Mostrando entradas con la etiqueta Obama. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Obama. Mostrar todas las entradas

17 dic 2010

Raúl propuso a Clinton un "teléfono rojo" con La Habana


Cuba propuso a Estados Unidos la creación de “un canal secreto de comunicaciones” para facilitar a los gobernantes de ambos países la negociación directa de los asuntos más delicados en las relaciones bilaterales, caracterizadas por el enfrentamiento desde el triunfo de la revolución de Fidel Castro, en enero de 1959.

La propuesta fue comunicada en octubre de 2009 por el presidente Raúl Castro al entonces canciller español Miguel Ángel Moratinos, quien informó de la propuesta a la secretaria de Estado Hillary Clinton.

Con anterioridad al cable del Departamento de Estado sobre la idea de establecer un teléfono rojo, la legación estadunidense en La Habana fue informada al respecto por el entonces embajador de España, Manuel Cacho, en una reunión con el consejero político estadunidense. Ese canal secreto, sin intermediarios, sería la única vía autorizada por el gobierno cubano “para efectuar pasos de envergadura hacia la conciliación con EU”.

La respuesta estadunidense, según los cables revelados por Wikileaks, fue de rechazo al “teléfono rojo” (al igual que en su día tuvo Washington con Moscú durante la Guerra Fría). El parecer de Clinton era que Cuba debía de aprovechar los canales existentes para avanza.
 
Otro cable deja patente la apuesta de Washington por las generaciones más jóvenes frente a la vieja disidencia para encabezar la transición democrática en la isla. En un cable se revela incluso los “celos” de la vieja disidencia con fenómenos de gran impacto internacional como los mensajes por internet de la bloguera Yoanni Sánchez.
 
Tomado de: La Crónica de Hoy

  • Ir a la página principal
  • 21 oct 2010

    Malas noticias para Castro

    ¿Y ahora qué?
    El reconocimiento al disidente de Santa Clara se suma a la salida de Moratinos y a un jarro de agua fría de Obama

    La concesión del Premio Sajarov a Guillermo Fariñas es la tercera mala noticia que Raúl Castro recibe del exterior en una semana. La primera se la dio Barack Obama el martes, cuando consideró que las excarcelaciones de reclusos políticos y las reformas económicas aprobadas hasta ahora en Cuba no bastan aún para que Washington ablande su política de cerco a la isla. El segundo jarro de agua fría llegó con la sustitución de Miguel Ángel Moratinos por Trinidad Jiménez en el ministerio español de Exteriores.

    El reconocimiento de la Eurocámara al disidente de Santa Clara obviamente no fue noticia en sentido estricto dentro de Cuba, cuyos diarios, informativos y páginas web abrieron con una declaración de Fidel Castro contra el "riesgo inminente" de una guerra nuclear en la que "el daño colateral sería la vida de la Humanidad". El líder de la revolución pidió la eliminación de las armas atómicas en todo el mundo.

    Tampoco se enteraron los isleños de lo que Obama dijo el martes sobre la relación bilateral: "Antes de dar nuevos pasos (de flexibilización de las políticas hacia Cuba), queremos asegurarnos de que el régimen castrista es serio, y la piedra de toque para eso será la libertad", afirmó. El presidente estadounidense reconoció lo positivo de las casi 40 excarcelaciones ordenadas hasta el momento, pero consideró que todavía "sigue habiendo demasiados presos políticos que languidecen en cárceles cubanas por tener opiniones diferentes a las del régimen". Y también juzgó insuficientes las recientes medidas de apertura a la iniciativa privada, al señalar que la de Cuba se mantiene como "una economía anclada en el pasado cuando otros países ex comunistas, de Vietnam a Rusia, han adoptado el sistema de mercado con mucho éxito".

    Un día después de este pronunciamiento, La Habana supo que su mayor valedor en la UE con vistas al abandono de la estrategia de condicionamiento establecida en la Posición Común europea sobre Cuba, Moratinos, desaparecía del mapa político justo en vísperas del consejo de ministros en que, el próximo lunes, los 27 deben decidir al respecto.

    La nueva titular de Exteriores, Trinidad Jiménez, no está bien vista por estos pagos.Fidel Castro la atacó directamente en el 2005 por defender al disidente Manuel Cuesta Morúa. Y hace dos años, siendo ella secretaria de Estado para Latinoamérica, medios próximos al Ejecutivo la acusaron de trabajar para la derecha de EE.UU. En cambio, la oposición interna acogió ayer muy favorablemente la sustitución.

    Pero no hay que exagerar. Aunque siempre utilizara un tono de mayor firmeza con los gobernantes cubanos, Jiménez nunca se salió en lo esencial de la línea del PSOE y Moratinos: la del "diálogo crítico" con La Habana. En cuanto al galardón a Fariñas, tanto él mismo como los distintos grupos de la disidencia lo tomaron como un aliento a "todos los luchadores por la libertad en Cuba". El protagonista no descartó volver al ayuno si no le dejan ir a recoger el premio.

    Tomado de: La Vanguardia

  • Ir a la página principal
  • 31 ago 2010

    Cuba se mueve bajo presión estadounidense

    Un programa estadounidense quiere financiar iniciativas de emprendedores cubanos en la isla. Las ayudas, que tendrán que ser encubiertas, ya han obligado al régimen castrista a tomar medidas para contrarrestar la oferta de EEUU. 

    (La Habana, Cuba). Las pistas sobre el futuro económico de Cuba están visibles por toda La Habana, en las fachadas de las casas y en garajes, en pequeños rótulos escritos a mano que dicen “Reparación de colchones”, “Arreglo cocinas” o, simplemente, “Pasteles”.

    Los carteles pertenecen a los empresarios autónomos cubanos, una incipiente clase a la que EEUU quiere echar una mano al entender que ellos son actores del cambio que se está produciendo en la isla comunista. Con la administración Obama cambiando la estrategia de EEUU de una postura hostil hacia una de mayor compromiso con Cuba, Washington ha destinado 3 millones de dólares de ayuda al desarrollo para colaborar con los incipientes empresarios cubanos y otros grupos “de la sociedad civil”.

    El dinero apoyará acciones de desarrollo económico de base en la isla, especialmente entre aquellos que estén enfocados en “promover el autoempleo y las iniciativas empresariales”, según las líneas de acción difundidas por la Agencia de estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID) el mes pasado.

    Pero algunos de los cubanos que se han pasado años defendiendo reformas hacia una economía de mercado dicen que tienen una sugerencia mejor para esos 3 millones de dólares: déjenlos en Washington.

    “Es una política errónea”, asegura un economista cubano a favor de las reformas, y que no está autorizado a hablar con la prensa extranjera sin permiso oficial. “Cuando EEUU pone su apoyo o su dinero detrás de algo, la gente aquí se vuelve sospechosa o pega un frenazo”.

    Él y otros aseguran que en estos momentos se está produciendo una lucha entre bambalinas entre el gobierno cubano y el partido comunista, entre quienes piden reformas de mercado y los de la línea dura, deseosos de mantener el status quo. Los legisladores de EEUU fallan al no darse cuenta de la importancia de ese debate, dicen los analistas cubanos.

    Otros señalan que con 3 millones de dólares en tres años, la financiación de USAID es más bien una cantidad simbólica que no dejará demasiada huella en una isla con 11 millones de habitantes.

    Con la economía de Cuba resquebrajándose bajo el peso de la deuda, la enorme ineficacia y casi cinco décadas de embargo comercial de EEUU, el presidente Raúl Castro se ha comprometido a permitir a más cubanos abrir pequeños negocios e incluso contratar empleados, algo que ha sido un tabú durante décadas. Insiste en que su gobierno no está girando hacia el capitalismo, sino modernizando su sistema socialista con una medida económica de sentido común.

    “Tenemos que borrar para siempre el concepto de que Cuba es el único país en el mundo en donde uno puede vivir sin trabajar”, dijo Castro ante el parlamento de la isla el 1 de agosto, mientras funcionarios del gobierno jugaban a quitar importancia a las reformas calificándolas como “ajustes” al modelo económico controlado por el estado.

    Los problemas económicos de Cuba son tan acuciantes que Castro tiene apenas otra opción que probar nuevas estrategias. Su gobierno pretende recolocar o despedir hasta el 20 por ciento de los más de 5 millones de cubanos que trabajan para el estado. A algunos les ofrecerán trabajos en la agricultura y en la construcción, pero hay voces que dudan que el gobierno vaya a ser capaz de crear empleo lo suficientemente rápido.

    La solución, parece, serán más trabajos en el sector privado. ¿Pero hasta dónde está dispuesto a llegar el gobierno?

    En 1993, cuando Fidel Castro permitió a los cubanos solicitar permisos de autoempleo, unos 200.000 ciudadanos decidieron empezar a trabajar por su propia cuenta, en muchos casos simplemente formalizando servicios que ya estaban ofreciendo en el mercado negro, de reparaciones mecánicas, carpintería o peluquería.

    Hoy en día, muchos de los autónomos cubanos tienen que soportar unos cuantiosos impuestos y unas pesadas inspecciones del gobierno, que todavía controla cerca del 90 por ciento de la actividad económica de la isla.

    Raúl Castro parece ahora preparado para ceder parte de ese control. Pero muchos potenciales empresarios están esperando a ver qué es lo que permitirán las nuevas normas. “¿Nos dejarán alquilar locales comerciales? ¿y comprar suministros a precios razonables? ¿contratar el personal que necesitemos? Tendremos que esperar a ver”, asegura un mecánico de coches de La Habana, que ahora trabaja en un atestado pequeño garaje en un barrio residencial.

    El economista disidente Óscar Espinosa Chepe cree que EEUU acierta al tratar de organizar y apoyar a los nuevos empresarios cubanos. “Si se hace de una manera abierta, transparente, podría ser una contribución importante”, afirma. “No creo que haya ningún motivo para rechazarlo”.

    Pero bajo la ley cubana, cualquiera que coopere con una acción financiada por EEUU para erosionar al gobierno puede ser enviado a la cárcel, así que la ayuda a los nuevos empresarios tendrá que ser concedida de manera encubierta, lo que supondrá un gran riesgo para todas las partes implicadas. El subcontratista estadounidense Alan Gross, que trabajaba con una subvención de USAID, fue detenido en diciembre y está retenido sin cargos en una cárcel de máxima seguridad desde entonces.

    “Dada la naturaleza del régimen cubano y la sensibilidad política del programa, USAID no puede ser culpada de cualquier daño o inconveniente que sufran los individuos que viajen a la isla con financiación de USAID”, advierten las líneas del programa.

    Hay países europeos que también financian proyectos para ayudar a los campesinos y a los empresarios de la isla, indican los expertos cubanos, pero generalmente no enmarcan la ayuda en términos de objetivos políticos e ideológicos de política exterior.


    Tomado de: La Información

  • Ir a la página principal