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28 oct 2011

Las cárceles del régimen castrista

Réplica de celda cubana en el Parque de Berlín, Madrid. (Foto: Lien C. Lau)

Los mismos que defienden las bondades del castrismo suelen aceptar de buen grado la de los regímenes fundamentalistas islámicos. Y mantienen, por tanto, un silencio infecto ante la opresión de la mujer, la falta de libertades en los países islámicos y la persecución a los homosexuales.

John F. Kennedy dijo en cierta ocasión aquello de que la gran enemiga de la verdad no es la mentira, premeditada, efectista y deshonesta, sino el mito persistente, persuasivo e ilusorio. Con la tiranía cubana, por desgracia, se cumple este aforismo. Máxime cuando la inmensa mayoría de la izquierda, durante cincuenta largos años, se ha mostrado complaciente ante la tiranía del castrismo. ¿Acaso no era Orlando Zapata el prototipo de víctima que dio su vida por la libertad en Cuba? Por supuesto. Pero para esta izquierda servicial sólo era un delincuente común o un sujeto que cometió actos terroristas contra el Gobierno cubano –Willy Toledo dixit-.

Vaya por delante, que no es mi intención irritar a ciertos estamentos oficiales u oficiosos de la progresía patria, con honrosas excepciones como Ciudadanos y UPyD, a los que muchos imploramos con vehemencia que haya una tercera vía conjunta, pero produce arcadas que aquellos que dicen defender las ideas de progreso sean los defensores del crimen político en Cuba y que se vanaglorien en afirmar que no ha habido un solo caso de tortura, asesinato o desaparición en el régimen castrista, amén de libertad de expresión. Salvo, huelga decir, cuando el régimen dictatorial expulsó de la isla al corresponsal del diario oficial del agit-prop gubernamental, acusado de informar de forma parcial y negativa de la realidad cubana. Cuando la dictadura invade tu propio espacio se produce el milagro de la conversión. Aunque sólo sea porque resulta difícil seguir negando la evidencia, sobre todo cuando los beneficios económicos penden de un hilo. Y ya sabemos el apego que tiene el PSOE y sus hermanos mártires mediáticos por los asuntos económicos. Pese a todo, semejante hecho pone de nuevo de manifiesto la falta de libertades en Cuba y un motivo más, si cabe, para condenar al régimen tirano de los hermanos Castro.

Con todo, poder destapar la realidad de las cloacas del régimen es un asunto arduamente duro. Por ello es absolutamente admirable que el Observatorio Cubano de Derechos Humanos haya decidido recrear en el Parque de Berlín de Madrid una de las 230 cárceles cubanas en la que se encuentran confinados centenares de cubanos, cuyo único delito ha sido pensar de forma diferente de la dictadura. Pero ya sabemos de la obsesión de los tiranos de controlar las mentes de sus súbditos, para lo cual es imprescindible acabar con la disidencia incómoda. Sin embargo, haciendo uso de la hemeroteca resulta desalentador comprobar cómo la comunidad internacional en particular y la opinión pública en general montaron en cólera al descubrirse la aplicación de torturas en Guantánamo -lo que instigó numerosas condenas y el reclamo al gobierno norteamericano de su cierre- comparándola con la indiferencia ante la bochornosa situación de las prisiones en Cuba.

Y es que, pese al silencio congénito, uno no puede más que impresionarse ante la crudeza, el dolor, la hambruna, la soledad y la ignominia que se respira cuando uno vislumbra esa recreación de la cárcel de Canaleta, en la provincia cubana de Ciego de Ávila. Uno no puede más que abochornarse ante ese calabozo infecto y repugnante, paradigma de la falta de libertad. Uno no puede más que sonrojarse ante ese zulo en el que estuvieron apilados presos políticos como Alejandro González Raga o Raúl Ribero, víctimas ambos de la Primavera Negra de 2003. Tal vez por ello, algunos nos negamos a olvidar que allí pasaron encerrados y sometidos a las vejaciones más horrendas con el visto bueno de la dictadura castrista y con el olvido por bandera, otra forma furtiva de tortura. Algunos nos negamos a callarnos ante la afrenta de que esos mismos presos no tengan la oportunidad de sentar en un banquillo a aquellos funcionarios de prisiones que les hayan maltratado o hacer público semejante trato a los medios de comunicación cubanos. Y no pueden porque en Cuba, en ese oasis de la libertad y los derechos humanos, la justicia y los medios de comunicación están controlados por el régimen comunista. Un oasis quimérico en que nadie puede hablar, unos por miedo a represalias y otros por no disponer de medios suficientes para alzar su voz. De este modo, tener la oportunidad de entrar en ese calabozo castrista revela, sin lugar a dudas, la verdadera faz de una dictadura que tristemente todavía cuenta con demasiados incondicionales que prefieren mirar hacia otro lado mientras la vida de muchos cubanos se agota en medio de un suplicio interminable.

Y ante esta infamia, una responsabilidad considerable hay que adjudicársela a esa izquierda excéntrica que considera a Cuba ese paraíso de la democracia verdadera, ese arquetipo de la solidaridad obrera y de la sanidad universal, cuyo atentado contra los derechos humanos es sólo una tara de un régimen revolucionario. Pero poco puede extrañar. Es la misma izquierda que mantiene un trato beligerante contra Estados Unidos e Israel y los considera el causante de todos los males. Y es ese mismo odio lo que ha llevado a silenciar informativamente en los medios de la progresía el acto de la disidencia cubana en Madrid. Sin embargo, no me extraña en absoluto. Parafraseando a George Orwell no se establece una dictadura para salvaguardar una revolución, se hace la revolución para establecer una dictadura. Por tanto, los mismos que defienden las bondades del castrismo suelen aceptar de buen grado la de los regímenes fundamentalistas islámicos. Y mantienen, por tanto, un silencio infecto ante la opresión de la mujer, la falta de libertades en los países islámicos y la persecución a los homosexuales. Es el sui géneris desde hace un siglo. Porque se creen que son la avanzadilla de la clase obrera, los paladines de la libertad y la ideología moralmente superior. Y esto les permite tener patente de corso que les permite utilizar cualquier medio para alcanzar sus fines.

Si no fuera así, ¿por qué la izquierda española continúa con este mutismo cómplice cuando la Sociedad Interamericana de la Prensa (SIP) sigue denunciando el encarcelamiento de decenas y decenas de periodistas por el simple delito de denunciar las atrocidades del régimen castrista? ¿Por qué no se hace eco la izquierda española de los desaparecidos en el estrecho de Florida, algunos ametrallados en la noche, padres e hijos, víctimas de los secuaces de Castro? ¿Por qué el silencio de la izquierda mediática ante el fallecimiento de Laura Pollán, la líder de las Damas de Blanco? ¿Por qué el silencio de los titiriteros subvencionados ante el hecho de que los hermanos Castro mantengan a millones de cubanos sumidos en la más absoluta miseria y represión? Me temo que no hay respuesta. Por suerte, hay mujeres como Laura Pollán que pasarán a la historia. Porque pese al silencio de muchos paladines del progreso, Pollán demostró que a un régimen totalitario se le puede hacer frente. Aunque sea abriendo sus brazos entre flores. O llenando de amor y de libertad las calles de La Habana. O con un vestido blanco. O con una eterna sonrisa. Pero, sobre todo, poner al castrismo en la encrucijada con el armazón absoluto de Internet. Como así hace también Yoani Sánchez. Y es que el mundo siempre estará en deuda con Tim Berners-Lee, el padre de Internet. Porque nunca antes ningún avance tecnológico había hecho tanto por la causa de la libertad. Será porque es el único reducto que los totalitarios no pueden controlar.

por Javier Montilla

Fuente: Diario Siglo XXI


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  • 19 jun 2011

    País gobernado por piratas

    Imagen cortesía de La Patilla.

    Para el alcalde Metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, la ausencia del presidente de la República del territorio venezolano no es el mayor problema que el actual gobierno ha generado en el país. Ledezma asegura que el problema de la inseguridad, la luz, las cárceles, tiene que ver con que han sacado expertos de las áreas para colocar a gente "pirata".

    "Este es un gobierno pirata, que piratea a los venezolanos en la solución de sus problemas. El problema no es que esté en Cuba o en Nicaragua, el verdadero problema es que mientras esté en el poder Venezuela se hunde" aseguró el alcalde.

    Asimismo dijo que seguirán con el mismo desorden y la misma incapacidad para resolver los problemas de pueblo. En este sentido recalcó que con Chávez, todo seguirá de mal en peor porque a juicio del burgomaestre el presidente no se ocupa de gobernar y además aseguró que los ministros son ineficientes.

    "No importa dónde ni cómo se encuentre el presidente, el país lleva 12 años sin rumbo al ser incapaz de implementar verdaderas soluciones a los problemas de los venezolanos", dijo Antonio Ledezma.

    Para Ledezma, "este gobierno despilfarra fortunas que deberían ponerse al servicio de las soluciones. La inseguridad, los apagones, la carestía de la vida, la falta de agua, de gas, de empleo y la crisis en los hospitales son verdaderos dramas que azotan a la gente pobre, mientras los 'señorones' del gobierno buscan culpables en los barrios del país"

    Fuente: Mundo Oriental


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  • 11 jun 2011

    Corrupción en Cuba: condenan un ex ministro y 10 funcionarios



    La justicia cubana condenó por corrupción a penas de entre tres y cinco años de cárcel a un exviceministro y otros diez directivos y funcionarios de la industria alimentaria y de la empresa mixta Río Zaza, también vinculados al sancionado empresario chileno Max Marambio.

    La televisión estatal divulgó este viernes que el tribunal provincial de La Habana declaró culpables de “delitos asociados a actos de corrupción administrativa cometidos en ocasión del desempeño de sus funciones” a los sancionados.

    El exviceministro de la industria alimentaria Celio Hernández y los directivos y funcionarios Maritza Esther Ramos Hernández, Ofelia Grisel Liptak Rubí y Rafael Alonso Gutiérrez fueron condenados a cinco años de prisión.

    Ofelia Liptak era la directora comercial de la empresa mixta “Alimentos Río Zaza” y esposa del expresidente del Instituto de Aeronáutica Civil de Cuba, el general Rogelio Acevedo, quien fue destituido del cargo en marzo del año pasado, sin que se explicaran los motivos de su reemplazo tras 20 años en funciones.

    El resto de los encartados fueron sancionados a cuatro y tres años de cárcel y penas subsidiadas de cinco y cuatro años.

    Según la resolución judicial -citada por la fuente- los sancionados incurrieron en los delitos de “cohecho y falsificación de documentos bancarios y de comercio”.

    Es la tercera sentencia condenatoria divulgada en poco más de un mes relacionada con un sonoro caso de corrupción vinculado con el empresario chileno Max Marambio

    Describe que “a cambio de sobornos en efectivo y otras dádivas ilegales desviaron y permitieron el desvío de productos y materias primas, falsearon información y adulteraron documentos”.

    Además indica que los inculpados “realizaron otras actividades fraudulentas con abusos de atribuciones y contenidos propios de los cargos que desempeñaban para beneficiar los intereses lucrativos de individuos inescrupulosos en detrimento de los intereses del pueblo y la economía del país”.

    Los sancionados por la sala segunda del Tribunal Provincial de La Habana podrán presentar recurso de casación ante el Tribunal Supremo de Cuba, señaló el comunicado.

    La de hoy es la tercera sentencia condenatoria divulgada en poco más de un mes relacionada con un sonoro caso de corrupción vinculado con el empresario chileno Max Marambio, quien fue guardaespaldas del fallecido presidente Salvador Allende y en otras épocas amigo personal de Fidel Castro.

    A primeros de mayo, Max Marambio fue condenado a 20 años de cárcel por corrupción en su gestión como dueño a partes iguales con el Estado cubano de la empresa productora de alimentos “Río Zaza”.

    Marambio fue juzgado en ausencia, al igual que su hermano Marcel, sobre el que también ha recaído una pena de 15 años de cárcel por estafa y cohecho continuado y falsificación de documentos privados, según la sentencia de su caso dada a conocer esta misma semana.

    Marcel Marambio era el presidente de la empresa mixta de turismo “Sol y Son. Los viajes S.A” y junto a él fueron condenados a penas de diferente cuantía otros quince directivos y funcionarios cubanos de la aerolínea estatal Cubana de Aviación y de su compañía.

    Cuba instruyó a finales del año pasado sendas órdenes de busca y captura contra los hermanos Marambio.

    Lista de sancionados:


    1-  Celio Hernández Rodríguez, ex viceministro de la Industria Alimenticia (5 años)

    2-  Maritza Esther Ramos Hernández, representante general de Alimentos Río Zaza en La Habana. (5 años)

    3- Ofelia Grisel Liptak Rubí, directora comercial de Alimentos Río Zaza. Trabajaba directamente con Ramos Hernández y era el vínculo entre la corporación y la empresa de viajes turísticos Sol y Son, presidida por Marcel Marambio. (5 años)

    4-  Rafael Alonso Gutiérrez (5 años)

    5-  Natividad Gisela Sánchez González, presidenta de la corporación alimentaria CORALSA. Esta entidad era un holding que comparte intereses de negocios con otras 11 compañías extranjeras en las que tiene participación accionaria, y se dedica a promover y ejecutar exportaciones de productos alimentarios. (4 años)

    6-  Alvaro Rafael Ruiz Baquero (4 años)

    7-  Jorge Luis Galván Pérez (4 años)

    8-  Lucy Hortensia Leal Díaz, fungió como directora financiera del grupo ING y contadora de Sol y Son. (3 años). En un veredicto anterior, divulgado el pasado lunes, había sido sentenciada a seis años de cárcel, pero el comunicado no especifica si estos tres años se suman a los anteriores.

    9-  Jorge Cabrera Torres (5 años subsidiado con trabajo correccional con internamiento)

    10- Jesus Ignacio Montes Oliva (4 años subsidiados por limitación de libertad)

    11- Juan Clemente Morgado Cancio (4 años subsidiados por limitación de libertad)

    Fuentes: Agencias y Café Fuerte


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