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22 may 2011

El empleo independiente en Cuba sobrepasa la previsión oficial

Mujer vendiendo discos en la puerta de su casa.

Como parte de la “actualización” de la economía, el proceso de apertura a la iniciativa privada registra 309.728 personas que trabajan por su cuenta, lo que supera lo previsto. 

Poco más de 300.000 licencias para trabajo por cuenta propia se entregaron en Cuba en los primeros cinco meses del presente año, una cifra que supera lo previsto en el proceso de apertura a la iniciativa privada encabezado por el presidente Raúl Castro, según fuentes oficiales.

De acuerdo con los datos del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social publicados el sábado por el diario oficial Granma, hasta el pasado 30 de abril, 309.728 personas en Cuba ejercen trabajo por cuenta propia, de las cuales unas 220.000 constituyen nuevas autorizaciones otorgadas desde el pasado mes de octubre.
Antes de esa fecha, cuando se autorizó la ampliación del trabajo privado a 178 actividades económicas, existían solamente 157.000 permisos para ejercer el “cuentapropismo”.

Castro inició en el año 2010 un proceso de apertura a la iniciativa privada en la isla donde la economía tiene un fuerte control estatal.

Según el propio mandatario,  el modelo cubano seguirá siendo socialista, pero se llevará a cabo una “actualización” del sistema que incluye la eliminación progresiva de los subsidios del Estado.


Formulario de autorización para el trabajo por cuenta propia.
 
Más en ventas de alimentos

La información de Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, precisó que dentro de las nuevas autorizaciones 22 por ciento corresponde a la actividad de “elaboración y venta de alimentos”, que abarca desde la apertura de restaurantes hasta pequeñas cafeterías o puestos de venta de comida en la calle, y para la que se han otorgado 49.349 permisos.

Entre las licencias más demandadas también están las de “transportación y carga de pasajeros” (13.982) y para los llamados “productores y vendedores de artículos de uso en el hogar” (10.187).

Una de las modalidades más requeridas es la de trabajador contratado con 38.704 permisos y “deberá continuar incrementándose” tras las nuevas medidas del Gobierno, según precisa el diario oficialista.

En la ciudad de La Habana se han entregado 30 por ciento de los nuevos permisos, lo que la convierte en la provincia con mayor número de autorizaciones otorgadas.

Ante la crisis mundial

La ampliación del trabajo privado es una de las principales medidas del plan de reformas del presidente Raúl Castro para superar la aguda crisis económica del país, que quedó ratificado en abril durante el VI Congreso del gobernante Partido Comunista de Cuba (PCC).

El gobierno de Raúl Castro está buscando soluciones para salir de una grave crisis económica y se vio acentuada por el incremento de los precios de los alimentos y los combustibles en el mercado internacional.

El impulso del trabajo por cuenta propia también es una de las opciones propuestas por las autoridades para paliar el drástico recorte en las plantillas estatales (se  esperaban 500.000 despidos sólo este año).  Los plazos se han revisado porque el incipiente sector privado aún no es capaz de absorber a esa cantidad de empleados "disponibles".

Turismo de EEUU a Cuba

Nuevas normas promulgadas por el gobierno de Barack Obama ampliarán el acceso a la Cuba comunista.  Dentro de meses o acaso semanas, estadounidenses podrán  vacacionar en la isla, sin tener que pasar subrepticiamente por un tercer país y correr el riesgo de provocar la ira del Tesoro.   Los llamados contactos de persona a persona fueron aprobados en 1999 por el entonces presidente Bill Clinton, pero desaparecieron en 2004, cuando su sucesor George W. Bush consideró que se trataba de un intento apenas velado de evadir la prohibición de turismo que forma parte del embargo de EE UU a Cuba, vigente desde hace 49 años.

Fuente: El Tiempo


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  • 14 dic 2010

    Reformas alimentan restaurantes privados en Cuba


    Casi asfixiados por regulaciones y tabúes ideológicos, los pequeños restaurantes privados están resurgiendo en Cuba en una atmósfera más amigable generada por las reformas económicas de Raúl Castro.

    Nuevos restaurantes, cafeterías y puestos de comida rápida abren en porches, terrazas y salas de estar de Cuba cambiando el paisaje urbano de la nación de Gobierno comunista.

    El Gobierno dijo que fueron aprobadas 35.000 licencias para trabajadores por cuenta propia en el primer mes desde que las reformas entraron en vigor. Un 20 por ciento de los permisos son para negocios gastronómicos.

    La mayoría serán pequeñas cafeterías dirigidas al público cubano, pero es previsible que aumente también el número de "paladares" o restaurantes más exclusivos para extranjeros con moneda dura.

    Los pequeños restaurantes fueron autorizados por primera vez durante un fugaz experimento a mediados de la década de 1990, pero la regulación excesiva y los estigmas ideológicos forzaron el cierre de la mayoría.

    Apenas unos 100 de los aproximadamente 1.500 de aquella época sobrevivieron.

    Eso podría cambiar ahora que el Gobierno está tomando medidas para estimular los negocios privados, reconociendo su importancia en el nuevo esquema económico para sacar a Cuba de la crisis.

    Castro espera que el sector privado absorba a muchos de los 500.000 empleados públicos que serán despedidos en los próximos meses para reducir el costo del Estado.

    Tras cocinar durante décadas en restaurantes del Estado, el chef Justo Pérez abrió la semana pasada su propio restaurante en una elegante casa que resalta en una derruida calle del distrito de Centro Habana.

    "Hay mucha gente esperando hacer algo. Esto no va a ser nada más que el comienzo. Estoy seguro de que van a haber muchas buenas propuestas", dijo Pérez, de 68 años.

    Las paredes de La Comercial Cubana, su restaurante, están cubiertas con fotografías en blanco y negro de Nat King Cole, Carmen Miranda y Celia Cruz, evocando el glamour de La Habana en las décadas de 1940 y 1950.

    Pérez llevaba tiempo acariciando la idea de abrir un restaurante y aprovechó apenas el Gobierno empezó a entregar nuevas licencias hace un par de meses. Su menú incluye hoy desde rabo de vaca por 7,56 dólares hasta camarones enchilados por 19,44, el equivalente a un salario mensual en Cuba.

    "Las reglas del juego parecen muy claras, más que antes. Ahora, hasta que esto no esté en su plenitud nadie puede saber cómo va a salir", dijo Pérez.

    20 SILLAS

    Las nuevas regulaciones permiten a los emprendedores cubanos alquilar locales comerciales y contratar empleados, dos cosas antes prohibidas que limitaron el éxito de los paladares.

    También expanden la capacidad máxima de los restaurantes de 12 a 20 sillas. Aunque muchos de los paladares exitosos ignoraban esta medida, estaban expuestos a multas del Estado.

    A cambio deberán pagar un 30 por ciento de sus ingresos en impuestos y todavía no está claro si podrán acceder a créditos.

    Los insumos tendrán que comprarlos a los elevados precios del mercado minorista, pues el Gobierno advirtió que no tiene dinero para crear una red de abasto mayorista. Eso, en el pasado, obligó a muchos dueños de paladares a recurrir al mercado negro.

    "Esto es mucho mejor que antes, pero hay todavía muchos obstáculos y no está claro si ha habido un verdadero cambio de mentalidad de parte del Gobierno", dijo Ted Henken, un investigador de la City University of New York que ha estudiado los paladares cubanos.

    "Un importante asunto todavía no resuelto son los créditos y el mercado mayorista. Hasta que no sabremos si el Gobierno considera seriamente la posibilidad de ofrecer acceso a esas cosas esenciales no sabremos las posibilidades de crecimiento del sector", añadió.

    Existen también dudas sobre si el mercado cubano, que depende sobre todo de turistas y la pequeña comunidad de residentes extranjeros, justificará un crecimiento significativo del número de paladares de alto nivel.

    GIRO DE 180 GRADOS


    Pese a la incertidumbre, algunos cubanos parecen estar dispuestos a asumir el riesgo.

    "Creo que en un año podríamos tener unos 200 o 300 paladares en Cuba", dijo Enrique Núñez, el propietario de La Guarida, el paladar más famoso de Cuba.

    La experiencia de Núñez ilustra el optimismo de algunos en Cuba.

    Después de casi 15 años sirviendo a clientes internacionales, incluyendo celebridades como el realizador estadounidense Steven Spielberg o la reina Sofía de España, cuyas fotografías adornan las paredes de su restaurante, La Guarida cerró hace más de un año por lo que su dueño describe como un "marco legal muy estrecho".

    Pero cuando las reformas fueron anunciadas hace unos meses, Núñez decidió reabrir su local.

    "Ha habido un cambio de 180 grados. En estos momentos somos considerados empresarios, contribuyentes", dijo en su local, que fue el set de la película "Fresa y Chocolate".

    "La imagen mía ante la sociedad cambió. Pasó de ser una actividad casi marginal a ser algo aceptado", añadió.

    Por Esteban Israel

    Tomado de:  Reuters América Latina


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  • 29 nov 2010

    Flexibiliza Cuba arrendamiento de viviendas por particulares

    La mayoría de la viviendas aún en pie se encuentran en estado "regular" o malo.
    La Habana, 29 Nov (Notimex).- El gobierno de Cuba anunció hoy la flexibilización del arrendamiento parcial o total de viviendas como una modalidad de trabajo por "cuenta propia" en el marco de recientes reformas económicas.

    Según anunció este lunes el diario oficial Granma, para ello se adoptaron nuevas normativas jurídicas que suprimen restricciones, simplifican trámites para obtener la licencia y fijan la política tributaria que se aplicará.

    "Se facilita así el ejercicio de esta actividad por cuenta propia por la población, como una alternativa más de empleo", dijo Granma en alusión indirecta al previsto recorte inicial de medio millón de empleos estatales en los próximos seis meses.

    El informe oficial advirtió que el Estado se reserva el derecho de cancelar la inscripción por incumplimiento de normativas jurídicas regulatorias y la aplicación de medidas que pueden llegar hasta la confiscación del inmueble.

    El gobierno del presidente Raúl Castro aprobó en octubre pasado reducir las abultadas plantillas y autorizó el autoempleo en 178 oficios, con la obligación de pagar impuestos, para "elevar la oferta de bienes y servicios", en medio de una grave crisis económica.

    Varias de las medidas adoptadas por el gobierno de Castro en los útimos meses están contenidas en el proyecto de "Lineamientos de la Política Económica y Social" que aprobara el VI Congreso del Partido Comunista en abril de 2011.

    El lineamiento 278 de los 291 que contiene el proyecto de programa postula que se aplicarán "fórmulas flexibles para la permuta, compra, venta y arriendo de viviendas, para facilitar la solución de las demandas habitaciones de la población".

    Analistas creen que la eliminación de trabas para el arrendamiento podría proveer una nueva fuente de ingresos a los interesados ante los deprimidos salarios estatales, que rondan el equivalente a 20 dólares mensuales promedio, insuficientes según ha reconocido el propio Castro.

    De acuerdo con Granma, la flexibilidad en los arrendamientos a la vez "alivia la situación de muchas personas ante el déficit de viviendas que enfrenta el país y constituye una opción de alojamiento para quienes necesitan trasladarse de un territorio a otro".

    Con una capacidad constructiva mermada por la crisis económica, Cuba tiene un déficit de más de 600 mil viviendas y las existentes se encuentran la mayoría en un estado de "regular a malo", según ha confesado el Instituto Nacional de Viviendas.

    El Decreto-Ley No. 275, de septiembre del 2010 elimina prohibiciones de la Ley General de la Vivienda permitiendo el alquiler de casas completas en cualquier moneda; aprueba el arriendo de viviendas, habitaciones y espacios a otras personas también "cuentapropistas".

    Magalys Piñeiro Ravelo, vicepresidenta Jurídica del Instituto Nacional de la Vivienda, indicó al respecto que se trata de personas con interés en establecer una cafetería, una peluquería, un estudio fotográfico, un pequeño taller de costura, etc.

    Una de las novedades es que los extranjeros residentes permanentes en Cuba podrán hospedarse en las viviendas autorizadas para rentar en CUP (pesos cubano), y se eliminan las prohibiciones de arrendar con límite de horas.

    También son autorizados a arrendar los cubanos con permiso para residir en el exterior, o aquellos que residiendo en Cuba viajen por más de tres meses al extranjero.

    Quienes arrienden viviendas, habitaciones o espacios pagarán el impuesto sobre los servicios públicos, abono que engrosará el presupuesto municipal para así contribuir al desarrollo económico de la localidad, según una resolución del Ministerio de Finanzas y Precios.

    Como otros trabajadores por cuenta propia, que se han quejado de los altos impuestos, el arrendador contribuirá a la Seguridad Social si carece de vínculo laboral y pagará tributos por la utilización de la fuerza de trabajo (si contrata trabajadores) y sobre los ingresos personales.

    Tomado de: Noroeste

    Video realizado por el opositor al gobierno cubano  Jorge Luis García Pérez "Antúnez" en el 2008. La situación de la vivienda en Cuba solo ha empeorado desde entonces.



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  • 15 oct 2010

    Cuba: de Stalin al Timbiriche medieval

    Castro, como siempre, robándole todo lo que puede al pueblo de Cuba para mantenerse en el poder
    La resurrección en Cuba del trabajo por cuenta propia y de pequeñitos negocios es un ‘deja vu’ de la economía de subsistencia de hace 500 años.

    La decisión del gobierno cubano de resucitar el trabajo por cuenta propia, hasta 178 oficios, y los pequeñitos negocios en los que se podrá contratar empleados, no es ninguna novedad, sino que equivale a montar a la isla en la máquina del tiempo y trasladarla a la mañana del 13 marzo de 1968, antes de que el dictador decretara la confiscación de los 57,280 pequeños negocios que todavía funcionaban en el país.

    El régimen mata así dos pájaros de un tiro: cobrará impuestos a los cientos de miles de personas que hasta ahora han ejercido esos oficios clandestinamente; y como Poncio Pilatos se lava las manos y le pasa a “cuentapropistas” y “timbiriches” (precarios negocios privados) la suerte de los 500,000 trabajadores que están siendo despedidos al grito de “¡sálvese quien pueda! que papá estado ya no da más”.

    Es ésta la aceptación institucional de que “el modelo cubano” no funciona, como admite hasta el mismísimo Fidel Castro. Por cierto, el comandante habla de un modelo cubano que él sabe no existe. El castrismo no es un socialismo original de palmeras y salsa como reza su propaganda, sino un régimen estalinista químicamente puro importado de Rusia al 100%, que es idéntico dondequiera que se aplique, no importa si es en Cuba, Corea del Norte o el planeta Marte.

    ¿Funcionará en el siglo XXI este “deja vu” del mercantilismo medieval? El “cuentapropismo” no es más que la economía rudimentaria de tipo artesanal que había en el planeta antes de que al compás de “la revolución de las máquinas” se iniciase en el siglo XVIII la edificación del mundo industrial que hoy conocemos.

    El viaje del hombre a la Luna, los satélites, los rayos laser, la Internet, la biotecnología, la energía nuclear, los rascacielos, la TV, el cine, los aviones y la revolución científico-técnica a la que asistimos hoy no son hijos del pequeño taller artesanal y comercial que había en la época de Enrique VIII de Inglaterra.

    La modernidad no emergió de la labor de entrenadores de perros, payasos para fiestas, cartománticas, vendedores de coquitos acaramelados, amoladores de tijeras, reparadores de colchones viejos y paraguas, afinadores de piano, cuidadores de plazas públicas, forradores de botones, maniseros, masajistas o floreros –oficios todos muy respetables–, sino de la inversión de capital en gran escala, la aplicación de nuevas tecnologías, el empleo masivo, y la elevación constante de la productividad del trabajo.

    Eso en China y Vietnam lo aprendieron bien y por eso en 1978 y 1986 (respectivamente) no se plantearon la disyuntiva ideológica entre capitalismo y socialismo, sino entre lo que funciona y lo que no funciona, como le dijo el líder chino Deng Xiao Ping a un periodista británico: “lo importante no es si el gato es pardo o blanco, sino que cace ratones”. Y ambos países se abrieron a las inversiones sin trabas, permitieron grandes empresas privadas, entregaron la tierra a los campesinos para que vendieran libremente sus cosechas.

    Pánico al sector privado

    Pero los Castro temen al capital privado como Drácula a la cruz, y no para para evitar que el “capitalismo explotador” regrese a la isla, como dicen hipócritamente, sino para no perder un ápice del control total que tienen del país y de cada ciudadano, control enfermizo que no tuvo nunca ni el zar Pedro el Grande de Rusia, uno de los grandes exponentes del absolutismo monárquico europeo.

    Mientras Pekín y Hanoi decidieron beneficiarse del capital privado extranjero, la tecnología y la experiencia empresarial de todo el mundo, incluidos los millones de chinos y vietnamitas emigrados, los Castro rechazan la inversión extranjera real, con garantías de operación y repatriación de ganancias, y se niegan a recibir el capital, la tecnología y el “know how” de los cubanos que residen fuera de la isla, a los que califican de “gusanos” o “mafia de Miami”, aunque su dinero, sus relaciones y su experiencia podrían en poco tiempo dar un giro “milagroso” a la arruinada economía isleña.

    Resulta asombroso lo anunciado por el coronel de la inteligencia Marino Murillo, ministro de Economía: quienes quieran abrir “paladares” (restaurantes de hasta 20 comensales como máximo), peluquerías, carpinterías, o ejercer cualquier oficio autorizado, tendrán que comprar todo lo que necesiten a precios minoristas a sus competidores, o en el mercado negro, pues el estado no puede venderles nada a precios mayoristas.

    ¿Es posible operar un negocio comprando a precios minoristas? La inflación será galopante. Si yo compro clavos, martillos, cola y madera a otro carpintero a precio minorista, o en el carísimo mercado negro, cada silla que produzca la venderé más cara que si comprara insumos y herramientas en un almacén. Entonces, o abandono mi intención de ser carpintero, o me busco buenos “contactos” para comprar los insumos a quienes se lo roban al estado, también a altos precios porque el que roba cobra siempre el riesgo de ser sorprendido.
    El alza de precios hundirá aún más al peso cubano, de los actuales 24 pesos por un dólar, hasta 40 pesos, o más, con consecuencias devastadoras para la población.

    Por otra parte, el banco central carece de liquidez para otorgar créditos a quienes aspiren a abrir un “timbiriche”, y los impuestos de hasta un 40% para los micro-restaurantes prácticamente matarán a la criatura en la cuna. Si alguien gasta una fortuna en el mercado negro para conseguir suministros y logra vender en su “paladar” 15,000 pesos (unos $625), el estado se lleva 6,000 pesos ($250). A los $375 restantes debe quitarle los gastos, incluyendo el sueldo de uno o dos empleados. ¿Puede crecer su “negocio”?

    La clave de todo aquí es entender que mientras Fidel Castro viva no habrá ningún primer paso para una reforma económica más amplia, como afirma el lamentable gobierno socialista de España. El único objetivo del castrismo al mutar de estalinismo a “timbirichismo” es evitar la hambruna y la postración del régimen mediante una economía de subsistencia –medieval– férreamente controlada.

    Lo que pasa es que a diferencia de lo ocurrido en los años 90, cuando los Castro aflojaron la mano ante el llamado “período especial” y la volvieron a apretar cuando comenzaron a recibir petróleo gratis y subsidios millonarios de Hugo Chávez, en esta ocasión la están aflojando pese a tales subsidios, que ya resultan insuficientes para mantener a flote a un sistema económico incapaz de generar riquezas.

    O sea, esta mutación del estalinismo al “timbirichismo” ahora será definitiva, a no ser que surja otro Hugo Chávez adicional. El “cuentapropismo” se enraizará en la isla e irá creando una dinámica económica propia que inevitablemente abrirá ciertas posibilidades, todas con tufo medieval y siempre bajo la férula del generalato empresarial, verdadero dueño del país.

    Pero quien vea aquí una apertura voluntaria de los Castro hacia la democracia y el desarrollo, o se hace el tonto, o lo es.

    Roberto Alvarez

    Tomado de: HispanicLA

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