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7 ago 2011

El castrismo: una herencia económica catastrófica

En más de 50 años apenas se han construido 300.000 viviendas de pésima calidad.

En este trabajo, publicado en el número 135 de la revista Estudios Empresariales de Deusto Business School - Campus de San Sebastián, se expone la política económica del castrismo, sus concepciones y sus consecuencias. Esta comenzó siguiendo el dictado del Che Guevara pretendiendo eliminar hasta el mismo dinero. Luego se convirtió a la planificación central. De la Unión Soviética recibió abundantes subvenciones, pero su desaparición le obligó a adoptar incentivos. La Venezuela chavista volvió a garantizar la supervivencia del régimen dictatorial de los Castro. Por todo ello, Cuba es el país que más ayuda exterior, en términos absolutos y relativos, ha recibido del mundo al que intentó exportar su revolución.

La falta de un sistema económico mínimamente racional y eficaz explica su triste situación actual: su capacidad de producción mengua sin cesar y todo cuanto logra es mantener un nivel de vida mínimo. Lo más triste de todo es que a la oligarquía castrista lo único que les preocupa es reformar su economía para mantener su poder absoluto.

Hace mucho tiempo que no hay datos fiables, siquiera aproximados, sobre la economía cubana. Desde 1959 a 1969, el castrismo fue guevarista, empeñado en la destrucción de la contabilidad y del dinero como medio de pago. Tras el fracaso de la zafra de los 10 millones, en 1969, el castrismo se convirtió a la planificación soviética. Por unos años, hasta que la subida de los precios del azúcar en el periodo 73-76 y el aumento de la ayuda de la URSS permitieron a Castro involucrarse en las guerras africanas: Angola, Somalia, Etiopía y Eritrea fueron algunos de los países en los que hubo ejércitos cubanos desde 1976 hasta mediados de los ochenta. La economía cubana pasó a ser la de un país en guerra, volcada a la intervención exterior, sometida a las necesidades de los grandes ejércitos a los que acompañaban sanitarios y educadores. La perestroika de Gorbachov puso fin a las intervenciones exteriores del ejército cubano. La caída del muro en 1989 y la desaparición de la URSS dejaron a la economía cubana sin los subsidios soviéticos que supusieron, como mínimo, alrededor del 30% de su PIB anual desde 1970 a 1990. La economía cubana entró, entonces, en lo que se denominó un "periodo especial", caracterizado por la adaptación a una situación en la que la ayuda soviética había desaparecido. Fue el segundo periodo desde 1959 –el primero ocurrió entre 1970 y 1976– en el que el líder máximo aceptó la introducción legal de algunos incentivos económicos, hasta que la conquista del poder por Chávez en Venezuela permitió, desde principios del nuevo siglo, recuperar subsidios del exterior y asegurar que la población no pasara hambre. Fidel Castro eliminó entonces algunas reformas e intentó retomar los principios guevaristas. Cuba volvió a ser "anti-capitalista" sin intentar, siquiera, la planificación. La enfermedad de Fidel Castro y los límites de la ayuda de Chávez obligaron, hace ahora alrededor de cinco años, por tercera vez a iniciar otra política de reformas para permitir que una mínima racionalidad elevara la producción y el comercio de alimentos y algunos otros productos básicos. Ésta ha sido la historia de la política económica del castrismo. El siguiente capítulo comenzará cuando muera el tirano.

Mientras en el exterior discutimos sobre si el régimen castrista evolucionará hacia un modelo chino o vietnamita, en el interior lo único que preocupa a la oligarquía castrista es cómo reformar la economía para mantener el poder político absoluto de la nomenclatura, en la que participan la familia Castro, los mandos militares, la policía política y los burócratas del régimen. En la duda, se ha depurado a los que querían más cambios y más poder, y se ha optado, nuevamente, por la represión política y autorizado unas mínimas reformas para evitar las hambrunas.

En la Cuba castrista no hay estadísticas fiables, ni mediciones homogéneas de la actividad, ni un sistema de precios que permita asignar los recursos en función de su rentabilidad. Hay precios que no se han movido desde principios de los años 60, otros de los 70, los 80 y los 90, hasta precios actualizados –algunos, incluso, en dólares– para un pequeño conjunto de bienes de importación que se pueden adquirir por toda la población o por pequeños grupos, seleccionados con criterios políticos. Desde 1993 hasta 2004, en Cuba convivieron tres monedas: el dólar norteamericano, el peso cubano convertible –que tenia la misma cotización que el dólar– y los pesos nacionales, que tenían un tipo de cambio oficial de 24 pesos nacionales por 1 peso convertible. En 2004, aprovechando la mejoría que supuso la ayuda venezolana, se prohibió la circulación del dólar norteamericano. En 2005 el peso convertible fue revaluado un 8% en relación con el dólar. En 2011 se ha vuelto a la paridad peso convertible-dólar norteamericano para intentar mejorar la competitividad del sector turístico.

El único factor de homogenización para medir lo que se produce y lo que se invierte es el conjunto de precios del mercado negro en el que se comercializan dólares, pesos convertibles, pesos nacionales no convertibles y algunos bienes y servicios. En este mercado, la oferta y la demanda fijan precios; precios que, obviamente, dependen de la cantidad de pesos que pone en circulación el Banco Central, de la cantidad de pesos convertibles que tiene a la población –por transferencias de los exiliados a sus familias–, del suministro de productos alimenticios que se permite que los campesinos vendan en los mercados y algunos servicios que, legal o ilegalmente –en su mayoría– se comercializan también en esos mercados, y de la importación de bienes de consumo, duraderos y no duraderos, que lleva a cabo el Estado cubano y que legal –y sobre todo ilegalmente– terminan, también, en el mercado negro.

Estos precios, precios del mercado negro, no existen para las autoridades. De hecho, los responsables económicos no utilizan ningún sistema de precios para tomar decisiones económicas. Saben que los oficiales son ficticios. Las decisiones económicas se toman por los "planificadores" en función de las carencias; por ejemplo, la falta de carbón para poner en funcionamiento las centrales térmicas existentes, la falta de transportes para la población, la falta de camiones para mover mercancías, las faltas graves de alimentos, de medicinas, de camas de hospital o de quirófanos. Y, por supuesto, la falta de energía eléctrica. Los salarios, por su parte, se fijan para que la mayoría pueda pagar los mínimos suministros que se consiguen con la raquítica cartilla de racionamiento, con los que es imposible vivir. En eso consiste la política económica. En intentar resolver los cuellos de botella que se presentan y que nadie muera de hambre. El resto es un lujo. Lo es la alimentación no racionada, la vivienda, la electricidad, los libros, la atención hospitalaria, las medicinas, los coches y camiones, los carburantes, el vestido, el calzado...

El castrismo, como ideología, sólo tiene un dogma: que "el comandante" es el único cubano con capacidad para pensar y decidir lo que necesitan sus súbditos. El dogma tiene dos caras: la primera que el poder tiene que ser absoluto; la segunda, que nadie pueda disponer de medios económicos suficientes para vivir al margen de lo que decida el líder máximo. El gran enemigo es, en esta elemental ideología, la propiedad privada. Por eso se nacionalizaron primero y se estatizaron después todos los medios de producción, desde las fábricas hasta los comercios, desde la tierra hasta las oficinas o los medios de transporte. Fidel Castro se ha disfrazado con todo tipo de ropajes a lo largo de los interminables 52 años en los que ha ejercido la tiranía. Ha sido guevarista, soviético ortodoxo, golpista en América Latina, militar en África, colaborador de narcotraficantes, incluso cercano al sistema capitalista a mediados de los 70, pero siempre ha tenido claro un principio: en Cuba nadie debe poder ganarse la vida autónomamente de una forma continuada. Siempre ha tenido claro que la propiedad privada es el germen de la libertad de pensamiento. Y en Cuba sólo él se considera con capacidad para pensar correctamente y decidir lo que conviene a todos y cada uno de los 11 millones de cubanos.

En los tres momentos de mayor riesgo político y económico del régimen, el primero después del fracaso de la zafra de los 10 millones de toneladas, el segundo tras la desaparición de la URSS y, el tercero, el actual –con ayuda venezolana, pero limitada–, los responsables económicos, siempre dirigidos por Raúl Castro, han hecho algunas reformas que han consistido en permitir cierta libertad económica para producir alimentos, para comercializarlos y para abrir pequeños negocios. Vigilando siempre que ningún cubano pudiera tener demasiados ingresos. La propiedad privada sigue siendo, y es, el enemigo. A pesar de que cada vez que se liberaliza la actividad económica, aumenta la producción y mejora el bienestar de la población. La actividad normal, la pública, es ineficiente, pesada, corrompida, militarizada o cedida parcialmente a empresas extranjeras. Se administra por la burocracia castrista.

Con este "sistema", por llamarlo de alguna forma, económico –algo que los progresistas de este mundo no entienden ni aceptan– lo llamativo es que en la Cuba castrista no haya hambrunas, que el nivel educativo asegure una formación entre baja y media y que el sanitario evite las epidemias y haya reducido al mínimo la mortalidad infantil. Algo que se consideran triunfos fundamentales en el exterior de Cuba, sobre todo por los que creen que esos triunfos se han logrado a pesar del "bloqueo" norteamericano. Un "bloqueo" que permite a Cuba comerciar con todo el mundo, excepto con Estados Unidos y con empresas norteamericanas. Que no ha impedido que Cuba suspenda pagos en rublos convertibles, en divisas de países occidentales y en moneda nacional, hasta el punto de que el tipo de cambio oficial del peso convertible es 24 veces el del peso con el que los cubanos se ganan la vida. Y que tampoco ha impedido que haya grandes inversores extranjeros, sean españoles (tabaco y hoteles), canadienses (níquel) o de otras nacionalidades.

Las instituciones internacionales, ya sean el FMI, el Banco Mundial, el Banco lnteramericano de Desarrollo –de ninguna de las cuales quiere ser miembro el régimen castrista– no pueden medir su PIB, ni la renta per capita de sus ciudadanos. Por más que se empeñen los organismos nacionales cubanos y las cátedras especializadas de las universidades norteamericanas, no existe ningún medio para medir el valor de la producción de bienes y servicios cubanos. Conscientes de esta limitación, los burócratas del régimen se dedican a elaborar y publicitar estadísticas de producción, en toneladas, metros u otras unidades físicas, de todo tipo de bienes. Que esos bienes se hayan producido, que tengan algún valor práctico, o que su calidad permita que se aprovechen, no es relevante para el régimen. Igual ocurre con los servicios. Lo importante para el régimen y sus estudiosos es resaltar que en Cuba no hay analfabetismo, y que se licencian anualmente decenas de miles de maestros, médicos e ingenieros. Lo que sepan no importa.

Hay que reconocer que el régimen ha conseguido la aceptación, por parte de los organismos interesados en la economía cubana, de que sus estadísticas se hayan traducido a un nivel de renta per capita y a un PIB nacional comparable con los del resto de los países, lo cual es un error imperdonable. En Cuba no hay precios. Todo es tan falso como lo eran las estadísticas de Alemania Oriental, que parecía ser una economía avanzada antes de que la reunificación pusiera al descubierto su miseria. En Cuba solo hay tres o cuatro objetivos económicos medibles. Siempre cuantitativos, nunca valorables monetariamente.

Sin embargo, no cabe duda de que mantener alimentada y formalmente educada a una población que ha pasado de 6 millones de habitantes en 1959 a 11 millones en 2010, sin un sistema económico digno de ese nombre, es un "logro", que puede explicarse, en gran parte, por una serie de factores económicos que se exponen a continuación, pero que resultan insuficientes. Para explicar la supervivencia del régimen hay que tener en cuenta los factores políticos: la realidad de una tiranía bien organizada, que cuenta con el miedo, y con el terror continuo, para mantener mínimamente activos a todos los trabajadores cubanos. Los factores económicos por sí solos, aunque importantes, como se verá a continuación, no pueden explicar el mantenimiento de un régimen tan ineficiente como el cubano.
  1. Cuba era un país próspero en 1959. Con una moneda solida, convertible en dólares, con un nivel de analfabetismo de sólo el 21% (en España era de más del 32% ese año), con una cultura moderna, con un comercio exterior equilibrado y cada vez más diversificado, y, lo más importante, con un nivel de formación profesional de primer orden en muchos sectores, empezando por el educativo, el sanitario y el de la producción agraria. Por más que, políticamente, fuera un país corrupto, una auténtica república bananera.

    Muchas de las infraestructuras existentes en ese momento (carreteras, puertos, aeropuertos, ferrocarriles y viviendas y otras edificaciones) siguen siendo utilizadas en 2011. En más de 50 años apenas se han construido 300.000 viviendas, de una espantosa calidad, mientras la población se ha doblado. Por eso los cubanos viven hacinados en las antiguas viviendas construidas antes del triunfo de la Revolución.

  2. Cuba es el país que más ayuda exterior ha recibido en el mundo, en términos absolutos y relativos, en estos 50 años. De la URSS, de los países del este europeo hasta su liberación y de Venezuela, desde que Chávez se hizo con el poder.

    Ha sido una ayuda en forma de bienes físicos, como el petróleo, el trigo, los fertilizantes y el acero, o de construcción de fábricas –aunque con tecnología soviética– o de créditos para utilizar en los países del antiguo COMECON. Imposible calcular cuánto supuso esa ayuda. Ciertamente más del 30% del PIB desde finales de los sesenta hasta la desaparición de la URSS. Además de la ayuda directa, Cuba recibía créditos de los países comunistas. Sólo en créditos impagados, Cuba debía más de 30.000 millones de "rublos convertibles" a Rusia en 1991. Más del 100% del PIB cubano de ese año.

    Por otra parte, la colaboración militar, que no aparece en ninguna estadística, ni en las soviéticas ni en las cubanas, multiplica lo recibido por Cuba, que tuvo en África ejércitos de miles de hombres a los que la URSS armaba pero a los que Cuba aportaba la tropa, junto con decenas de miles de educadores y sanitarios que nunca sabremos cómo se financiaban pero que posiblemente, en parte, se hacía con dinero cubano, a costa de la economía nacional. Son innumerables los casos que cuentan los exiliados de ocasiones en los que se "canibalizaron" plantas industriales para conseguir equipos para enviar a África. O del desplazamiento de técnicos y especialistas, a los que se "sugería" que pasaran unos años en algún país africano, aunque ello supusiera la paralización de otros proyectos imprescindibles para la economía cubana.

  3. A partir de 1971/72 Cuba se convierte, aparentemente, en una economía socialista más y los países occidentales, sus bancos y sus gobiernos, consideraron que el riesgo político había desaparecido. En apenas 10 años, Cuba se endeudó en más de 6.000 millones de dólares. En 1983, como resultado del deterioro de una economía que no fue capaz de soportar las guerras africanas y el suministro a la población de servicios médicos, educativos y de productos alimenticios sin ningún tipo de pagos ni de impuestos, así como de decisiones económicas incoherentes por parte de Fidel Castro, Cuba suspendió pagos en divisas. Veintiocho años después, en 2011, todavía no se ha sentado en la mesa de negociación con sus acreedores. Los créditos exteriores impagados, desde mediados de los ochenta, a los países de economía de mercado deben sumar, hoy, alrededor de 10.000 millones de dólares.

  4. Hasta la desaparición de la URSS, Fidel Castro no permitió el desarrollo del turismo, al que tachaba de corruptor. Después, en el "periodo especial", cambió la política hasta el punto de que las "jineteras" y "jineteros" se convirtieron en uno de los mayores atractivos del turismo cubano.

  5. Desde entonces, desde 1991/92 hasta hoy, se ha permitido que en algunos sectores generadores de divisas –turismo (con el que se ingresan, en bruto, alrededor de 2.500 millones de dólares), tabaco y minería (níquel), básicamente– entrara inversión extranjera, aunque siempre en minoría, en empresas mixtas. La parte cubana está representada en esas empresas por la policía política, los militares o los burócratas más próximos a la familia Castro. Los ingresos de divisas, tanto de la inversión como de la actividad corriente, se utilizan para hacer las importaciones imprescindibles para cumplir con los objetivos que se marque el régimen, que nunca se sabe cuáles van a ser. Todo sigue, incluso hoy, dependiendo de las ocurrencias de Fidel Castro.

  6. El mayor generador neto de divisas es la comunidad cubana exiliada, que suman hoy alrededor de dos millones de personas y que transfieren a sus familiares alrededor de 1.000 millones de dólares anuales para que puedan sobrevivir. Esas divisas sólo se pueden gastar, en teoría, en los comercios públicos instalados por el régimen donde, a precios de expolio, los afortunados con un familiar generoso en el exterior puedan comprar bienes imprescindibles para sobrevivir.
Estos factores, la herencia del pasado, la ayuda y los créditos del socialismo, los créditos occidentales, las inversiones extranjeras en los sectores generadores de divisas, el turismo y las transferencias de los exiliados a sus familiares, explican el origen de los fondos de los que ha dispuesto, y dispone, el régimen castrista para permitir que la economía cubana siga renqueando.

La falta de un sistema económico mínimamente racional explica, a su vez, que esa ingente suma de factores positivos se haya traducido, solamente, en el mantenimiento de un mínimo nivel de vida, mientras la capacidad de producción autónoma de la economía cubana es cada vez más reducida. Hasta el punto de que incluso la producción de azúcar es un 70% inferior a la de 1959.

Pero las carencias económicas no se explican sólo por la irracionalidad del sistema económico. Desde 1959 ha habido otros objetivos que han absorbido una gran parte de los recursos disponibles:
  1. El aparato policial y represivo. Cuba es una dictadura en la que lo único que funciona es la policía, que utiliza la violencia y el miedo de una población sometida, a la que se obliga a trabajar por sueldos de miseria, así como para evitar cualquier tipo de contestación al régimen. Un aparato represivo de esta naturaleza ha absorbido, y absorbe, una gran cantidad de recursos económicos.

  2. El ejército. Durante muchos años el primero –o el segundo, tras Brasil– más poderoso de América Latina. Las guerras explican el papel de los militares en la Cuba actual. Los mandos manejan una parte sustancial de la economía generadora de divisas y controlan los sectores económicos internos más sensibles para el mantenimiento del régimen. Y siguen suponiendo un coste muy elevado para una economía en contracción o en estancamiento permanente.

  3. Las intervenciones en el exterior. No sólo en el pasado, en América Latina, Medio Oriente y África. No sabemos cuánto cuesta la presencia de militares, policías, médicos y otro personal sanitario y educadores en Venezuela. No es imposible que, si se pudiera valorar, el coste para la economía cubana fuera superior a los subsidios que recibe de Chávez. Pero, nuevamente, lo importante no es la economía sino lo que decida "el comandante".
El factor clave, el que explica –como se ha expuesto anteriormente– que pueda mantenerse un régimen tan ineficiente económicamente, es el miedo. Los cubanos críticos con el sistema saben que si manifiestan sus opiniones tanto ellos como sus familiares perderán su trabajo, y que sus hijos serán discriminados en las escuelas y que no podrán estudiar en la universidad. Saben que tendrán que buscarse la vida en la economía informal o conseguir la ayuda de algún familiar que viva en el extranjero. Y si sus críticas suben de tono y se convierten en disidentes saben que ellos, y sus familias, serán golpeados aleatoriamente y encarcelados por tiempo indefinido.

El miedo del conjunto de los trabajadores y del resto de la población consigue, sin embargo, el mantenimiento de un cierto nivel de producción nacional, así como de intercambio y venta de lo producido en las empresas públicas a los precios que dicta el régimen. La economía cubana es un no-sistema económico, en el que los bienes y servicios se producen, se intercambian y se distribuyen en función de los precios –y en las cantidades– que decidan las autoridades. Que, a su vez, no tienen otro remedio que apoyarse en la práctica de 50 años de transacciones obligatorias para conseguir, finalmente, suministrar algunos bienes y servicios finales a la población, al ejército y al aparato represivo.

No hay nada más incierto que la forma en que terminará la dictadura castrista. Lo que sabemos de otros regímenes dictatoriales de países comunistas o del tercer mundo en los que el poder se ejerce, o se ha ejercido, con carácter exclusivamente personal, como Corea del Norte, China, Siria e Irak es que en todos los casos los dictadores intentan imponer una sucesión familiar, que puede tener éxito o no. En el caso de Cuba, Raúl, heredero de su hermano, no tiene sucesor. Su dinastía se extinguirá con la desaparición de ambos.

El poder se lo disputarán los militares y la policía política y el resultado es imprevisible. Pero parece difícil creer que un régimen tan personalista como el cubano pueda sostenerse sin grandes cambios, políticos y económicos.

Si hubiera una revolución, pacífica o violenta, el cambio económico sería inevitable. Si hubiera una transformación a la china, lo que sin duda quiere toda la nomenclatura cubana, habría en lo económico grandes cambios, incluyendo la privatización de la mayoría de los activos del sector público.

Pero el proceso de privatización no será como el de la Rusia de Yeltsin. Todas las empresas generadoras de divisas ya se han repartido entre la policía, los militares, la familia y los burócratas más afines a los Castro. Habrá luchas entre esas mafias, venganzas y reasignación de participaciones. Pero la nomenclatura intentará poner en valor sus activos abriendo la economía y privatizando para obtener, finalmente, patrimonios personales y no sólo corporativos.

Lo que es seguro es que, económicamente, Cuba pasará por una época caótica, en la que todo dejará de funcionar. Hasta que la libertad en la fijación de precios determine qué es y qué no es rentable producir. Un periodo de transición en el que desaparecerá una parte sustancial de la industria y en el que deberían producirse inversiones en el sector agrario –de una tierra que tendrá que ser propiedad de alguien– y en el sector del turismo, el más claramente competitivo. Una transición que tendrá que soportar una población envejecida demográficamente, que no contará con pensiones públicas cuando se retire ni servicios médicos mínimamente aceptables.

Tendrá, sin embargo, la posibilidad de apoyarse en las inversiones que pueda llevar a cabo la colonia cubana que vive en el exterior, que sabe que puede contar con un nivel de formación media de la población cubana, junto con un conocimiento exhaustivo de la situación de las infraestructuras y de los diferentes sectores económicos. Los capitales necesarios para ir reconstruyendo la economía existen en potencia. Lo que, lógicamente, no va a ocurrir es un proceso de inversión desde el exterior sin un proyecto político que ofrezca un mínimo de seguridad a todos, trabajadores, empresarios e inversores.

Por Alberto Recarte

La cruda realidad cubana (1ra Parte - Documental)

  


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  • 19 jun 2011

    País gobernado por piratas

    Imagen cortesía de La Patilla.

    Para el alcalde Metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, la ausencia del presidente de la República del territorio venezolano no es el mayor problema que el actual gobierno ha generado en el país. Ledezma asegura que el problema de la inseguridad, la luz, las cárceles, tiene que ver con que han sacado expertos de las áreas para colocar a gente "pirata".

    "Este es un gobierno pirata, que piratea a los venezolanos en la solución de sus problemas. El problema no es que esté en Cuba o en Nicaragua, el verdadero problema es que mientras esté en el poder Venezuela se hunde" aseguró el alcalde.

    Asimismo dijo que seguirán con el mismo desorden y la misma incapacidad para resolver los problemas de pueblo. En este sentido recalcó que con Chávez, todo seguirá de mal en peor porque a juicio del burgomaestre el presidente no se ocupa de gobernar y además aseguró que los ministros son ineficientes.

    "No importa dónde ni cómo se encuentre el presidente, el país lleva 12 años sin rumbo al ser incapaz de implementar verdaderas soluciones a los problemas de los venezolanos", dijo Antonio Ledezma.

    Para Ledezma, "este gobierno despilfarra fortunas que deberían ponerse al servicio de las soluciones. La inseguridad, los apagones, la carestía de la vida, la falta de agua, de gas, de empleo y la crisis en los hospitales son verdaderos dramas que azotan a la gente pobre, mientras los 'señorones' del gobierno buscan culpables en los barrios del país"

    Fuente: Mundo Oriental


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  • 7 jun 2011

    China avala a Cuba

    Durante la visita del vicepresidente chino a Cuba, este aplaudió las nuevas reformas del sistema capitalista cubano y reafirmaron sus intereses comunes.

    El Vicepresidente chino Xi Jinping (i) y su homólogo cubano Esteban Lazo (d), durante una ceremonia en la Plaza de la Revolución.

    Cuba firma nuevos acuerdos de cooperación con China durante la visita del vicepresidente Xi Jinping al país poco después de que Cuba comenzara a implementar el paquete de medidas reformistas.

    Este nuevo acercamiento entre el país asiático y la región latinoamericana refleja el interés por los cambios que propone la isla en un nuevo impulso al socialismo, según las líneas que acordaron en el último Congreso del Partido Comunista, que aprobó más de 300 reformas al sistema, entre ellas, la expansión de la iniciativa privada y un recorte en el sector público.

    El vicepresidente chino comenzó una gira que le detuvo primero en Roma y le mantendrá dos días más en Cuba, antes de partir a Uruguay y Chile, para impulsar las relaciones económicas entre Pekín y América Latina.

    "Mi actual visita tiene como propósito ampliar las coincidencias, incrementar la amistad y profundizar la cooperación en procura conjunta del desarrollo", dijo Xi a su llegada al aeropuerto de La Habana, según recoge la agencia Reuters.

    Cuba debe miles de millones de dólares en préstamos a China, que se ha convertido en su principal acreedor y segundo socio comercial después de Venezuela.

    El recorte de más de un millón de empleos del Estado cubano y la apertura del mercado inmobiliario, se reflejarán en una mayor autonomía a las empresas estatales, siguiendo alguno de los pasos que ya dieron China y Vietnam.

    "El recién concluido VI Congreso del Partido Comunista de Cuba marcó el rumbo para el desarrollo del país", señaló el representante chino.

    La Habana importa productos para sectores como la energía, el transporte, la salud, la educación y la agricultura, mientras Pekín le compra níquel, azúcar, ron, medicinas y productos de biotecnología.

    Según cifras oficiales, el intercambio comercial entre Cuba y China fue de $1.500 millones de dólares en el 2009, un aumento en la última década, desde $440 millones de dólares en 2001 hasta $1.830 millones de dólares en 2010.
     
    Fuente: VOA


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  • 22 may 2011

    El empleo independiente en Cuba sobrepasa la previsión oficial

    Mujer vendiendo discos en la puerta de su casa.

    Como parte de la “actualización” de la economía, el proceso de apertura a la iniciativa privada registra 309.728 personas que trabajan por su cuenta, lo que supera lo previsto. 

    Poco más de 300.000 licencias para trabajo por cuenta propia se entregaron en Cuba en los primeros cinco meses del presente año, una cifra que supera lo previsto en el proceso de apertura a la iniciativa privada encabezado por el presidente Raúl Castro, según fuentes oficiales.

    De acuerdo con los datos del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social publicados el sábado por el diario oficial Granma, hasta el pasado 30 de abril, 309.728 personas en Cuba ejercen trabajo por cuenta propia, de las cuales unas 220.000 constituyen nuevas autorizaciones otorgadas desde el pasado mes de octubre.
    Antes de esa fecha, cuando se autorizó la ampliación del trabajo privado a 178 actividades económicas, existían solamente 157.000 permisos para ejercer el “cuentapropismo”.

    Castro inició en el año 2010 un proceso de apertura a la iniciativa privada en la isla donde la economía tiene un fuerte control estatal.

    Según el propio mandatario,  el modelo cubano seguirá siendo socialista, pero se llevará a cabo una “actualización” del sistema que incluye la eliminación progresiva de los subsidios del Estado.


    Formulario de autorización para el trabajo por cuenta propia.
     
    Más en ventas de alimentos

    La información de Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, precisó que dentro de las nuevas autorizaciones 22 por ciento corresponde a la actividad de “elaboración y venta de alimentos”, que abarca desde la apertura de restaurantes hasta pequeñas cafeterías o puestos de venta de comida en la calle, y para la que se han otorgado 49.349 permisos.

    Entre las licencias más demandadas también están las de “transportación y carga de pasajeros” (13.982) y para los llamados “productores y vendedores de artículos de uso en el hogar” (10.187).

    Una de las modalidades más requeridas es la de trabajador contratado con 38.704 permisos y “deberá continuar incrementándose” tras las nuevas medidas del Gobierno, según precisa el diario oficialista.

    En la ciudad de La Habana se han entregado 30 por ciento de los nuevos permisos, lo que la convierte en la provincia con mayor número de autorizaciones otorgadas.

    Ante la crisis mundial

    La ampliación del trabajo privado es una de las principales medidas del plan de reformas del presidente Raúl Castro para superar la aguda crisis económica del país, que quedó ratificado en abril durante el VI Congreso del gobernante Partido Comunista de Cuba (PCC).

    El gobierno de Raúl Castro está buscando soluciones para salir de una grave crisis económica y se vio acentuada por el incremento de los precios de los alimentos y los combustibles en el mercado internacional.

    El impulso del trabajo por cuenta propia también es una de las opciones propuestas por las autoridades para paliar el drástico recorte en las plantillas estatales (se  esperaban 500.000 despidos sólo este año).  Los plazos se han revisado porque el incipiente sector privado aún no es capaz de absorber a esa cantidad de empleados "disponibles".

    Turismo de EEUU a Cuba

    Nuevas normas promulgadas por el gobierno de Barack Obama ampliarán el acceso a la Cuba comunista.  Dentro de meses o acaso semanas, estadounidenses podrán  vacacionar en la isla, sin tener que pasar subrepticiamente por un tercer país y correr el riesgo de provocar la ira del Tesoro.   Los llamados contactos de persona a persona fueron aprobados en 1999 por el entonces presidente Bill Clinton, pero desaparecieron en 2004, cuando su sucesor George W. Bush consideró que se trataba de un intento apenas velado de evadir la prohibición de turismo que forma parte del embargo de EE UU a Cuba, vigente desde hace 49 años.

    Fuente: El Tiempo


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  • 29 abr 2011

    El general sí tiene quien le escriba

    Esa canción ya tiene mas de 50 años...
     
    En la inauguración del Congreso del Partico Comunista de Cuba, el general Raúl Castro lamentó públicamente la ausencia de una generación preparada para el reemplazo de la vieja dirigencia. Sin embargo, esa generación existe, otra cosa es que no confíen en ella y en el giro político que quieren dar a la isla.

    A los que frisamos los cuarenta o los cincuenta, por lógica la generación del cambio, nos ha tocado lidiar con no pocas decepciones. El llamado 'hombre nuevo' no funcionó, porque no hemos sido marionetas atontadas por el discurso político. Los que nacimos en los años sesenta y setenta crecimos favorecidos por los mejores logros revolucionarios: sanidad de buena calidad, educación con buen nivel y formación en valores nacionales y éticos. No es poco. Pero también vivimos bajo la mirada imperturbable de unos padres autoritarios que a la mínima discrepancia nos recriminaron la 'ingratitud'.

    ¿Dónde está el reemplazo generacional? Le responderé a Raúl Castro, por si no lo sabe. Buena parte fuera de Cuba, con negocios propios o trabajando para empresas de otras latitudes, cuando nos hubiera gustado aportar esa creatividad en nuestra propia casa. Sin embargo, de manera metafórica estamos presentes, aportando parte de lo que ganamos, bien en concepto de remesas, medicinas, o cualquier insumo que se necesite, allá donde nada se produce y todo se compra en moneda dura.

    Hoy usted llama a los cubanos a actualizar el modelo socialista, ese tipo de cambio de rumbo no es nuevo. Esa llamada a la rectificación, el mea culpa entonado de la autocrítica a estas alturas recuerda procesos similares. En 1986 -hace casi treinta años- el partido entró en un proceso de rectificación de errores y tendencias negativas -prometo que no miento, así lo llamaron-. Entonces yo dirigía un núcleo de base de las Juventudes Comunistas en la Universidad, me consta que desde entonces, la mayoría era escéptica a que el cambio llegara realmente. Los errores más comunes, desvío de fondos del Estado, corrupción, nepotismo, etc. se han seguido repitiendo como una constante y del proceso ese nadie se acuerda.

    Desde los catorce años me adoctrinaron ideológicamente para seguir a la Revolución. La universidad, particularmente la carrera de Historia, me enseñó a pensar con cabeza independiente y crecí libre, a fuerza de leer y repasar mil veces la epopeya cubana en el siglo XX.

    No callé ante lo que consideré errores en los métodos de la disciplina partidista y por ello nos llevamos más de un disgusto. Me negué a expulsar con actos de repudio a los que pedían abandonar la militancia, o marchar al campo en pleno verano, o a quienes abandonaban el país. Tampoco quise vigilar a los católicos, pues en los ochenta la Universidad era para los revolucionarios y ellos estaban excluidos.

    Cuando empecé a trabajar en 1989, fui testigo y parte de la destrucción de los fondos documentales del viejo Banco Nacional. Era una orden ministerial apoyada alegremente por la dirección del partido, pues contribuía a la recuperación de papel para el reciclado. La operación se detuvo porque algunos la denunciamos. Pagamos luego con el ostracismo intelectual durante varios años.

    Años después, ingresé en el Partido Comunista, y el panorama era peor que en las Juventudes. En las discusiones sobre el documento base del V Congreso del Partido, (1997), el Departamento de Historia de la Universidad de La Habana discrepó con buena parte del texto, plagado de errores históricos (si las actas se conservan me darán la razón), pero el documento había que aprobarlo de todas maneras, así era la disciplina del partido. No se podía discrepar de lo que venía de lo alto.

    Dos años después me expulsaron de sus filas. El desliz cometido fue solicitar permiso para pasar otro año en España y concluir el doctorado en la UPV/EHU. Contaba con el respaldo de mis colegas, del Departamento de Historia en la Universidad de La Habana y los profesores del Departamento de Historia Medieval Moderna y de América de la Facultad de Vitoria-Gasteiz, pero ni así prosperó la solicitud. El autoritarismo y el miedo marcó la decisión de las autoridades académicas; en ausencia fui enjuiciada y condenada sin derecho a defenderme. La sanción académica implicó la expulsión del país y la pérdida de todos mis derechos en Cuba.

    General Castro, hace treinta años el reemplazo generacional dentro del partido, ya buscaba su espacio y se le excluyó. Tampoco se ha hecho justicia a las voces discordantes que han permanecido en Cuba y por los que aún hoy siento respeto. Dudo que el pueblo cubano encuentre en el partido la 'ejemplaridad' necesaria, el carisma y liderazgo necesarios para marchar en la dirección que proponga éste congreso. Los malos métodos practicados durante años han dado ese fruto.

    Recuperar el país de la falta de esperanza en la que está sumergido hoy necesitará de un sistema donde la gente realmente tenga participación y decida sus destinos con absoluta libertad. Hechos, general, no más promesas. Sólo así su partido recuperará credibilidad, sólo así sumará voluntades para continuar la obra.

    HILDA OTERO ABREU | DOCTORA EN HISTORIA


    Fuente: El Correo


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  • 2 abr 2011

    Raúl versus Fidel; el ayer y el hoy de Cuba

    Algunas medidas son radicalmente opuestas a las aprobadas por Fidel Castro.

    A cuentagotas sienten los cubanos los efectos de algunos cambios hechos por el presidente Raúl Castro desde que tomó el poder de la nación en 2008 en sustitución de su hermano, el dictador Fidel Castro.

    Para el cubano de a pie, Fidel sigue ejerciendo el mando de la isla y su pariente ejecutando las instrucciones.

    "Es el poder detrás del trono, no firma las decisiones, pero sus puntos de vista deciden lo que sucede en el país", asegura Carlos, propietario de una casa de hospedaje.

    Raúl Castro tomó las riendas de esa nación de forma provisional en 2006 debido a serios problemas de salud que sufrió Fildel.

    En 2008, fue nombrado oficialmente mandatario de Cuba con la misión de estructurar un plan integral para superar una progresiva crisis financiera.

    Satisfacer los deseos de más aperturas sociales y económicas de un pueblo con medio siglo de sometimiento representa una labor titánica, pues el gobierno debe evitar que las iniciativas representen una desvinculación del sistema totalitarista.

    Hospedarse en un hotel era algo proscrito para un cubano durante la era de Fidel Castro, pero desde 2008 se ha permitido que los ciudadanos de la isla lo puedan hacer, así como rentar un vehículo.

    No obstante, no hay tanta liberalidad en estas medidas como se supone; "si uno se queda en un hotel o alquila un carro lo investigan y lo interrogan para saber de dónde sacó el dinero porque el cubano promedio, la mayoría mejor dicho, no lo puede hacer", dice Mario, un trabajador de la construcción.

    Otra flexibilización del Estado tiene que ver con el permiso otorgado a los cubanos para que puedan comprar electrodomésticos.

    Recortes

    La medida más profunda puesta en práctica en la era post Fidel es el proceso de despido a corto plazo de 500 mil trabajadores estatales que integran una planilla de 4.3 millones de trabajadores, un tercio de la población.

    Al mar de personas cesanteadas se le ha dado la oportunidad de adquirir una licencia de trabajador por cuenta propia para tener de esta forma una nueva fuente de ingresos.

    Esperanza
    La población cubana espera con expectación la celebración del congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) a mediados de abril, en el que se podrían aprobar nuevos y más radicales cambios.

    Entre las medidas que se analiza aprobar está la anulación de la doble moneda, que fue aprobada en 2004 por Fidel Castro.

    Los cubanos perciben la mayoría de su sueldo en pesos cubanos, pero gastan en Pesos Convertibles Cubanos (CUC), que tiene un valor casi equivalente al dólar.

    El salario promedio de un cubano es de 17 dólares, suma que apenas ajusta para comprar comida subsidiada para menos de dos semanas por medio de la cartilla de alimentos.

    En este cónclave también se discutirá si se autoriza con menos restricciones a los cubanos la compraventa y arrendamiento de viviendas, como paliativo para reducir el déficit habitacional.

    "En realidad no hemos visto cambios que terminen de solucionar nuestros problemas de alimentos, por lo que seguimos esperando nuevos cambios", manifiesta Josué, un vendedor de artesanías.

    Según este habitante de La Habana, un verdadero signo de cambio se vería si, por ejemplo, se le permitiera a todos poder viajar fuera del país cuando así lo dispongan y con la autorización del Estado.

    La nueva cara del modelo cubano se podrá ver terminada en unos 5 años, según estima el presidente Raúl Castro, porque, a su juicio, estas medias no deben dar espacio a la "improvisación".

    Mientras Raúl toma el tiempo para terminar ese proceso, miles de mesas en Cuba siguen deficitarias de alimentos.

    Alex Flores

    Fuente: El Heraldo


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  • 27 mar 2011

    Salto al Capitalismo

    Konstantin Chernenko (i), Fidel Castro y el presidente soviético Leonid Brezhnev en Moscú, 1981.

    Cuando debió callar, leyó en la Plaza de la Involución la carta de despedida del Che Guevara, que debía ser leída en caso de muerte. Cuando debió hablar para hacer revolución, calló.

    Segunda mitad de la década de los 70. La Junta Militar de la República Argentina rompe el boicot que Estados Unidos impuso y le vende trigo a la Unión Soviética.

    El gobierno de la URSS, presidido por Leonid Ilich Brezhnev, sin reparar demasiado en los miles de militantes de izquierdas que se encontraban en campos de concentración, torturados salvajemente y luego arrojados desde aviones al Río de La Plata, manda a colocar la medalla de Lenin en la pechera de altos mandos militares argentinos, por contribuir a la causa de la Patria de los proletarios. El billete es el billete.

    La Junta Militar otorga la medalla de José de San Martín a altos mandos soviéticos que viajan a Argentina con tales efectos, mientras, por la causa proletaria gritaban como cerdos en el matadero los hombres y mujeres comunistas en aquellos agujeros del terror, que el gobierno había confeccionado para acabar con la amenaza marxista y peronista.

    Una y otra vez los exiliados argentinos en Cuba escuchábamos como su principal dirigente, Fidel Castro Ruz, en sus extensos discursos, jamás denunció las prácticas fascistas ni dictatoriales en la tierra de quien había sido, según él, uno de sus mejores amigos, de sus grandes guerreros, el Che Guevara.

    Por un puñado de rublos.

    Jamás denunció siquiera al gobierno de la junta militar argentina. Tal era así que mis amigos no sabían por qué estábamos exiliados en Cuba, y lo dudaban cuando yo se los explicaba. En realidad daba la sensación de que no teníamos un gobierno lo suficientemente malo como para exiliarnos, ni como para que mi padre estuviese preso ocho años y medio, ni como para que hubiese 30,000 desaparecidos, más que el doble de la cantidad de muertos en Chile.

    Tal era así que vi lágrimas en los ojos de hombres duros, de militantes de organizaciones de izquierdas argentinas, que estaban en Cuba, aceptando las migajas de un exilio en absoluto silencio, como quien da albergue al violador del pueblo. Lágrimas cuando al esperar una declaración en el tribunal de la o­nU por los derechos humanos, Fidel a través de sus enviados en la ONU, bajo apercibimiento de la URSS, calló, haciéndose cómplice histórico de semejante villanía.

    Cuando debió callar, leyó en la Plaza de la Involución aquella carta de despedida de su amigo Guevara, que debía ser leída en caso de muerte.

    Cuando debió hablar para hacer revolución, para hacerle un honor a su ex amigo con respecto a su patria, calló.

    Durante muchos años y por razones de lealtad familiar y quizá cierto adoctrinamiento de izquierda, renuncié a mi derecho a contarlo.
    Un negocio más para la dictadura cubana.
      
    Aun cuando no tengo nada que agradecer a ese régimen y a todo el tendal de separaciones que dejó no sólo en la familia cubana, sino en la mía también, de la repugnante carga de hipocresía y corrupción que dejó en todo lo que tocó, incluido yo mismo.

    Más cerca a los días que vivimos. Año 2010.

    Después de la muerte de Orlando Zapata, muchos de los intelectuales que toda la vida habían apoyado u optaban por no denunciar la brutalidad del gobierno cubano, dijeron basta. No pudieron guardar más ese beneficio de la duda que se le concedía por el hecho de haberse declarado ejecutor del bien de la causa de los pobres del mundo. Esto a Fidel debió haberle molestado, porque a lo largo de su vida ha sido capaz de realizar actos que no enmarcaríamos para colgar en nuestro salón, pero siempre acompañados del beneplácito de los intelectuales progresistas.

    Las declaraciones contra la muerte de Zapata muy probablemente hayan sido de profunda preocupación para su entorno por la mala imagen ofrecida. En estos tiempos de comunicación inmediata, la imagen es esencial para sostener un gobierno de poder absoluto basado en la dinastía familiar.

    ¿Por qué nos cuesta tanto condenar cualquier exceso, crimen, violencia o abuso, cometido por un individuo que se autoproclama de izquierdas, revolucionario o comunista?

    ¿Qué parte de nuestro cerebro se anula o se narcotiza a la hora de denunciar estos crímenes?

    En cualquier caso parecía estarle llegando la hora de la vergüenza, y si algo no le gusta a Fidel después de no ser el centro de atención constante, es quedar mal, que se sepa la verdad, que se sepa que bebe vinos castellanos de más de 200 euros la botella mientras pide a su pueblo sacrificios numantinos.

    Temiendo por su imagen ante la historia, se le ocurrió apoyar el pase al capitalismo más cruel que puede haber, con toda la población empobrecida y con escasa habilidad en el mundo de los negocios y las nuevas tecnologías, en desventaja para competir con los extranjeros.

    Desprovisto el pueblo trabajador de todo mecanismo de control a la patronal. De toda organización de lucha. Los sindicatos cubanos que funcionan dentro de la isla para los trabajos estatales no tienen ninguna potestad en el área dólar, en el trabajo por divisas. El empleado cubano que trabaja para un inversor extranjero no tiene derechos.

    La alerta ahora es doble. Primero, hay que ver qué quiere hacer y cuáles serán las medidas represivas que tomará el gobierno en cuanto empiece a haber algún descontento con los cambios. Y el otro la aquiescencia del capital internacional, que como siempre está más interesado en que entren los bancos y las transnacionales a Cuba, a que entre la democracia propiamente dicha, la que beneficie al pueblo trabajador.

    Martín Guevara, sobrino del Che Guevara, fue expulsado de Cuba por el Consejo de Estado.


    Por Martín Guevara

    Fuente: Kaosenlared 


    Martin Guevara, sobrino de Ernesto Guevara

     


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  • 25 mar 2011

    El informe del Partido Comunista cubano que influyó en la caída de Max Marambio

    Fiscalía pidió castigo de 20 años de cárcel

    Joel Max Marambio Rodríguez (i) junto a Fidel Castro.

    La decisión adoptada en la isla fue recibida con tranquilidad por el abogado del empresario, Juan Pablo Hermosilla, por cuanto cree que detrás de ella hay una pugna política entre Fidel y Raúl Castro. Al mismo tiempo consideró poco legítimo que el proceso se desarrolle en ausencia, ya que "de acuerdo a la ley chilena y las convenciones internacionales esto está prohibido".

    Un informe del Partido Comunista fue el que en abril de 2010 terminó por sepultar toda una historia de buenas relaciones del empresario Max Marambio con el régimen cubano. Esto, porque el documento dejó en evidencia que la empresa de alimentos Río Zaza, cuya propiedad compartía con el régimen de la isla, habría aplicado sobreprecios y cometido fraude.

    Y este jueves, un año después de conocerse esas imputaciones, la Fiscalía de Cuba, tras juzgarlo en ausencia, le imputó los delitos de cohecho, falsificación y estafa. Y también pidió que sea castigado con 20 años de cárcel.

    De todas maneras el abogado de Marambio, Juan Pablo Hermosilla, consideró que la alta pena solicitada obedece más bien a “pugnas políticas”, considerando que se trata de un delito de índole económica. “Acá el problema tiene que ver, pero es una especulación, con ciertas dinámicas del poder interno en Cuba, justamente por la pérdida de poder de Fidel (Castro) y por el gran poder que ha tomado Raúl (Castro) en el último tiempo”, señaló el profesional en declaraciones a la Radio Cooperativa.

    Hermosilla consideró, además, como poco legítimo que el proceso se desarrolle en ausencia, considerando que “de acuerdo a la ley chilena y las convenciones internacionales esto está prohibido, porque ¿cómo se podrá juzgar a una persona sin estar presente?”.

    Finalmente dijo que el gobierno cubano no optó por la vía de la extradición ya que está consciente que una solicitud en ese sentido será rechazada por los tribunales chilenos. “Lo acabamos de vivir con una extradición que llegó de Colombia – el caso de Manuel Olate-,por lo tanto se arriesgan a una negativa”.

    El “dossier Marambio”


    Los detalles del dossier del PC cubano lo dio a conocer el año pasado El Mostrador al día siguiente de la extraña muerte en La Habana de Roberto Baudrand, gerente general de Alimentos Río Zaza, dedicada a envasar productos lácteos, jugos y alimentos.

    En ese entonces, Marambio argumentó que se vio forzado a cerrar la firma por el “corralito” financiero que Raúl Castro habría impuesto deteniendo los pagos a compañías extranjeras, con lo cual dejó cerca de US$ 23 millones congelados en Cuba.

    Según el informe del único partido político legal de Cuba, los negocios del empresario chileno en la Isla estaban vinculados a supuestos delitos como la venta de productos con sobreprecios y fraude. Dos ilícitos centrales para la fiscalía que habrían motivado la detención de colaboradores de Marambio y los largos y duros interrogatorios a los que fue sometido el gerente de Río Zaza, Roberto Baudrand.

    La pugna entre Fidel y Raúl

    El 8 de marzo de 2010, el diario oficial “Granma” informó de la destitución del presidente del Instituto de Aeronáutica Civil, Rogelio Acevedo González, un destacado general de la Revolución que, de acuerdo a versiones extraoficiales, habría estado relacionado con una operación de malversación de fondos. Más tarde, se supo de la detención de la esposa de Acevedo, Ofelia Liptak, directora comercial de Río Zaza, y de Lucy Leal, contadora de las empresas de Marambio en Cuba. En ambos casos se hablaba de la supuesta malversación de fondos y desvío de recursos al extranjero. Una tesis que dos fuentes cubanas allegadas a la diplomacia de ese país ratificaron por separado, apuntando a supuestos intentos de expatriación de recursos de mandos medios detectados por el círculo de hierro de Raúl.

    Fuentes del PC chileno confidenciaron en su momento a El Mostrador que uno de los motivos por los que el Ministerio Público cubano decidió iniciar una indagatoria radica en que se detectaron situaciones irregulares en el comportamiento de las empresas de Marambio. Una de ellas fue el pago de sobresueldos a los empleados -práctica común en las empresas mixtas para fomentar la productividad-; la otra: la existencia de tráfico de influencias, gracias al nivel de “llegada” de Marambio en algunos sectores del gobierno.

    Generalísimo de MEO

    Todas los supuestos delitos e irregularidades en los negocios de Marambio fueron puestos en contexto por un cercano al ex oficial de Tropas Especiales que cree que había una persecución en su contra por el rol protagónico que jugó en la campaña presidencial de Marco Enríquez-Ominami y el estilo poco ortodoxo del candidato.

    “Hace un año –en 2009- , sus empresas eran puestas como ejemplo de cómo hay se hacen las cosas bien en Cuba y ahora, de la noche a la mañana, un día después de la elección del 13 de diciembre, las mismas prácticas cotidianas, aceptadas y promovidas por Raúl se convierten en ilegales”.

    Según él, detrás de las situaciones mencionadas en el “dossier Marambio”, se escondía el hecho de que los cubanos “le quieren pasar la cuenta” al ex mirista por haberlos convencido de que el único candidato presidencial de izquierda o progresista que tenía chances de derrotar a la Concertación en la elección pasada era Marco Enríquez. Cuando en realidad, según la lectura de La Habana, lo que hizo fue abrirle las puertas de La Moneda al primer gobierno de derecha democráticamente elegido en los últimos 50 años, con el consiguiente cambio en los equilibrios políticos en Latinoamérica, que son estratégicos para la sobrevivencia del régimen comunista de los Castro. De hecho, hasta la llegada de Piñera al gobierno Chile no se había alineado de modo frontal contra Cuba.

    En ese proceso, el núcleo de confianza de Raúl Castro no le perdonó al jefe político de MEO no haber apoyado de manera decisiva a Eduardo Frei en la segunda vuelta presidencial de enero de 2010. Tampoco, que en distintos momentos de la campaña haya operado a tres bandas: 1. Con las autoridades cubanas para que le quitaran su apoyo al candidato comunista Jorge Arrate e influyeran sobre Venezuela para restarle ayuda a la campaña de Alejandro Navarro 2. Con la ex presidenta Michelle Bachelet para que Enríquez-Ominami endosara su apoyo a Eduardo Frei en la segunda vuelta electoral y 3. Con Andrés Allamand y Andrés Chadwick, quienes querían que el hijo de Miguel Enríquez no apoyara a Frei o que si lo hacía, apenas fuese un gesto tibio que no afectara al ahora Presidente Sebastián Piñera. Cosa que tampoco ocurrió porque en su discurso final, Enríquez-Ominami vinculó a Piñera con el pinochetismo y aquellos que mataron a su padre.

    Hace un año, la única versión sobre el hecho no la había dado Marambio, sino que ME-O e una entrevista con La Tercera, donde afirmó que lo que estaba ocurriendo en Cuba con su ex jefe político es un “proceso de acoso y derribo de las empresas de Max” que partió el 14 de diciembre de 2009, un día después de la derrota del candidato que provocó la furia del gobierno de la Isla y la respectiva queja a Marambio, cuando poco tiempo antes dijo en una entrevista en CNN con Tomás Mosciatti: “El día que levanten el embargo, vamos los dos a liberar a Cuba”.

    No es víctima

    En el PC chileno la versión del acoso político fue refutada. “Lo que hay aquí no es un caso de ese carácter, de acuerdo al informe reservado de sus pares cubanos y el análisis político interno, sino económico, por anomalías en la forma en que Marambio manejaba sus empresas en Cuba. El asunto es que la justicia en Cuba cuando investiga, lo hace de manera muy reservada con el fin de obtener las pruebas necesarias y darlas a conocer cuando termine la investigación. Cuando eso pase, será el MOP-GATE de los cubanos”, sostenía una fuente de esa colectividad, organización que tiene viejas rencillas con Marambio a raíz del período en que él y los comunistas fueron socios en la Universidad Arcis y gestionaron con el gobierno de Hugo Chávez un préstamo blando para la casa de estudios de US$ 8 millones.

    La versión coincide con la carta aparecida en El Mercurio del 11 de abril de 2010 de varios empresarios chilenos que le quitaron el piso a Marambio.

    La misiva es clara: “El caso de las empresas del empresario chileno Max Marambio es una situación puntual que se encuentra en proceso de investigación ante los Tribunales de Justicia en Cuba, y será de su competencia el dirimir las transgresiones que hayan podido cometer a las regulaciones vigentes, problemas que ninguna de las otras empresas chilenas en Cuba tienen”.

    Entre los firmantes estaba Ángel Domper, dueño de TJP Internacional, quien al ser consultado por el matutino incluso fue más allá con sus declaraciones: “Él no es una víctima. Hay colaboradores de su empresa en prisión y otros sujetos bajo investigación. En Cuba cuando hay investigaciones así, es que los organismos ya tienen una serie de antecedentes acumulados”.

    Fuente: El Mostrador


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  • 6 mar 2011

    ¿Conato de insumisión fiscal?

    La cosa no está para rosas. ¿O sí?
    Los cubanos dejan de pagar las deudas contraídas con el Estado.

    Granma, el diario oficial del Partido Comunista de Cuba (PCC), se empeña en recriminar a los cubanos sus malas prácticas. Mientras “informa” sobre el proceso de implantación de reformas económicas y sociales que han emprendido desde las alturas del castrismo, y para las que su presidente, Raúl Castro, se ha dado un plazo de cinco años, critica la costumbre que parece extenderse por la población de no pagar las multas ni los plazos de los electrodomésticos chinos que les entregó el Estado cuando aún Fidel ostentaba todos los poderes. ¿Será un conato de insumisión fiscal? Quizá no tanto. Pero algo parece seguro: hace un lustro nadie se hubiera atrevido a hacerlo.

    Algunos parroquianos, locutores habituales de Radio Bemba hasta hacen ciertas comparaciones no siempre atinadas a cuenta de la nueva moda que los artículistas de Granma se han propuesto combatir. En EEUU, durante algunos años, los bancos se dedicaron a conceder hipotecas a gente que, a todas luces, no iba a poder asumirlas.

    En 2007 los impagos derivaron en la famosa crisis de las hipotecas 'subprime' y a raíz de ahí comenzó una crisis financiera global que aún persiste en la actualidad. En Cuba ha sucedido algo similar, pero en vez de con hipotecas, con unos electrodomésticos que 'otorgó' el Estado hace cinco años a miles de cubanos, a los que se les permitió pagar a plazos. Pero no se les explicó como iban a hacerlo sin subirles los salarios o si, como está a punto de pasar, uno se queda sin puesto de trabajo.

    Ahora, en los círculos La Habana existe la preocupación de unos impagos que se amontonan. A finales de 2010 se habían recaudado, de estas ventas, 557 millones de pesos menos de lo previsto (unos 17,6 millones de euros). Y la crisis financiera internacional mencionada anteriormente también afecta, y mucho, a la mayor de las Antillas.

    Pero esta no es la única preocupación de las autoridades de la Isla. En Cuba cada vez se pagan menos multas a la Administración Central. La última estadística, que muestra cómo sólo un 89,6% de los cubanos abonan las sanciones, ha hecho saltar las alarmas.

    Con el fin de corregir la situación, La Habana ha encargado varias investigaciones paralelas; una para que los medios del régimen, como el Granma, traten de averiguar qué sucede, y la otra para que los 'cazarrecompensas' estatales se encarguen de perseguir a los más deudores y traten de cobrarles lo que deben al Estado.

    Uno de los estudios llevados a cabo por el diario oficial del régimen, arriba mencionado, ha llegado a la conclusión de que la mayoría de los impagos se han dado entre personas sin problemas económicos. Y eso sí que preocupa en las alturas. No pagan porque no quieren. O porque los electrodomésticos no funcionaron, o porque no están de acuerdo con la multa y, a diferencia de lo que pasaba antes, ahora se atreven a manifestar su malestar violando un contrato firmado con La Habana.

    Entre la población, se recuerda que un sueldo mensual es de aproximadamente 420 pesos (13 euros), por lo que es complicado que las familias que han optado a los electrodomésticos -y que han costado de media 10.595 pesos (337 euros)- puedan asumir los gastos que exige el Estado. Además, todo parece indicar según los rumores de la calle que buena parte los electrodomésticos se estropearon al poco tiempo. De esta manera, aunque por cuestiones más locales, el debate que desde hace años reina en EEUU y Europa ahora se traslada a Cuba. Algo similar ocurre con las multas.

    Esta argumentación parece no haber convencido a buena parte de la dirigencia cubana, que consideran, aunque los impagos aun no son alarmantes, que podría haber algo más detrás de los mismos. En algunos sectores próximos a los servicios de inteligencia cubanos, hay quién califica de exageradas algunas interpretaciones que encuentran en esta ola de impagos el posible germen de una insurrección popular desordenada. Por aquello de que, como explicábamos antes, si no cobro lo suficiente, y no tengo asegurado el puesto de trabajo, por qué debería responder con los pagos al Estado.

    Mientras tanto, y de manera sorpresiva, Cuba incrementó a finales de febrero los precios de la gasolina y el diesel por segunda vez en menos de seis meses, presumiblemente como resultado del aumento del crudo en los mercados internacionales. Según el listado de las nuevas tarifas, colocado en las gasolineras, un litro de gasolina especial subió a 1.40 pesos convertibles cubanos (1,09 euros). El alza representa un 8% de aumento.

    La decisión no fue anunciada con antelación por la prensa oficialista, tal como ocurrió en septiembre pasado. En ese momento el Ministerio de Finanzas y Precios determinó una subida forzada entre 10 y 18% ante la inestabilidad de los mercados del crudo y señaló que las tarifas serían revisadas en los próximos meses pues "la tendencia de los precios internacionales tiene una marcada inestabilidad''.

    Anteriormente, en septiembre del 2008, las autoridades de la Isla decretaron un aumento sustancial hasta de 87% en la tarifa de los combustibles, coincidiendo con el azote del huracán Ike. Estos no son los únicos precios que se han elevado. A mediados de febrero, los cubanos se vieron sorprendidos por el notable aumento de productos de elevada demanda popular, tales como el queso y el yogur de soja. Este último sufrió un aumento del 400 %, algo que hizo mostrar su enfado a los cubanos en las radios nacionales.

    En este contexto, el diario Granma parece más preocupado por el Estado que por los cubanos. Publicó a mediados de febrero un artículo en el que advertía a la población cubana de que los servicios sociales son gratuitos. Sin embargo, hacía hincapié en que es el Estado cubano quien abona dichos servicios y refería el coste de algunos de ellos.

    Entre los costes que refleja se encuentran los Rayos X, que costarían 195 pesos convertibles CUC (150 euros); la operación de cataratas, 1.600 CUC (1.230 euros); el trasplante de hígado, 127.600 CUC (98.000 euros) o el trasplante renal, 110.000 CUC (85.000 euros).

    Granma recuerda que de no haber sido por la Revolución, estos servicios serían de pago. Olvida que es el propio Estado el que gestiona los recursos de los cubanos, que han trabajado y trabajan para disfrutar de dichos servicios. Algunos han querido ver en este artículo un intento por ir concienciando a la población de que, en un futuro no demasiado lejano, la sanidad podría dejar de ser gestionada por el Estado.

    Son las sospechas, certezas hay pocas, que está generando la implantación de las reformas económicas del Gobierno cubano. Su presidente, Raúl Castro, ha esta semana, en una charla con su gabinete de Gobierno televisada por la cadena estatal, que las reformas económicas que está impulsando serán lentas. "La realización de nuestro modelo no es tarea de un solo día, ni siquiera de un año, y debido a su complejidad, se requieren por lo menos cinco años para completar su aplicación," anunció Castro, que justifica el retraso en base a las dificultades que su Gobierno está teniendo a la hora de implantarlas.

    El menor de los Castro considera que "la mayor amenaza para la revolución reside precisamente en los errores que podría hacer". Las alarmas han saltado después de que las autoridades se viesen imposibilitadas para acometer su pretensión de despedir a 500.000 funcionarios, medida prevista para el 31 de marzo.

    El presidente cubano ha asegurado que una reforma económica de semejante calibre no puede estar sujeta a plazos no flexibles, y ha argumentado que esta medida más el despido de otros 500.000 trabajadores públicos en el medio plazo (en total ambas cantidades suponen un 20% de la población activa de la Isla) será la más importante que ha sufrido el país desde que se implantaron las teorías socialistas en el mismo, hace más de medio siglo.

    Algunos diplomáticos europeos afincados en La Habana han señalado que, posiblemente, Raúl Castro no quiere incrementar el hasta ahora casi inexistente sector privado de la Isla hasta que algunos proyectos, como la exploración de yacimientos petrolíferos en el Golfo de México -que también ha sufrido un severo retraso-, comiencen a ser una realidad.

    Tras las revueltas ocurridas en el norte de África -donde las tasas de paro han jugado un papel primordial- el régimen cubano ha preferido mostrarse prudente antes que inusualmente puntual. En la misma situación se encuentra la más que posible liberalización de la telefonía y servicio de Internet en la Isla. Los expertos recuerdan que Cuba será el mayor mercado del Caribe, por lo que se generará mucho empleo. Hasta ese momento, los cubanos mantienen la respiración.



    Tomado de: América Económica 


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  • 5 ene 2011

    "El lobo llegó de verdad"


    El Gobierno de Raúl Castro ultima en Cuba el plan de ajuste que llevará al despido a millón y medio de empleados públicos.

    El Gobierno cubano decidió adelantar el día de los Reyes Magos y colocar en el árbol de Navidad su anunciado plan de despidos de millón y medio de trabajadores públicos este año. "Vaya regalito que nos dejaron", dice Camila, que baja, con bata verde del tono que utilizan los sanitarios, por la Calle G. Presumiblemente sale del Hospital Calixto García. "A mí no me han dicho nada oficialmente, pero aunque hablan de que será solo para la gente de las oficinas, sé que estoy en el candelero, porque no caigo muy simpática que digamos, así que seguro me pondrán de paticas en la calle". Lleva 30 años trabajando "en lo mismo", le faltan 10 para el retiro y no entiende cómo pueden preferir a un joven sin experiencia "que llegó ayer" a ella, que se las sabe todas.

    El plan de despidos, el punto más crítico de la reforma económica en curso en Cuba, empieza ahora a ser aplicado en cinco ministerios: Industria Azucarera, Agricultura, Construcción, Salud Pública y Turismo. La indemnización será de un mes de salario (el promedio es el equivalente a 14 euros) por cada 10 años trabajados.

    Gervasio vende CD de películas pirateadas en Carlos III, una avenida de La Habana que el Gobierno se ha empeñado en vano en que se la llame Salvador Allende. "Guerra avisada no mata soldado, y cuando el río suena... así que pedí la baja antes de que me despidieran y vine para este portal; puse una mesa y a vender muñequitos cómics, comedias, policiacas, aventuras... nada político con vídeos del cable de Miami, ni pellejos porno: cosas tranquilas". "Siempre dijeron que aquí no había desempleo, que este era el paraíso de la clase obrera", señala Gervasio. "Y ahora --continúa-- 50 años después, ¡50 años!, mandan a la gente a casa, aunque Raúl Castro asegura, y yo voy a creer en él, que no se va a quedar nadie desamparado".

    El plan de ajuste contempla la reducción de las infladas plantillas estatales en cinco años. La incorporación de 1,8 millones de trabajadores al sector privado será aprobada por el sexto congreso del Partido Comunista en abril. El Estado cubano controla el 90% de la economía y emplea a 4,2 de los cinco millones de trabajadores que están en activo en un país de 11,2 millones de habitantes.

    Hay personas en el muelle de La Habana Vieja para ir en lancha al otro lado de la bahía. "Yo me enteré por Trabajadores diario de la Central de Trabajadores de Cuba, el sindicato único del país de que empezaban de inmediato a dejar a la gente disponible, y no he oído nada más". Mario es barman y trabaja para la cadena Habaguanex, que opera en la zona colonial. Tiene 27 años y se siente seguro en su puesto: "Soy el mejor, voy a todas las reuniones y no falto ni un día llueva, truene o relampaguee", afirma. Explica que desde noviembre hablan de lo mismo. "Era ahí viene el lobo, ahí viene el lobo y ya ven, el lobo llegó de verdad", subraya.

    Electricidad y cartilla


    El Gobierno anunció al finalizar diciembre un nuevo retiro de subsidios con la eliminación de la cartilla de racionamiento del jabón de baño, la pasta dental y el detergente. Antes les había tocado el turno a las papas patatas, los chícharos y los cigarrillos. Y este mes la tarifa eléctrica ha experimentado incrementos del 15% al 284%.


    HUGO L. SÁNCHEZ 

    Tomado de:  El Periódico de Aragón

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  • 25 dic 2010

    La contradicción de Cuba libre


    "No parece verosímil que ni Fidel ni otro de los suyos, obtenga en las urnas éxitos tan abrumadores".


    Sí; es una contradicción: para que un cubano sea libre, tiene que pensar como los hermanos Castro o salir de Cuba. El célebre Fidel "es un motor sin frenos, una extraña mezcla de tirano y rebelde", como le definió W. Brandt y que prosigue queriendo dar la impresión de que aún es posible su cincuentenaria revolución, pero su hermano Raúl y ahora presidente, confiesa ante la Asamblea Nacional que "o rectificamos o nos hundimos".

    Raúl, uno de los copropietarios políticos de la isla, reconoce que han cometido muchos errores pero excusa a Fidel; el desastre constante que sufre Cuba resulta que procede de haberse apartado el pueblo de las orientaciones que el dictador impartía y que sus compatriotas rehusaron aceptar.

    Cabe que el remedio consista en echar de la isla a todos los que no se dejen guiar, que se vayan fuera como todos esos que estaban encarcelados e insistían en ser libres, ¡qué manía! y encima, querían seguir viviendo en Cuba aunque discrepando de Fidel, de Raúl y de unos cuantos más.

    Desgraciadamente, para la mayoría de los cubanos, la libertad es una costumbre que se derogó allí hace más de medio siglo y será inviable mientras la doctrina orientadora de lo que se proponga el Gobierno cubano consista, como ha dicho Raúl con su característica lucidez, en que "el partido (comunista, claro) dirija y controle pero no interfiera las actividades del Gobierno a ningún nivel". El presidente cubano ama los trabalenguas.

    Raúl no quiere reconocer el contrasentido de sus extraños razonamientos: no ha habido en el mundo ni un sólo caso en el que el partido comunista controlase, dirigiese ¡en solitario! la vida pública y no organizase ni mandase en el Gobierno; además, suelen ser los mismos o fidelísimos colaboradores suyos, los que mandan en el partido y en el gobierno, tendencia que por cierto, se va extendiendo a otros partidos en otros países.

    En Cuba a los que querrían ser libres les permiten esta opción: seguir en la isla pero ahormados o gritar "viva la democracia" pero desde el extranjero; no hay término medio.

    El premio Sajarov a la libertad de conciencia fue concedido por el Parlamento Europeo a un "disidente" cubano que no pudo acudir a recibir la distinción. ¿Por qué llamarán disidente al que piensa de modo distinto a Fidel y no a Fidel que disiente de tantísimos? Guillermo Fariñas es llamado "disidente" porque sacrifica su salud y su vida por la libertad de Cuba, sólo por eso.

    Afortunadamente, el Parlamento Europeo sí pudo al menos escuchar la voz de Fariñas que pronunció palabras duras pero justas, henchidas de razones, aludiendo a la Unión Europea y al Gobierno de España; una dictadura no lo es menos si es de las llamadas izquierdas que si es de las llamadas derechas y eso no parece entenderlo por ejemplo, nuestro ZP.

    De lo que he leído que dijo Fariñas, todo conmovedor, a mí me llama la atención su referencia a la semejanza que hizo entre la "Carta de Libertad" que requerían los esclavos para viajar a modo de manumisión temporal y la que ahora se denomina "Carta Blanca" que puede expedir para el mismo fin, el magnánimo Gobierno cubano. También atinó Fariñas negando la bondad de las excarcelaciones de disidentes; "sería un error, afirmó con fina ironía, pensar que fueron puestos en libertad".

    El régimen cubano durará como mucho lo que duren los hermanos Castro y pensando en la paz y no en que continúe la beligerancia castrista contra el pensamiento libre, la Comunidad internacional debería preguntarse si la soledad y el cansancio de los dos otoñales hermanos no merecería un relevo inmediato de ambos y del engendro que todavía cultivan; hay que sustituirlos por la voluntad del pueblo cubano que no creo que pudiera identificarse con la del partido comunista; este jamás ganaría unas elecciones libres.

    Admítase que Fidel dispone de un excelente sentido del humor; un ejemplo: el 20 de octubre de 1997, afirmó sin que se le escapara la risa, que el régimen electoral cubano "es extraordinariamente democrático y que no deben envidiar nada a nadie". Está claro: sólo Fidel consigue el 90% de los votos emitidos.

    HIPÓLITO Gómez 

    Tomado de: El Periódico de Aragón


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  • 20 dic 2010

    El hundimiento cubano


    En una alocución ante la Asamblea Nacional de Cuba, Raúl Castro ha efectuado una revisión crítica de los que, a su parecer, han sido los errores cometidos por su Gobierno y ha asegurado que, puesto que están al borde del precipicio, si no rectifican de inmediato se hundirán y hundirán con ello a generaciones enteras.

    Como declaración de intenciones, es un paso loable. Ahora bien, antes de lanzar las campanas al vuelo por la euforia que pueda provocar la palabrería de un mitin, habrá que ver qué entienden a estas alturas los Castro por rectificar el rumbo y qué quieren decir con eso de perfeccionar el socialismo.

    A este respecto, no es del todo alentador observar el diagnóstico que hace Raúl Castro cuando sigue poniendo en el horizonte político la llamada “revolución” y asegura que se ha malinterpretado la doctrina socialista, que algunas de las orientaciones dadas por Fidel no se han cumplido y que les faltó cohesión, organización y coordinación.

    El problema del hundimiento cubano que, contra lo que sostienen los Castro, ya ha llegado hace tiempo para los ciudadanos que sufren el castrismo, es un problema de anulación del individuo y, por lo tanto, de sus derechos y libertades fundamentales. Cuba es una dictadura que ha hundido en la miseria a millones de ciudadanos, que persigue violentamente a quienes disienten del régimen oficial y que niega a los cubanos el derecho que tienen a construir su futuro en libertad. Ese es el diagnóstico sobre el que debe cimentarse el tratamiento que, efectivamente, como demuestra la realidad cubana, requiere un profundo cambio de rumbo.

    Tomado de: Cope.es 

    Raúl Castro dice que Cuba se hunde



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  • 5 dic 2010

    Cojera económica

    ¿Y yo qué voy a saber de economía? Solo llevo 4 años...
    LA HABANA, Cuba, diciembre - Será que la economía no es mi fuerte, pero no entiendo el optimismo de los cubanólogos, economistas, académicos y ciertos practicantes del onanismo mental, locos por creerse el cuento de que Cuba empezó a cambiar. ¿Será de muy mal a mucho peor?

    Por más que lo intento, estudiante modorro de marxismo que fui alguna vez, no puedo ilusionarme para nada con unas reformas económicas que llaman por otro mote, y que se inician con la receta calcada por los jefes comunistas de las terapias de choque del capitalismo salvaje, para despedir medio millón de trabajadores en seis meses y otros tantos que vendrán para el próximo año.

    Me temo que regresan los tiempos del aborrecible Manual de Economía Política de Nikitin, que tanto me hizo sufrir -junto con El Capital-, en mi época de estudiante (supongo venga de ahí mi cojera económica).

    El general Raúl Castro, en una reciente reunión del Consejo de Ministros para analizar el plan económico y presupuestario para el año 2011, dijo que la primera asignatura para los dirigentes políticos (se sabe que el pueblo no cuenta en esta historia) es la economía. “Hay que meterse de lleno en su estudio, desenvolvimiento y control”, advirtió el jefe a los jefecillos.

    Mucha falta que les hace a los mandamases, entre otras muchas cosas -honradez, por ejemplo, a juzgar por tantos escándalos de corrupción como hay-, aprender economía. Lástima que el aprendizaje sea tan tardío y otra vez a la manera del dichoso Nikitin. Porque a juzgar por los Lineamientos de la Política Económica y Social para el VI Congreso del Partido Comunista, y por más que le pese a los cubanólogos optimistas, la economía cubana seguirá patinando en los lodos de la planificación socialista y los planes quinquenales.

    La economía de que hablan los tales lineamientos es una mala caricatura, eso, por no decir una mala palabra. ¿Qué carrera es esa hacia el socialismo de mercado, que ni siquiera se atreven a llamar así, si el disparo de arrancada son las terapias de choque y la meta un paisaje de timbiriches, cuarteles de la policía política, maquiladoras y campos de golf? ¿Cómo definir el maratón en que los gerentes malandros y los hijitos de sus papás salen con todas las ventajas posibles mientras, que los dueños de las vendutas por venir arrancan con un pie amarrado a la espalda y más regulaciones e impuestos que beneficios por haber?

    Según el general-presidente, las ideas de Fidel Castro son “el fundamento de todo lo que se hace hoy en Cuba en materia económica”. Esa circunstancia para nada garantiza que vaya a resultar algo positivo de “la actualización del modelo socialista”, como se empeñan en llamar a los remiendos. A juzgar por sus resultados de siempre, el Comandante no debe saber de economía, lo que se dice economía, mucho más que yo. Es decir, casi nada.

    En los debates sobre los lineamientos para el VI Congreso del Partido Comunista llaman a “entrarle a la economía a camisa quitada”. ¿Será para contarnos las costillas? ¿O para facilitar los azotes a los nuevos capataces del socialismo de timbiriche?

    Por: Luis Cino (PD)

    Tomado de: Cubanet

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