19 feb. 2011

Lugo se olvidó de los cubanos

Fernando Lugo (sonríe) junto a Raúl Castro (no sonríe).

Desde que el mundo desvió sus ojos hacia Túnez y Egipto, con el derrocamiento de dos dictadores, tras las revueltas, no cesaron las decenas de denuncias contra las demás dictaduras alrededor del planeta. En nuestra región existe una gran preocupación al respecto. No precisamente de los gobiernos en cuanto a los levantamientos ciudadanos, sino de los propios individuos con respecto al fortalecimiento del poder público en una persona o en pocas. “¿Cuánto tiempo más permanecerán los líderes autoritarios en sus cargos?”, es el principal cuestionamiento de millones de latinoamericanos.   

Aunque las administraciones ejecutivas de Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela demostraron avances en la construcción del mesianismo, populismo y sometimiento de las personas en los últimos años, Cuba sigue siendo líder en cuanto a régimen tiránico en el continente. La dictadura comunista de los hermanos Fidel y Raúl Castro dirige la vida de más de 11 millones de isleños desde 1959, sin ninguna elección multipartidista.   

Días atrás, el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial de la Organización de las Naciones Unidas indicó que la comunidad internacional espera ansiosamente que Cuba se democratice. La respuesta del régimen marxista, a través del vicecanciller Abelardo Moreno, fue que no existe un solo modelo de democracia en la Tierra y que la isla vive bajo un sistema de “Estado de derecho”.   

Ciertamente, el mundo aguarda con ansias que los cubanos puedan disfrutar, más temprano que tarde, plenamente de las libertades individuales. Aun así, los más grandes desesperados por destruir la cárcel política son los habitantes de la isla, que no han podido elegir a sus representantes en más de cinco décadas. Imponer a candidatos regionales desde la propia cúpula del Partido Comunista Cubano no es realmente “participación popular” ni elección justa. Todos los sistemas partidocráticos tienden a legitimar a sus lacayos bajo el ropaje democrático.   

Por otro lado, es certera la respuesta de La Habana a la ONU, en cuanto a la existencia de otros modelos de democracias, vigentes en algunos países. Hemos visto por mucho tiempo cómo, gracias al aparato democrático, decenas de dictadores se impusieron, llegando al poder a través de votos y perpetuándose en él por acrecentar sus atribuciones, mediante la ley.   

En alguna que otra democracia, que solo es un instrumento no garantizador de respeto a los derechos fundamentales, no se tolera el disenso, la autocrítica ni la creatividad, ya que estos elementos hacen tambalear el statu quo y el pensamiento verticalista de la población. También es verdad, pero alarmante y repudiable, que Cuba es un Estado de derecho. Porque, en términos hegelianomarxistas, la ley existe y se cumple, solo que en detrimento de las libertades individuales. La persecución política es injusta pero legal; el hostigamiento a los opositores es terrorífico, pero tiene sustento jurídico; la miseria y el hambre son bochornosos, pero intocables gracias al igualitarismo comunista.   

Los cubanos no pueden autogobernarse, deben pedir permiso para salir o entrar a su propio país, no pueden formar partidos políticos disidentes, no pueden tener reuniones políticas sin autorización del Gobierno, no pueden objetar la moral colectivista represora constitucional y no deben ser soñadores. Por eso es repugnante cuando los intelectuales posmodernistas lo apoyan, diciendo que es un proceso en constante construcción, incomprensible para el resto del mundo. Pero es más cruel cuando un gobierno como el paraguayo avala este sistema. El presidente Fernando Lugo fue hace unos días a Cuba, se reunió con los jerarcas comunistas, habló con ellos y halagó el comunismo retrógrado de Cuba, mientras hace menos de un mes apoyaba las protestas de El Cairo y las reivindicaciones de los egipcios. 

El Mandatario  no abogó por la libertad ni la democracia que tanto pregona. Esta vez, el antiguo sacerdote se olvidó de los cubanos.

por Eduardo Quintana

Tomado de:  ABC Digital


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