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22 may 2011

El empleo independiente en Cuba sobrepasa la previsión oficial

Mujer vendiendo discos en la puerta de su casa.

Como parte de la “actualización” de la economía, el proceso de apertura a la iniciativa privada registra 309.728 personas que trabajan por su cuenta, lo que supera lo previsto. 

Poco más de 300.000 licencias para trabajo por cuenta propia se entregaron en Cuba en los primeros cinco meses del presente año, una cifra que supera lo previsto en el proceso de apertura a la iniciativa privada encabezado por el presidente Raúl Castro, según fuentes oficiales.

De acuerdo con los datos del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social publicados el sábado por el diario oficial Granma, hasta el pasado 30 de abril, 309.728 personas en Cuba ejercen trabajo por cuenta propia, de las cuales unas 220.000 constituyen nuevas autorizaciones otorgadas desde el pasado mes de octubre.
Antes de esa fecha, cuando se autorizó la ampliación del trabajo privado a 178 actividades económicas, existían solamente 157.000 permisos para ejercer el “cuentapropismo”.

Castro inició en el año 2010 un proceso de apertura a la iniciativa privada en la isla donde la economía tiene un fuerte control estatal.

Según el propio mandatario,  el modelo cubano seguirá siendo socialista, pero se llevará a cabo una “actualización” del sistema que incluye la eliminación progresiva de los subsidios del Estado.


Formulario de autorización para el trabajo por cuenta propia.
 
Más en ventas de alimentos

La información de Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, precisó que dentro de las nuevas autorizaciones 22 por ciento corresponde a la actividad de “elaboración y venta de alimentos”, que abarca desde la apertura de restaurantes hasta pequeñas cafeterías o puestos de venta de comida en la calle, y para la que se han otorgado 49.349 permisos.

Entre las licencias más demandadas también están las de “transportación y carga de pasajeros” (13.982) y para los llamados “productores y vendedores de artículos de uso en el hogar” (10.187).

Una de las modalidades más requeridas es la de trabajador contratado con 38.704 permisos y “deberá continuar incrementándose” tras las nuevas medidas del Gobierno, según precisa el diario oficialista.

En la ciudad de La Habana se han entregado 30 por ciento de los nuevos permisos, lo que la convierte en la provincia con mayor número de autorizaciones otorgadas.

Ante la crisis mundial

La ampliación del trabajo privado es una de las principales medidas del plan de reformas del presidente Raúl Castro para superar la aguda crisis económica del país, que quedó ratificado en abril durante el VI Congreso del gobernante Partido Comunista de Cuba (PCC).

El gobierno de Raúl Castro está buscando soluciones para salir de una grave crisis económica y se vio acentuada por el incremento de los precios de los alimentos y los combustibles en el mercado internacional.

El impulso del trabajo por cuenta propia también es una de las opciones propuestas por las autoridades para paliar el drástico recorte en las plantillas estatales (se  esperaban 500.000 despidos sólo este año).  Los plazos se han revisado porque el incipiente sector privado aún no es capaz de absorber a esa cantidad de empleados "disponibles".

Turismo de EEUU a Cuba

Nuevas normas promulgadas por el gobierno de Barack Obama ampliarán el acceso a la Cuba comunista.  Dentro de meses o acaso semanas, estadounidenses podrán  vacacionar en la isla, sin tener que pasar subrepticiamente por un tercer país y correr el riesgo de provocar la ira del Tesoro.   Los llamados contactos de persona a persona fueron aprobados en 1999 por el entonces presidente Bill Clinton, pero desaparecieron en 2004, cuando su sucesor George W. Bush consideró que se trataba de un intento apenas velado de evadir la prohibición de turismo que forma parte del embargo de EE UU a Cuba, vigente desde hace 49 años.

Fuente: El Tiempo


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  • 18 may 2011

    El final de Fidel Castro



    Recuerdo cuando Venezuela daba un bolívar para ayudar a la revolución cubana.

    Cada venezolano – la inmensa mayoría – lo hacía con gusto, convencido de que de esa manera contribuía a derrotar la dictadura del sargento Fulgencio Batista.

    El corrupto gobernante garantizaba a los turistas la “dulce vida”. A Cuba se le consideraba una gran bacanal. Cierto o no, esa era la imagen que irradiaba.

    Cuando bajan de la Sierra Maestra, los barbudos victoriosos, encabezados por Fidel, la alegría es mundial.

    Se decía que había triunfado la libertad. Prometían elecciones libres a la vuelta de la esquina.

    Eran momentos en los cuales se requería de gran coraje o valentía para afirmar que Fidel o el Che, su principal lugarteniente, eran comunistas. Hacerlo era convertirse casi en un hereje.

    Se iniciaron los fusilamientos, y las persecuciones contra la Iglesia católica. No pocos sacerdotes cayeron, y numerosos fueron aventados al exilio. Las cárceles fueron abarrotadas y a la disidencia se le calificaba de gusanos, apátridas y de otras lindeces propias del léxico comunista.

    A nadie se le creía que no todos lo eran y que si lo eran no tenían que ser víctimas de tan crueles y sanguinarios procederes.

    Conocí a algunos cubanos exiliados, en Maracaibo, que eran y son ejemplos de dignidad, decoro, eficiencia profesional y honestidad. Uno de ellos, de profunda convicción cristiana católica, fue más que un amigo.

    Betancourt derrotó a la vedette de entonces cuando, la revolución cubana invadió a Venezuela por Machurucuto. El Ejército venezolano actuó patrióticamente en defensa de la soberanía nacional. Betancourt había negado ayuda a Castro en los arbores de 1959 cuando se estrenaba la democracia en la patria del paladín de la libertad: Simón Bolívar.

    Rómulo Betancourt sería un gran presidente y no aceptó la reelección en su momento.

    Juan XXIII, el Papa Bueno, excomulgó en esos días a Fidel Castro. El humilde y bondadoso santo Papa, tuvo el coraje de convocar el Concilio Ecuménico Vaticano II, innovador y vigente aun, interpretando los signos de los tiempos que clamaban libertad y justicia.

    Fidel hace pensar.

    Hombre de indiscutible talento y carisma ha debido leer, releer e internalizar a Maquiavelo, uno de los grandes personajes del Renacimiento ocurrido en Europa en el siglo XVI. Ha debido hacerlo con El Príncipe, obra máxima del florentino, que es un tratado de relaciones políticas que se refieren a cómo debe ser un gobernante: diestro en el engaño, de virtudes solo aparentes, amoral, indiferente, por tanto, al bien y al mal, moverse según los vientos, concentrar en él todos los poderes, autoritario, ser él la ley, y el único, por sus cualidades excepcionales – se lo cree – capaz de ser el príncipe.

    Fidel creyó todo eso. Sumió a su pueblo en el dolor afuera y adentro.

    Acaba de asistir al VI Congreso del PCC y no habló, el hombre de los interminables discursos. Días atrás se concretó a enviar un mensaje de pocas palabras: “Que hagan las reformas necesarias”.

    Es su final. De un silencio ruidoso, como dijera Omar Barboza en, Cuba: Rectifica o se hunde (Panorama, 9-5-11). Y de aceptación de las palabras de su heredero, actual presidente de Cuba, de que ningún funcionario de alta jerarquía podrá durar más de diez años en el poder… él, que duró al frente del mismo, más de cincuenta años.

    José Vicente Rangel, pienso yo, le rinde homenaje en su final, citando a Juan Pablo II – determinante en la caída del comunismo – quien manifestó a Bertone, cardenal, que fue Fidel Castro el presidente que más se preparó para recibirlo leyendo sus Encíclicas y todos sus artículo.

    Rafael Inciarte Bracho
     
    Fuente: El Librepensador


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  • 14 may 2011

    Cuba: El por qué de los silencios de Fidel Castro


    La única sorpresa que dejó el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), finalizado recientemente, fue que Fidel Castro no abrió su boca. Lo demás, fueron paliativas a las que cada tanto apela el Castrismo para mantener la dinámica de poder del gobierno totalitario y apaciguar la pérdida de credibilidad de la mano de malos indicadores de bienestar social, falta de libertades y violación de derechos fundamentales. 
     
    La aparición de Fidel Castro en la clausura del VI Congreso del PCC, despertó muchas emociones y estruendosos aplausos. No obstante, aquel hombre en silencio, por incapacidad o por cuidado, sólo aguardó a que Raúl, su hermano, magnificara su presencia argumentando que “Fidel es Fidel y no precisa de cargo alguno para ocupar siempre un lugar en la historia, en el presente y en el futuro de la nación cubana”.

    Raúl Castro, heredero del gobierno y elegido Primer Secretario del Comité Central del PCC, expuso la obligación de modificar la mentalidad del partido atada a los mismos dogmas y criterios obsoletos, la necesidad de una reforma económica, el tránsito hacia un sistema descentralizado, y el reordenamiento sustentable y organizado de los servicios sociales.

    Entre las “reformas” aprobadas están: la renovación y limitación de cargos partidistas y administrativos por 5 años con la opción de ser reelegidos sólo por dos periodos, ajuste del número de empleados públicos, reducción de gastos sociales (eliminación paulatina de subsidios tales como la libreta de racionamiento), estímulo a la iniciativa privada y al trabajo por cuenta propia. Además, se incluyen medidas aperturistas que contemplan tendencias de mercado tales como la autorización de compra-venta de autos y casas, la ampliación de los límites de tierras ociosas del Estado que puedan entregarse a campesinos y productores privados, el impulso para atraer la inversión extranjera en sectores claves como el turismo y desregulación del sector financiero que permitirá a los bancos conceder créditos.

    Los flagelos

    1. De acuerdo a la prensa oficial, las propuestas de reforma fueron recopiladas tras un supuesto “diálogo serio y transparente” entre los 61 núcleos de discusión del partido único y la población. Sin embargo, este Congreso no sólo omitió que el 78% de los cubanos están a favor de una democracia real con elecciones libres y múltiples partidos políticos[1]; sino que entre las 313 reformas que fueron debatidas, ninguna contempló temas como el respeto de los derechos individuales, la libertad de expresión y de asociación, la eliminación de las restricciones para salir de la isla, la despenalización de la emigración con la confiscación de bienes y la liberación del acceso a Tecnologías Informáticas y de Comunicaciones (TIC’s).

    En ese sentido, cabe mencionar que Cuba es uno de 10 principales países opresores de Internet[2] y el entorno más represivo para las TIC’s[3]. Allí son violados los derechos del usuario al limitar el contenido, obstaculizar, censurar y restringir el acceso a la red. Sólo una pequeña parte de la población puede utilizar el Internet en casa y la otra gran mayoría debe acudir a puntos públicos de acceso controlados y vigilados por el régimen. Pese a la política de desinformación del gobierno totalitario y las detenciones arbitrarias que sufren quienes manifiestan un pensamiento distinto; la comunidad de bloggeros y periodistas independientes han logrado recibir noticias, expresar opiniones y divulgar información sobre las condiciones de su país, a través de diferentes herramientas.

    2. El debate suscita interrogantes sobre la manera cómo se llevarán a cabo los cambios, por ejemplo, en materia de la propiedad privada individual. En Cuba las casas son “propiedad del Estado socialista”. Así se entiende entonces el derecho de disfrutar de una vivienda, asignada por una Asamblea de Distribución, a un propietario y su familia, sin pago alguno, que se puede heredar pero en ningún caso puede convertirse en un mecanismo de enriquecimiento ni de explotación. Hasta ahora, el régimen les ha permitido a los cubanos el intercambio de casas en las que residen a través de un sistema de “permutas”; obviando el papel del contrato y las garantías jurídicas necesarias para avanzar hacia un sistema que respete los derechos de propiedad.

    3. Los intentos por modernizar la economía cubana con medidas como: recortar las planillas públicas, unificar las dos monedas (peso nacional – CUP y peso convertible CUC), ampliar las obligaciones tributarias entre la población y expandir el sector privado; no modifican el hecho de que el Estado dirige y controla los medios fundamentales de producción y el comercio exterior. Además, las condiciones para el mercado son desfavorables y Cuba no goza de la confianza de la comunidad internacional porque no existen regulaciones transparentes, el régimen discrimina el capital de acuerdo a su origen y elimina la competencia[4].

    Así las cosas, el escenario económico parece moverse entre un sistema socialista remendado y un capitalismo sin mercado. Eliminar los subsidios, que durante años han sido camisas de fuerza para mantener la “igualdad social”, no garantiza la estabilidad o la prosperidad de una nación descapitalizada e improductiva, con alto costo de vida, bajos índices de calidad de educación y salud, empresas –estatales- ineficientes, y desprovista de instituciones, estructuras y tecnologías para fomentar la inversión y el ahorro y subsanar la corrupción.

    4. El anuncio de que no hay una reserva de sustitutos dignos causa extrañeza, ya que según la Constitución, “el Estado promueve la participación activa de las masas juveniles en las tareas de la edificación socialista y prepara adecuadamente a los jóvenes como ciudadanos conscientes y capaces de asumir responsabilidades”. Estas declaraciones apoyan la ineficiencia de un modelo sustentado en unos caudillos que no tienen la intención de  renunciar al poder por elección, su inhabilidad por mejorar el método y discurso, la torpeza de que los dirigentes surgen por imposición y el peligro que representa para ellos el relevo.

    Fidel Castro, el dictador que en nombre de una revolución que lleva 52 años ha usado y abusado del aparato estatal para preservar su propia libertad, ha violado los derechos humanos, extorsionado, hostigado, encarcelado y asesinado a quienes se atreven a contradecir al régimen, y ha culpado de todos los males de la isla a enemigos imaginarios, al “imperialismo yanqui” y al “embargo de los Estados Unidos”. En esa medida, el surgimiento de nuevos líderes, independientemente de su edad e ideología política, pudiese derivar en actores con autoridad moral y propuestas alternativas, capaces de generar una nueva nación, una generación libre y por qué no, una historia diferente y mejor.

    Todos estos cuestionamientos a los elementos de “transformación y modernización” retomados con cierta temporalidad para conservar lealtades y exonerar culpas, sumados a un proceso revolucionario decadente, una nación pobre, una sociedad fatigada ideológicamente, un hermano menor en su reemplazo, y el inevitable cansancio de los años, no sólo oficializan su retirada del poder, también explican bastante el por qué de los silencios de Fidel.

    Dayi Sedano


    Fuente: HACER

    [1] “Encuesta de opinión pública cubana”. Instituto Republicano Internacional (IRI). 2011
    [2] Las 10 herramientas de los opresores de Internet. Informe del Comité para la Protección de Periodistas (CPJ)
    [3] Informe “Libertad de prensa 2011”. Freedom House.
    [4] Biglione Eneas. El embargo norteamericano al régimen castrista: una perspectiva de Law & Economics. Corporate training George Mason University. Diciembre 2009.


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  • La indignidad de la dictadura cubana

    Los hermanitos Castro no quieren dejar el poder.

    La muerte por una pancreatitis —que tiene todos los visos de haber sido producida por una paliza de la policía política castrista- del disidente cubano Juan Wilfredo Soto García es sólo una muestra más de que nada ha cambiado en Cuba. 

    Algo se mueve en las estructuras del régimen, a sabiendas de que la continuación de la dictadura totalitaria no es sino una huída hacia delante, ya que el comunismo se ha revelado como un auténtico fracaso económico y social, mostrando sólo su eficacia -por lo demás, demoledora- en lo que se refiere a la represión de los derechos humanos. Por eso el cambio es sólo cosmético. 

    Los actuales dirigentes cubanos se resisten a abandonar un poder que han acaparado ilegalmente durante más de medio siglo; y por ello intentar distraer la atención con anuncios tales como el permiso del que a partir de ahora dispondrán algunos cubanos para salir de la isla.

    La realidad es que entre la complejidad de los requisitos exigidos y la precaria renta per cápita de los cubanos, muy pocos serán los que puedan beneficiarse de esta medida. Y los que sigan allí, tendrán que hacerlo sin protestar, no vaya a ser que los maten de una paliza como a Juan Wilfredo Soto. 

    La permisividad de un cierto sector de la opinión pública ha vuelto a pasar factura. Sólo así se explica la muerte impune a golpes de un ciudadano inocente por el mero hecho de discrepar de una de las dictaduras más longevas del mundo. Pero por desagradable que sea, hay que denunciarlo. Eso le costó también la vida a Orlando Zapata y casi acaba con la de Guillermo Fariñas. Y tantos otros. Demasiados como para que el castrismo siga impune.


    Fuente: El Imparcial

    EL RÉGIMEN NO TIRA LA TOALLA.



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  • 10 may 2011

    Dictadura cubana podría permitir salir de la isla a los ciudadanos

    La dictadura cubana continúa ofreciendo "limosnas" al pueblo cubano, otorgándole algún que otro derecho como si fueran favores, con tal de mantenerse en el poder.


    El gobierno de Raúl Castro autorizaría a los cubanos a viajar de turismo al extranjero, por primera vez en medio siglo de dictadura, en un régimen donde solo los miembros de la oligarquía gobernante podían salir sin mayores trabas a hacer turismo -en otros países sujetos al extinto imperio soviético-; aunque aún se deben definir las condiciones en que esta medida será aplicada.


    Los cubanos solo pueden viajar al exterior con una carta de invitación, requieren además un permiso de salida de parte del Gobierno y deben pasar un largo proceso burocrático, que cuesta unos 400 dólares, algo muy costoso para los niveles de ingresos económicos de la isla.

    Además, el permiso de salida puede ser negado y fija una estadía en el exterior de solo 30 días, cuya renovación cuesta 50 dólares por mes, hasta 11 meses permitidos, tras lo cual a quien no retorne se le considera emigrado y sus bienes le son confiscados.

    Es una práctica de todos los gobiernos comunistas impedir a sus ciudadanos la salida de sus países, con medidas imposibles de cumplir si no cuentan con apoyo del exterior, o con la abierta prohibición de hacerlo.

    Son famosas las evasiones de los cubanos hacia los Estados Unidos, en muchas ocasiones en endebles embarcaciones, donde arriesgan la vida en mar abierto, con tal de poder salir de la isla, gobernada por una dictadura comunista desde hace más de medio siglo.

    La medida forma parte del plan de reformas que el presidente Raúl Castro ha venido implementando luego de haber sucedido a su hermano Fidel en el cargo.

    La versión final del programa de 313 reformas (más abajo en formato PDF), dada a conocer a la población en un tabloide vendido en la calle, incorpora como novedad la decisión oficial de “estudiar una política que facilite a los cubanos residentes en el país viajar al exterior como turistas”.

    La disposición está establecida en el punto 265 del programa aprobado en el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC, único permitido por el régimen) en abril, aunque no precisa detalles ni fechas, pues aún deben ser definidas las leyes de ejecución del plan.

    En 52 años de gobierno comunista, las autoridades permitieron a trabajadores muy destacados a viajar de turismo a países del desaparecido bloque soviético, por lo que una reforma migratoria ha sido una constante en las demandas de cambios.

    Intelectuales, académicos y artistas afines al gobierno, así como la oposición, han pedido la “abolición” de restricciones a la salida del país, que también son motivo de crítica internacional.

    También prevé “flexibilizar” la contratación individual de profesionales cubanos por empresas de otros países, modalidad hasta ahora realizada masivamente por contrato con empresas estatales cubanas.

    Permisos de compraventa

    El plan incluye también otra medida de gran impacto social como el permiso de compraventa de casas y autos, y la concesión de créditos a la población y a trabajadores del incipiente sector privado para adquirir bienes y montar negocios.

    Cerca de 90% de los cubanos son dueños de sus viviendas, no pagan impuestos por ellas o abonan bajos alquileres, pero no pueden venderlas, solo permutarlas (cambiarlas), pero esa medida ha creado un mercado negro que ilícitamente implica miles de dólares de divisas recibidas de los parientes que han logrado escapar y que mayoritariamente viven en los EE.UU.

    Fuente: ABC Digital 

    Los nuevos Lineamientos del Partido, en PDF (gracias a Penúltimos Días)


    La información resumida del estudio de cada Lineamiento y la fundamentación de los cambios introducidos a partir de los resultados del debate popular.
    Tabloide Debate de los Lineamientos del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba


    El folleto con los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, en su versión definitiva.

    Folleto Lineamientos del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba


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  • 3 may 2011

    “Tengo la ilusión de que lo que va a pasar en Cuba no ha ocurrido jamás”

    Yoani Sánchez.

    Su nombre ha dado la vuelta al mundo a través del blog Generación Y. Pero pocos sospechan que sus comentarios sobre la realidad cubana, los escribe, día a día, en su casa de La Habana desde la más absoluta indefensión y atacada sin tregua por la policía política del régimen. Frente a ello sólo tiene tres armas: su blog digital, su autoridad moral y sus ideas, que le sirven para informar sobre una sociedad que convive con el miedo, la ambigüedad y la represión más absoluta. Valiente y tremendamente comprometida, su voz se ha convertido en la conciencia de su pueblo. En esta entrevista repasa algunas claves del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, celebrado recientemente, y responde algunas cuestiones de actualidad relacionadas con el futuro de su país. Yoani Sánchez ha recibido numerosas distinciones, entre ellas, el Premio Ortega y Gasset de periodismo de El País y el Premio Internacional a las Mujeres de Coraje que otorga el Departamento de Estado de los EE.UU. También ha sido elegida por la revista Time entre las cien personas más influyentes del mundo. 

    -Durante el VI Congreso, Raúl Castro ha culpado al partido comunista de todos los problemas del país. ¿Podría considerarse este discurso la primera capitulación oficial del sistema?


    “No. Sólo podrá hablarse de capitulación cuando ese discurso autocrítico no vaya sólo dirigido a los burócratas, funcionarios y militantes sino especialmente al artífice de las desacertadas decisiones que nos han llevado hasta este punto. O sea, mientras no se responsabilice a Fidel Castro con buena parte del descalabro económico y social en el que estamos, no podremos sentirnos en presencia de un sincero mea culpa. Para el discurso oficial, él es la patria, la revolución, el partido, la historia y muchas cosas más. Justamente lo que dijo Raúl Castro, o lo que quiso decir, es que los cuadros intermedios no habían sabido interpretar y cumplir cabalmente las preclaras orientaciones del máximo líder. El hermano menor sólo ha tratado de exonerarlo y para ello ha debido adjudicar los errores a otros.

    -Cualquier cambio profundo en el modelo cubano tendría que pasar por el respeto a las libertades fundamentales. ¿Cómo valora la situación de los Derechos Humanos en la Isla?


    “Si tomamos como referente la Declaración Universal de Derechos Humanos y comparamos los puntos que ésta plantea con la realidad de la Isla, saltarán a la vista las grandes ausencias que tenemos. Particularmente nos afectan las limitaciones en el plano de la expresión, la asociación y la libertad informativa. El hecho de que en Cuba no puedan ser legalizadas organizaciones, grupos o partidos independientes del gobierno, da una clara idea de cuán en pañales estamos en ese terreno. Sin embargo, las autoridades tienen su propia interpretación de cuáles son los derechos que los ciudadanos necesitamos. De manera que cuando alguien se queja de la represión política, de las limitaciones para entrar y salir libremente de su propio país, del excesivo adoctrinamiento en las escuelas o del discurso único que propaga la prensa oficial, entonces aparecen los apologistas que nos recuerdan los subsidios del paternalismo, la educación y la salud gratuita, dos sectores -por cierto- bastante deteriorados en los últimos años. No se percatan que en parte ése es el alpiste para justificar la jaula, las migajas para evitar que clamemos por más.

    -Según una encuesta reciente, el 77 % de los cubanos no confía en que el gobierno pueda sacar al país de la crisis económica y política actual. ¿Cree que con el desgaste y la pérdida de credibilidad del régimen, el pueblo se esté quitando la máscara del miedo?


    “La máscara se está derritiendo, pero solo en las condiciones de la más estricta privacidad. Los mismos que se quejan del gobierno en la intimidad de la familia y los amigos, asisten después tácitamente a un desfile para apoyar a las autoridades e incluso a un acto de repudio para gritar y agredir a los inconformes. Ojalá que al menos la mitad de ese 77 % pasara a mostrar su inconformidad públicamente, sin dobleces y no sólo ante la hoja anónima de una encuesta”.

    -¿Qué significa para un cubano la libertad?

    “Cada uno tiene su propio horizonte. Para muchos solo quiere decir no estar presos, de ahí que en aras de evitar la cárcel simulan y aplauden. Para otros es ese sitio que está necesariamente en otra parte y por eso emigran para alcanzarlo. Para los menos, la libertad es ese espacio que puede conquistarse aquí, ahora, para expresarse, asociarse y prosperar económicamente”.

    -Por utilizar una herramienta tan plural como Internet fue calificada de terrorista. ¿Ha recibido alguna otra amenaza?

    “Una de las características más permanentes del gobierno cubano es su infinita capacidad para denigrar e insultar a quienes no comparten su ideología. La larga lista de epítetos que se les han endilgado a los críticos daría para un verdadero diccionario del agravio. Ahora está de moda satanizar a quienes desean cambios con vocablos al estilo de mercenarios, terroristas y hasta ciber comandos en caso de que utilicen las nuevas tecnologías para mostrar su inconformidad. En lo personal tengo una frase que me repito como un mantra cada vez que recibo un ataque gubernamental Dime quién te denigra y te diré quién eres. Y justamente quienes más vilipendian a la blogosfera alternativa son esos que tienen un largo historial de oportunistas, de oficialistas plegados a las órdenes llegadas desde arriba y especialmente aquellos cuya mediocridad no los deja brillar con luz propia.

    Las presiones contra mí no se han quedado sólo en palabras, sino que se materializan en vigilancia constante sobre mi casa, intervención de mi línea telefónica, amenazas a mis amigos y familiares, imposibilidad de salir de mi propio país. Aún así, prefiero quedarme con lo lindo que me ha pasado en estos cuatro años desde que comencé a abrir un blog. Más que víctima me siento responsable por cada palabra que cuelgo en la red, por cada tweet que sale de mi teléfono móvil”.

    -El motor impulsor democrático en el Norte de África han sido Internet y las redes sociales. ¿Puede ocurrir algo similar en la Isla?


    “En mi humilde opinión, todavía queda por ver si todo lo que ha ocurrido en el Norte de África desembocará en más democracia y no en otro tipo de fundamentalismo. No obstante a esa gran incógnita, es evidente que en esos países, a pesar de los controles autoritarios, el acceso a las redes sociales era mucho más amplio que en nuestra Isla. Los egipcios llevaban años familiarizándose con los celulares y otras tecnologías de la información. Cuando la frustración social llegó a un punto alto, estos artilugios fueron el canal más a mano para mostrarla, pero en nuestro país no ocurre lo mismo. A veces tengo la ilusión de que lo que va a pasar en Cuba todavía no ha ocurrido en ninguna otra parte”.

    -La terquedad de la dictadura castrista ha provocado una gran fuga de la inteligencia cubana. ¿Podría perjudicar esta situación al desarrollo futuro del país?


    “Mucho de talento queda todavía de este lado y un enorme amor por Cuba se mantiene entre quienes han emigrado. Creo que es en el presente donde estamos pagando las consecuencias de esta hemorragia de gente joven y preparada que hemos sufrido durante décadas. Pero el futuro nos puede deparar agradables sorpresas en esa dirección. Tengo muchos amigos y colegas que quisieran regresar, cuando se logre una Nación donde se les ofrezca estabilidad, prosperidad y libertad”.

    -El castrismo está dejando una profunda huella de degradación moral. ¿Costará conseguir la unidad espiritual e intelectual del pueblo cubano?


    “Ese deterioro ha sido llamado -muy atinadamente- como el daño antropológico dejado por medio siglo de intolerancia, intimidación, paternalismo autoritario, doble moral, oportunismo y todo lo que le cuelga que ha traído como consecuencia que hasta ellos mismos hayan tenido que reconocer que se hace necesario rescatar ciertos valores. No sé si conseguiremos alcanzar algún tipo de unidad espiritual e intelectual, de momento me conformaría con ver florecer entre nosotros, con entera libertad, la diversidad de nuestro mestizaje, que no solo es racial, sino también religiosa, política y cultural. Sólo costará tiempo, confío en que no nos cueste más lágrimas y mucho menos sangre”.

    -Puede que la muerte lenta de Fidel Castro esté allanando el camino de su canonización política. ¿Hasta qué punto afectará esta situación a Cuba?


    “Hay hasta quienes anuncian que ahora viene el fidelismo como probable sustitución del marxismo leninismo, al que, por cierto, ni siquiera se le mencionó en los documentos del VI Congreso del Partido Comunista. Pero incluso en un probable proceso de canonización política del otrora máximo líder, mucho de  su poder se va a disolver, parte importante de la fuerza autoritaria que emanaba de él se perderá. No creo que sea tan grave que lo conviertan en un muerto ilustre, porque la historia se encargará de ponerlo después en su lugar. Lo que más me preocuparía -y cada vez parece más improbable- es que retorne a la tribuna, vuelva a levantar su dedo índice y a gobernar el país a su imagen y semejanza. Al decir de Bécquer con sus golondrinas Ese Fidel Castro, ya no volverá. Respiro aliviada”.

    -Orwell decía que la cobardía es una amenaza tan grande para la libertad como la autocensura. ¿Usted cree que muchos artistas y escritores que viven hoy dentro de Cuba utilizan la desidia como un ejercicio para disfrazar su falta de compromiso con la libertad?

    “No quiero ponerme en la posición de señalarles a los intelectuales un nuevo pecado original, como una vez lo hizo Ernesto Guevara. La cobardía es solo una de las respuestas humanas frente al peligro y la autocensura aparece precisamente allí donde existe la censura.

    Por esa razón, la propia parálisis que embarga a muchos escritores y artistas cubanos de hoy es la muestra más palpable del temor que los rodea. Algún día se analizará no la obra escrita bajo el totalitarismo sino el silencio cómplice que muchos adoptaron. Será ésa la verdadera novela de la revolución cubana, la novela de la mordaza”.

    -¿Cómo valora el papel de los gobiernos internacionales en relación al tema de Cuba y concretamente, del gobierno español?

    “Los cubanos no deberíamos esperar por los gobiernos extranjeros para solucionar los problemas de nuestro país. Todos ellos, incluyendo al español, tienen un mayor compromiso con sus respectivos pueblos -con sus intereses económicos y políticos- que con nosotros. El asunto Cuba es una fracción infinitesimal entre las preocupaciones que tienen los gobernantes del mundo. Ningún político ganará o perderá unas elecciones porque tenga una u otra posición con respecto a esta Isla. Tenemos que aprender eso.

    Sin embargo, tampoco ese pragmatismo político debe llevar a gobiernos del mundo a apoyar a quienes han detentado el poder por medio siglo sin haber pasado por las urnas. Ni intromisión ni complicidad, es lo que pedimos. Relaciones directas con la ciudadanía, apoyo a nuestras demandas en foros internacionales pero sin que esa presencia se convierta en la conocida sombra de la injerencia”.

    JUAN CARLOS SÁNCHEZ REYES

    Fuente: Diario de Avisos


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  • 1 may 2011

    YO NO MARCHO, YO NO DESFILO, MEJOR ME QUEDO EN CASA

    Cartel de evento por Rolando Pulido.

    Luego de que el gobierno cubano, por medio de la Central de Trabajadores de Cuba, convocara para el primero de mayo a un desfile en apoyo a los acuerdos del VI Congreso del Partido Comunista, los sindicalistas independientes han llamado a que no se marche a favor de un sindicato y un gobierno que no han cumplido con la clase obrera.

    El secretario general de la Central de Trabajadores Independientes de Cuba, Ivan Hernández Carrillo, exprisionero político del Grupo de los 75, quien fuera excarcelado recientemente después de casi ocho años de prisión, dijo a Radio Martí que los trabajadores cubanos no tienen porqué asistir al desfile del primero de mayo en respaldo al gobierno cubano porque, sencillamente, el régimen no ha cumplido con ellos, no los representa ni los proteje.

    La exhortación a los trabajadores cubanos para no desfilar ese día parte de un acuerdo de la Coalición Sindical Independiente de Cuba. Maria Elena Mir, presidenta de la Confederación Obrera Nacional, que también forma parte de la Coalición Sindical, declaró a la emisora que llaman a no desfilar porque el gobierno no garantiza nada y no existen motivos para marchar a favor de un gobierno que humilla a los trabajadores y masacra sus derechos.



    YO NO MARCHO, YO NO DESFILO, MEJOR ME QUEDO EN CASA



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  • 29 abr 2011

    El general sí tiene quien le escriba

    Esa canción ya tiene mas de 50 años...
     
    En la inauguración del Congreso del Partico Comunista de Cuba, el general Raúl Castro lamentó públicamente la ausencia de una generación preparada para el reemplazo de la vieja dirigencia. Sin embargo, esa generación existe, otra cosa es que no confíen en ella y en el giro político que quieren dar a la isla.

    A los que frisamos los cuarenta o los cincuenta, por lógica la generación del cambio, nos ha tocado lidiar con no pocas decepciones. El llamado 'hombre nuevo' no funcionó, porque no hemos sido marionetas atontadas por el discurso político. Los que nacimos en los años sesenta y setenta crecimos favorecidos por los mejores logros revolucionarios: sanidad de buena calidad, educación con buen nivel y formación en valores nacionales y éticos. No es poco. Pero también vivimos bajo la mirada imperturbable de unos padres autoritarios que a la mínima discrepancia nos recriminaron la 'ingratitud'.

    ¿Dónde está el reemplazo generacional? Le responderé a Raúl Castro, por si no lo sabe. Buena parte fuera de Cuba, con negocios propios o trabajando para empresas de otras latitudes, cuando nos hubiera gustado aportar esa creatividad en nuestra propia casa. Sin embargo, de manera metafórica estamos presentes, aportando parte de lo que ganamos, bien en concepto de remesas, medicinas, o cualquier insumo que se necesite, allá donde nada se produce y todo se compra en moneda dura.

    Hoy usted llama a los cubanos a actualizar el modelo socialista, ese tipo de cambio de rumbo no es nuevo. Esa llamada a la rectificación, el mea culpa entonado de la autocrítica a estas alturas recuerda procesos similares. En 1986 -hace casi treinta años- el partido entró en un proceso de rectificación de errores y tendencias negativas -prometo que no miento, así lo llamaron-. Entonces yo dirigía un núcleo de base de las Juventudes Comunistas en la Universidad, me consta que desde entonces, la mayoría era escéptica a que el cambio llegara realmente. Los errores más comunes, desvío de fondos del Estado, corrupción, nepotismo, etc. se han seguido repitiendo como una constante y del proceso ese nadie se acuerda.

    Desde los catorce años me adoctrinaron ideológicamente para seguir a la Revolución. La universidad, particularmente la carrera de Historia, me enseñó a pensar con cabeza independiente y crecí libre, a fuerza de leer y repasar mil veces la epopeya cubana en el siglo XX.

    No callé ante lo que consideré errores en los métodos de la disciplina partidista y por ello nos llevamos más de un disgusto. Me negué a expulsar con actos de repudio a los que pedían abandonar la militancia, o marchar al campo en pleno verano, o a quienes abandonaban el país. Tampoco quise vigilar a los católicos, pues en los ochenta la Universidad era para los revolucionarios y ellos estaban excluidos.

    Cuando empecé a trabajar en 1989, fui testigo y parte de la destrucción de los fondos documentales del viejo Banco Nacional. Era una orden ministerial apoyada alegremente por la dirección del partido, pues contribuía a la recuperación de papel para el reciclado. La operación se detuvo porque algunos la denunciamos. Pagamos luego con el ostracismo intelectual durante varios años.

    Años después, ingresé en el Partido Comunista, y el panorama era peor que en las Juventudes. En las discusiones sobre el documento base del V Congreso del Partido, (1997), el Departamento de Historia de la Universidad de La Habana discrepó con buena parte del texto, plagado de errores históricos (si las actas se conservan me darán la razón), pero el documento había que aprobarlo de todas maneras, así era la disciplina del partido. No se podía discrepar de lo que venía de lo alto.

    Dos años después me expulsaron de sus filas. El desliz cometido fue solicitar permiso para pasar otro año en España y concluir el doctorado en la UPV/EHU. Contaba con el respaldo de mis colegas, del Departamento de Historia en la Universidad de La Habana y los profesores del Departamento de Historia Medieval Moderna y de América de la Facultad de Vitoria-Gasteiz, pero ni así prosperó la solicitud. El autoritarismo y el miedo marcó la decisión de las autoridades académicas; en ausencia fui enjuiciada y condenada sin derecho a defenderme. La sanción académica implicó la expulsión del país y la pérdida de todos mis derechos en Cuba.

    General Castro, hace treinta años el reemplazo generacional dentro del partido, ya buscaba su espacio y se le excluyó. Tampoco se ha hecho justicia a las voces discordantes que han permanecido en Cuba y por los que aún hoy siento respeto. Dudo que el pueblo cubano encuentre en el partido la 'ejemplaridad' necesaria, el carisma y liderazgo necesarios para marchar en la dirección que proponga éste congreso. Los malos métodos practicados durante años han dado ese fruto.

    Recuperar el país de la falta de esperanza en la que está sumergido hoy necesitará de un sistema donde la gente realmente tenga participación y decida sus destinos con absoluta libertad. Hechos, general, no más promesas. Sólo así su partido recuperará credibilidad, sólo así sumará voluntades para continuar la obra.

    HILDA OTERO ABREU | DOCTORA EN HISTORIA


    Fuente: El Correo


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  • 28 abr 2011

    El detalle inmobiliario


    La posibilidad de vender y comprar casas podría abrir la puerta a otros cambios.

    Uno de los resultados que mayor repercusión inmediata pudiera dejar el recién concluido VI Congreso del Partido Comunista de Cuba se relaciona con el tema inmobiliario.

    La prohibición de la compra-venta de casas no ha sido en modo alguno un capricho de Fidel Castro, carente de motivos sólidos, como pudiera creerse en un análisis superficial del asunto. Hay que haber estado presente en una asamblea de distribución de viviendas para comprender cabalmente el profundo significado ideológico que ha tenido en nuestra sociedad el hecho de que a una persona "le dieran", "le entregaran", "le asignaran" una vivienda, en el lugar que le tocaba y con la cantidad de dormitorios que le correspondía.

    Que ahora, de la noche a la mañana, un ciudadano cubano pueda elegir dónde vivir y adquirir una casa sin haber hecho compromisos políticos ni horas de trabajo voluntario, sin misiones internacionalistas ni zafras cañeras, sin mítines de repudio ni marchas del pueblo combatiente, sin haber denunciado nunca a nadie ni haberse machucado varios años en una microbrigada, solamente porque tiene el dinero que va a pedirle el vendedor, eso, sin dudas, es un cambio trascendental.

    Si llega a concretarse la medida, como lo espera la mayoría de los cubanos, en un plazo de 10 o 20 años se va a producir una redistribución clasista de los espacios en todas las ciudades del país, especialmente en la capital y cabeceras de provincia.

    La casa de cuatro dormitorios ubicada en el corazón del Vedado, ocupada hoy por esa señora viuda que limpia el policlínico, le será ofrecida al exitoso músico de salsa que vive con su exsuegra en Alamar. Digamos que se venderá en 30.000 CUC, lo que le permitirá a la pobre mujer comprarse un cuarto en 5.000 en un barrio menos céntrico y asegurar una cómoda pensión para lo que le quede de vida. Llevará flores a la tumba de su esposo y le contará lo que hizo con aquel patrimonio decomisado a una familia de clase media que abandonó el país por el Mariel a mediados de 1980.

    Puede ocurrir que a quienes decidan marcharse de la Isla para siempre les permitan ahora vender su casa para sufragar los gastos del viaje y con eso se dé por terminada la abominable práctica de penalizar la emigración con la confiscación de bienes. Quién quita que, una vez eliminado ese escollo, desaparezca el concepto de "salida definitiva" y con él el absurdo Permiso de Salida.

    ¡Detente comentarista! No me sospeches. Ya sé que estoy soñando, pero que nadie me niegue que con esta nueva permisibilidad (que abarca la compra-venta de autos) se tiende un puente hacia la consecución de otros cambios, tal vez imprevistos. Eso es lo que ocurre cuando se altera un detalle en las estructuras rígidas y cuando un sistema totalitario se ve obligado por las circunstancias a enfrentarse al dilema de cambiar para sobrevivir, aunque le cueste la vida el cambio.

    Ahora falta ver cómo llevan a la práctica la nueva medida, cuántos frenos y requisitos le inventan, mientras tanto, soñemos, que nada cuesta y todavía no está prohibido.

    Reinaldo Escobar

    Fuente: Diario de Cuba


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  • 25 abr 2011

    Adiós Fidel, no te extrañarán


    El sexto Congreso del Partido Comunista cubano y el pueblo de Cuba se enteraron el 19 de abril que ahora Fidel Castro se ha jubilado por completo. El barbudo se ha convertido, por lo que parece, en apenas un ciudadano privado más.

    Se apareció en chandal azul, un asistente lo ayudó a sentarse y Fidel Castro, representando cada uno de sus 84 años de edad, renunció a todos los puestos dentro del partido y del Estado por primera vez después de más de medio siglo.

    El congreso de cuatro días se convocó para lograr dos cosas: una, abrir las puertas a una estrategia económica revisada y dos, remozar la cúpula dirigente de la isla. Pero no logró ni lo uno ni lo otro.

    La economía cubana está en ruinas. El Estado cubano está en quiebra. Raúl Castro, el sucesor de Fidel, está repartiendo tiritas en lugar de remedios. Se está haciendo lo mínimo en reformas para acomodar al millón y medio de trabajadores que entrarán en esa dimensión desconocida del sector privatizado no estatal de Cuba y que luchan para sustituir los 24 dólares de sueldo mensual que reciben del Estado. La esperanza cubana es que los "nuevos negocios como puestos de flores, salones de belleza, peluquerías, taxis y restaurantes" absorberán un millón de trabajadores despedidos del sector estatal y desatarán el desarrollo económico. El régimen quiere acabar con la cartilla de racionamiento y podría permitir que haya más propiedad privada de inmuebles.

    El comunismo y la falta de libertad económica todavía prevalecen. "Asumo mi última tarea de defender, preservar y proseguir perfeccionando el socialismo y no permitir jamás el regreso del régimen capitalista", prometió Raúl en la clausura del congreso.

    En cuanto a liderazgo, Raúl dejó saber que los principales puestos de liderazgo del país le siguen perteneciendo a los mismos viejos revolucionarios –a los históricos– que han reprimido y arruinado a su nación durante las cinco últimas décadas. Además de su cargo actual como presidente, Raúl asumió el puesto de primer secretario del Partido Comunista cubano. Aunque Raúl habló de limitar los mandatos a diez años para él y sus sucesores, su verdadera preocupación está en el reloj biológico y no en un límite legal.

    Algo que dará que pensar a esos cubanos ansiosos por el cambio es la elección de José Ramón Machado Ventura como el número dos de Cuba. Se trata de un octogenario que es el siguiente "presidente" en potencia de la dictadura cubana. "Están manteniendo a la vieja guardia de la línea dura e ideológica," decía Uva de Aragón, subdirectora del Instituto Cubano de Investigación en la Universidad Internacional de Florida. "El problema es uno no puede tener a Stalin y a Lenin tratando de ser Gorbachov al mismo tiempo". O como un cubano concisamente observó: "Es el mismo perro con distinto collar".

    La muy necesaria jubilación de Fidel Castro, la ascensión completa de Raúl y la incierta trayectoria económica que le espera a Cuba apenas sí ha puesto al sufrido pueblo cubano más cerca de la libertad individual, la democracia y los cambios económicos que podrían revitalizar la economía de la isla y abrir las puertas de una genuina amistad con Estados Unidos.


    Ray Walser
     
    Traducido por Miryam Lindberg   



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  • 23 abr 2011

    Cuba: reformar lo irreformable

    Empujando las "reformas".

    MENTIRAS y más mentiras. Manipulaciones. Muerta la ideología. ¿Qué queda en la Cuba de los Castro? Nada, más que miseria moral, humana y social. Acaban de celebrar el medio siglo de los sucesos de Bahía de Cochinos. El empujón final hacia un socialismo a la cubana que ha sumido al país en la pobreza económica total. Les ha privado de libertad, de todo atisbo de libertad y dignidad a un precio demasiado alto. Mirando la vista atrás, ningún logro puede justificar cinco décadas, cincuenta y dos años de dictadura. Férrea, implacable, hermética. Silencio y mordaza, tortura y cárcel para los disidentes. Ya no se les asesina o fusila como al principio. Es la herencia de los hermanos Castro. Una herencia negativa. Maldita. Vacía y estéril por desgracia.

    Nada se puede reformar si es irreformable. Hay que extirparlo, arrancarlo, abandonarlo. Meros maquillajes de un congreso del Partido Comunista, único en la isla, gobernado y regido por los gerontócratas que permanecen y no fueron apartados por los dos déspotas. Cuba pervivirá a los Castro. Hace justo ahora dos años que Raúl Castro era designado sucesor por un Parlamento o gerontocracia del partido. Nada ha cambiado desde aquella fecha, nada en lo que a dictadura, regresión de derechos y libertades se refiere. En aquel momento, Raúl Castro, el sucesor ungido por el hermano, simuló romper ataduras y reconfiguró su gobierno un tanto a su medida. Pero no nos dejemos engañar. En Cuba, de momento, nada ha cambiado. Aunque soplen brisas y rumores de alivio del embargo norteamericano y algunos cantos de sirena. El hermanísimo no hará nada mientras Fidel Castro todavía viva.

    Y es que al final, como siempre, todo debe cambiar para que nada cambie en realidad. Sin novedad en La Habana. Ni vientos de libertad ni brisas de esperanza. Odas lampedusianas, dardos atenazadores a toda apertura, doble candado y miseria material, moral y humana a los cubanos. Ese es el castigo a un pueblo silente a la fuerza, aunque no todo, los acólitos ahí están, también lo estaban en nuestra dictadura, y el dictador murió en la cama. La partitura se ha tocado tal y como el dictador quería que sonase, al son de demagogias y adjetivos revolucionarios, esos que son capaces de trufar la democracia, para llamarla democracia revolucionaria, enésimo engaño y ficción o mentira de todo totalitarismo. Cuba es Cuba y nada cambiará. Dudamos que haya transición democrática capitaneada por Raúl, y menos en vida de Fidel Castro. A la gerontocracia política castrista poco le importa la situación de sus ciudadanos. Y este séptimo congreso del partido comunista en cincuenta y dos años es una farsa o pantomima más. Se trata de sobrevivir, simplemente sobrevivir. Así ha sido siempre, con la diferencia que en las dictaduras militares de derechas, ninguna sobrevive al dictador, en cambio en las de izquierda, sí, con más o menos apertura económica, pero cerrazón social y política hasta el paroxismo.

    Los caprichos del lenguaje llaman reformas, parlamentos o Asamblea a lo que no lo son, y el mundo informa que éste o aquél han elegido a Raúl Castro como sucesor, o que éste ha remodelado su gobierno, o ha cimbreado a su medida un partido que no lleva hacia ningún lugar, porque no hay a donde ir sin libertad. Gobierno no elegido por el pueblo, democracia usurpada en resumen. Ahora acorazada por viejos generales, compañeros de guerra y revolución. Es el futuro, el negro futuro que zahiere a la isla y a los cubanos. Y algunos siguen siendo complacientes cuando no indulgentes, con la dictadura cubana, sobre todo una izquierda tan utópica como trasnochada, incapaz de condenar la dictadura y la aberración que significa.

    Todo seguirá igual en la querida isla. Todo seguirá enmascarándose en un traicionero lenguaje, nada se moverá en vida del ahora "compañero Fidel". Es la tragedia de los pueblos que no saben o no pueden luchar por su libertad. La historia no absuelva a los dictadores, tampoco a los pueblos, estos siguen la senda que el destino antoja suscribir. No habrá más veredicto que el de la culpabilidad. Sólo es cuestión de tiempo, ese que no tuvieron muchos de los que les ha tocado perder, sufrir en carne propia el despotismo de la dictadura, que han emigrado, que han muerto o que han sido asesinados.

    Que no, que no hay expectativas, que éstas cuando se trata de personas y el futuro de personas en manos de dirigentes recios y ademócratas simplemente no existe, es un imposible. Que la cubanología existente no permite experimentos de libertad. Luego vistamos de legítimo lo que se nos antoje, pero ninguna dictadura lo es. En Cuba nada se puede reformar, sólo la ruptura con el régimen y la construcción por todos los cubanos de un nuevo marco de tolerancia, respeto y libertad, sin los Castro ni sus secuaces.

    Abel Veiga Copo

    Fuente: Diario de Sevilla


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  • 5 dic 2010

    Cojera económica

    ¿Y yo qué voy a saber de economía? Solo llevo 4 años...
    LA HABANA, Cuba, diciembre - Será que la economía no es mi fuerte, pero no entiendo el optimismo de los cubanólogos, economistas, académicos y ciertos practicantes del onanismo mental, locos por creerse el cuento de que Cuba empezó a cambiar. ¿Será de muy mal a mucho peor?

    Por más que lo intento, estudiante modorro de marxismo que fui alguna vez, no puedo ilusionarme para nada con unas reformas económicas que llaman por otro mote, y que se inician con la receta calcada por los jefes comunistas de las terapias de choque del capitalismo salvaje, para despedir medio millón de trabajadores en seis meses y otros tantos que vendrán para el próximo año.

    Me temo que regresan los tiempos del aborrecible Manual de Economía Política de Nikitin, que tanto me hizo sufrir -junto con El Capital-, en mi época de estudiante (supongo venga de ahí mi cojera económica).

    El general Raúl Castro, en una reciente reunión del Consejo de Ministros para analizar el plan económico y presupuestario para el año 2011, dijo que la primera asignatura para los dirigentes políticos (se sabe que el pueblo no cuenta en esta historia) es la economía. “Hay que meterse de lleno en su estudio, desenvolvimiento y control”, advirtió el jefe a los jefecillos.

    Mucha falta que les hace a los mandamases, entre otras muchas cosas -honradez, por ejemplo, a juzgar por tantos escándalos de corrupción como hay-, aprender economía. Lástima que el aprendizaje sea tan tardío y otra vez a la manera del dichoso Nikitin. Porque a juzgar por los Lineamientos de la Política Económica y Social para el VI Congreso del Partido Comunista, y por más que le pese a los cubanólogos optimistas, la economía cubana seguirá patinando en los lodos de la planificación socialista y los planes quinquenales.

    La economía de que hablan los tales lineamientos es una mala caricatura, eso, por no decir una mala palabra. ¿Qué carrera es esa hacia el socialismo de mercado, que ni siquiera se atreven a llamar así, si el disparo de arrancada son las terapias de choque y la meta un paisaje de timbiriches, cuarteles de la policía política, maquiladoras y campos de golf? ¿Cómo definir el maratón en que los gerentes malandros y los hijitos de sus papás salen con todas las ventajas posibles mientras, que los dueños de las vendutas por venir arrancan con un pie amarrado a la espalda y más regulaciones e impuestos que beneficios por haber?

    Según el general-presidente, las ideas de Fidel Castro son “el fundamento de todo lo que se hace hoy en Cuba en materia económica”. Esa circunstancia para nada garantiza que vaya a resultar algo positivo de “la actualización del modelo socialista”, como se empeñan en llamar a los remiendos. A juzgar por sus resultados de siempre, el Comandante no debe saber de economía, lo que se dice economía, mucho más que yo. Es decir, casi nada.

    En los debates sobre los lineamientos para el VI Congreso del Partido Comunista llaman a “entrarle a la economía a camisa quitada”. ¿Será para contarnos las costillas? ¿O para facilitar los azotes a los nuevos capataces del socialismo de timbiriche?

    Por: Luis Cino (PD)

    Tomado de: Cubanet

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