniciosa relación de subordinación con la tiranía castrista.

Los recientes quebrantos de salud del Presidente y su tratamiento han puesto de bulto varias cosas, pero la más importante de ellas es la del tipo de relación existente entre Cuba y Venezuela.

Es sobradamente conocida la relación de dependencia de todo tipo ­incluso emocional­ que Hugo Chávez tiene con Fidel Castro, no de otra manera pueden explicarse sus continuas referencia a Castro, sus innumerables viajes a ese país y el hecho de que prefiera tratar sus dolencias en Cuba y no en Venezuela.

Es conveniente a estas alturas recordar que el Castro-Comunismo es su Paradigma y su Proyecto para Venezuela. Estamos en presencia de una relación asimétrica entre los dos Estados, desmedidamente favorable al régimen castrista.

Cubazuela existe, no es una ficción o una maledicencia opositora, es una realidad que cobra fuerza con el paso del tiempo y que constituye un acto de dejación de soberanía y de traición a la patria de parte del gobierno venezolano.

Los supuestos continuadores de la gesta de los Libertadores han entregado el país y sus recursos a otro Estado, violando mandatos constitucionales y perjudicando de manera escandalosa los intereses de la nación.

Venezuela ha sustituido a la desaparecida URSS como financista del fracasado modelo cubano a través de convenios económicos como el subsidio petrolero, la conformación de diferentes empresas binacionales donde nosotros ponemos el capital, la triangulación en la importación de productos que innecesariamente pasan por Cuba antes de venir a Venezuela, el pago del numeroso personal cubano presente en el aparato del Estado. Todo esto en detrimento de nuestra economía.

Las cosas no se limitan a chulearnos económicamente, el régimen chavista ha introducido a funcionarios cubiches en sectores considerados vitales y estratégicos para la soberanía y seguridad de cualquier Estado mínimamente serio.

Están presentes más que como asesores en la Fuerza Armada Nacional, intervienen decisivamente en la labor de los organismos de inteligencia del Estado, tienen acceso directo e indebido a las Notarias y Registros, según recientes denuncias controlarán los servicios de Identificación y Extranjería, vienen desplazando a los venezolanos en la Sanidad Pública y además participan con peso decisivo en la Sala Situacional de Miraflores.

Desde la época de la Colonia, Venezuela no se había encontrado en una situación de subordinación tal con ningún otro Estado, ni siquiera en los tiempos de mayor dependencia de los Estados Unidos. Que ironía, quienes dragonean de feroces antiimperialistas y de bolivarianos nos han entregado a Cuba.

Es tiempo de que los venezolanos actuemos en contra de esta situación, es necesario demandar con fuerza y decisión el fin de esta perniciosa relación de subordinación con la Tiranía castrista, nuestra soberanía y la defensa de nuestros intereses deben ser reivindicados y restituidos. Este gobierno entreguista y traidor debe ser obligado a cambiar su política hacia Cuba. En tiempos de conmemoración del Bicentenario los hijos de esta patria tenemos un nuevo reto independentista.

Por Gonzalo García Ordónez 


Fuente: Tal Cual Digital


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  • 28 mar 2011

    Médicos que vienen de Cuba “son muy mediocres”

    Escuela Latinoamericana de Medicina, ELAM, en Cuba.

    El decano de la Facultad de Medicina de la UNA (Paraguay), Anibal Filártiga, expresó que un estudio comparativo arrojó como resultado que los médicos que se capacitan en Cuba tienen la formación de un licenciado en Enfermería y no la de un doctor con todas las letras.


    “Médicos que estudian en Cuba vienen con una formación muy mediocre”, dijo a la 780 AM el decano de la Facultad de Medicina, Aníbal Filártiga.

    “Tenemos un estudio muy serio hecho, una comparación con el currículum de los de la UNA y de los que vienen de Cuba. Ellos no están preparados, y estos estudios demuestran que tienen las habilidades y conocimientos de un licenciado en Enfermería”, agregó.

    Filártiga reconoció que la Facultad de Medicina de la UNA no tiene la capacidad de dar abasto a la cantidad de aspirantes a la carrera, campo que es ambicionado por facultades privadas que aprovechan la situación para lucrar.

    El profesional dijo que la promoción del estudio en la isla caribeña viene de parte de populistas, citando a Nicanor Duarte Frutos como uno de los principales promotores.

    Finalmente, Filártiga expresó que los jóvenes estudiantes son engañados por la propaganda populista y que hacen todo lo posible para poder formarse en la carrera.

    Fuente: ABC Digital


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  • 18 ene 2011

    Juicio clave en Cuba por la negligencia que mató a 26 pacientes de un psiquiátrico

    Uno de los fallecidos en el hospital psiquiátrico Mazorra.

    Los enfermos murieron de frío e inanición en un hospital que la revolución había convertido en emblema 

     
    Un tribunal de La Habana juzga desde esta mañana a los presuntos responsables de las graves negligencias que hace un año costaron la vida, por frío e inanición, a 26 pacientes del hospital psiquiátrico de la capital. El juicio es clave para el Gobierno de la isla.

    La tragedia ocasionó un grave escándalo. La gente se enteró primero en la calle; llegó un momento en que toda La Habana hablaba de ello. Cuando ya los rumores se extendían más allá de la ciudad, el Ministerio de Salud Pública difundió una nota que, en lo esencial, confirmaba lo que se sabía. El comunicado anunciaba una investigación interna y luego un juicio contra los culpables de las “deficiencias relacionadas con la no adopción oportuna de medidas” que habrían evitado las muertes.

    El centro médico, antes llamado Hospital Mazorra, fue convertido al inicio de la revolución en todo un emblema de la nueva política sanitaria. Lo que con el dictador Fulgencio Batista había llegado a parecerse al “infierno de Dante”, se dijo, pasaría a partir de entonces a constituir un ejemplo de dignidad en el trato a los pacientes mentales.

    La transformación se llevó a cabo, pero duró lo que duró. Para el año 2010, el hospital estaba hecho un desastre. Los detalles que familiares de los fallecidos y otros testigos revelaron en torno al deterioro del centro, a los constantes robos de materiales en su interior y, sobre todo, a la deficiente cuando no cruel atención dispensada a los enfermos multiplicaron la indignación popular.

    Todo ello hizo del caso un asunto crucial para el Ejecutivo de Raúl Castro. De ahí que el juicio se anunciara ayer en la portada el diario Granma, si bien la escueta información no precisaba quiénes eran los imputados ni qué cargos se les imputaba. “Una vez concluido el proceso judicial se harán públicos sus resultados”, se indicaba al final.

    Fuentes no oficiales conocedoras del proceso indicaron que en el banquillo se sientan más de una docena de empleados del hospital, incluidos al menos dos miembros de la dirección. Los cargos más relevantes son, según estas fuentes, los relacionados con las negligencias u omisiones de atención y los robos o desvíos de recursos.

    El portavoz de la ilegal aunque tolerada Comisión por los Derechos Humanos y la Reconciliación de Cuba, Elizardo Sánchez, consideró en declaraciones a La Vanguardia que el tribunal “no ha llevado a juicio a los máximos responsables de este hecho cruel, pues ahí deberían estar también el ministro de Salud Pública y algún otro alto cargo del Gobierno”. Sánchez añadió que aquello no habría ocurrido si las autoridades sanitarias hubieran aceptado en su día la cooperación de la Cruz Roja Internacional, que siempre supervisa con especial cuidado el funcionamiento de los psiquiátricos.

    El castigo ejemplar a los culpables parece garantizado. Las penas que se piden superan en algunos casos los diez años de cárcel. La alarma social es grande. Y la Sanidad es una de las insignias de la revolución cubana.

    Parte de los imputados estaban en prisión provisional desde su detención en enero del 2010, entre ellos los jefes de cocina y almacén del hospital; otros estaban en libertad con cargos.

    El juicio puede durar cuatro días, según estimaciones de los abogados. La sentencia no tardará en conocerse.


    FERNANDO GARCÍA

    Tomado de:  La Vanguardia


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