6 mar. 2011

¿Conato de insumisión fiscal?

La cosa no está para rosas. ¿O sí?
Los cubanos dejan de pagar las deudas contraídas con el Estado.

Granma, el diario oficial del Partido Comunista de Cuba (PCC), se empeña en recriminar a los cubanos sus malas prácticas. Mientras “informa” sobre el proceso de implantación de reformas económicas y sociales que han emprendido desde las alturas del castrismo, y para las que su presidente, Raúl Castro, se ha dado un plazo de cinco años, critica la costumbre que parece extenderse por la población de no pagar las multas ni los plazos de los electrodomésticos chinos que les entregó el Estado cuando aún Fidel ostentaba todos los poderes. ¿Será un conato de insumisión fiscal? Quizá no tanto. Pero algo parece seguro: hace un lustro nadie se hubiera atrevido a hacerlo.

Algunos parroquianos, locutores habituales de Radio Bemba hasta hacen ciertas comparaciones no siempre atinadas a cuenta de la nueva moda que los artículistas de Granma se han propuesto combatir. En EEUU, durante algunos años, los bancos se dedicaron a conceder hipotecas a gente que, a todas luces, no iba a poder asumirlas.

En 2007 los impagos derivaron en la famosa crisis de las hipotecas 'subprime' y a raíz de ahí comenzó una crisis financiera global que aún persiste en la actualidad. En Cuba ha sucedido algo similar, pero en vez de con hipotecas, con unos electrodomésticos que 'otorgó' el Estado hace cinco años a miles de cubanos, a los que se les permitió pagar a plazos. Pero no se les explicó como iban a hacerlo sin subirles los salarios o si, como está a punto de pasar, uno se queda sin puesto de trabajo.

Ahora, en los círculos La Habana existe la preocupación de unos impagos que se amontonan. A finales de 2010 se habían recaudado, de estas ventas, 557 millones de pesos menos de lo previsto (unos 17,6 millones de euros). Y la crisis financiera internacional mencionada anteriormente también afecta, y mucho, a la mayor de las Antillas.

Pero esta no es la única preocupación de las autoridades de la Isla. En Cuba cada vez se pagan menos multas a la Administración Central. La última estadística, que muestra cómo sólo un 89,6% de los cubanos abonan las sanciones, ha hecho saltar las alarmas.

Con el fin de corregir la situación, La Habana ha encargado varias investigaciones paralelas; una para que los medios del régimen, como el Granma, traten de averiguar qué sucede, y la otra para que los 'cazarrecompensas' estatales se encarguen de perseguir a los más deudores y traten de cobrarles lo que deben al Estado.

Uno de los estudios llevados a cabo por el diario oficial del régimen, arriba mencionado, ha llegado a la conclusión de que la mayoría de los impagos se han dado entre personas sin problemas económicos. Y eso sí que preocupa en las alturas. No pagan porque no quieren. O porque los electrodomésticos no funcionaron, o porque no están de acuerdo con la multa y, a diferencia de lo que pasaba antes, ahora se atreven a manifestar su malestar violando un contrato firmado con La Habana.

Entre la población, se recuerda que un sueldo mensual es de aproximadamente 420 pesos (13 euros), por lo que es complicado que las familias que han optado a los electrodomésticos -y que han costado de media 10.595 pesos (337 euros)- puedan asumir los gastos que exige el Estado. Además, todo parece indicar según los rumores de la calle que buena parte los electrodomésticos se estropearon al poco tiempo. De esta manera, aunque por cuestiones más locales, el debate que desde hace años reina en EEUU y Europa ahora se traslada a Cuba. Algo similar ocurre con las multas.

Esta argumentación parece no haber convencido a buena parte de la dirigencia cubana, que consideran, aunque los impagos aun no son alarmantes, que podría haber algo más detrás de los mismos. En algunos sectores próximos a los servicios de inteligencia cubanos, hay quién califica de exageradas algunas interpretaciones que encuentran en esta ola de impagos el posible germen de una insurrección popular desordenada. Por aquello de que, como explicábamos antes, si no cobro lo suficiente, y no tengo asegurado el puesto de trabajo, por qué debería responder con los pagos al Estado.

Mientras tanto, y de manera sorpresiva, Cuba incrementó a finales de febrero los precios de la gasolina y el diesel por segunda vez en menos de seis meses, presumiblemente como resultado del aumento del crudo en los mercados internacionales. Según el listado de las nuevas tarifas, colocado en las gasolineras, un litro de gasolina especial subió a 1.40 pesos convertibles cubanos (1,09 euros). El alza representa un 8% de aumento.

La decisión no fue anunciada con antelación por la prensa oficialista, tal como ocurrió en septiembre pasado. En ese momento el Ministerio de Finanzas y Precios determinó una subida forzada entre 10 y 18% ante la inestabilidad de los mercados del crudo y señaló que las tarifas serían revisadas en los próximos meses pues "la tendencia de los precios internacionales tiene una marcada inestabilidad''.

Anteriormente, en septiembre del 2008, las autoridades de la Isla decretaron un aumento sustancial hasta de 87% en la tarifa de los combustibles, coincidiendo con el azote del huracán Ike. Estos no son los únicos precios que se han elevado. A mediados de febrero, los cubanos se vieron sorprendidos por el notable aumento de productos de elevada demanda popular, tales como el queso y el yogur de soja. Este último sufrió un aumento del 400 %, algo que hizo mostrar su enfado a los cubanos en las radios nacionales.

En este contexto, el diario Granma parece más preocupado por el Estado que por los cubanos. Publicó a mediados de febrero un artículo en el que advertía a la población cubana de que los servicios sociales son gratuitos. Sin embargo, hacía hincapié en que es el Estado cubano quien abona dichos servicios y refería el coste de algunos de ellos.

Entre los costes que refleja se encuentran los Rayos X, que costarían 195 pesos convertibles CUC (150 euros); la operación de cataratas, 1.600 CUC (1.230 euros); el trasplante de hígado, 127.600 CUC (98.000 euros) o el trasplante renal, 110.000 CUC (85.000 euros).

Granma recuerda que de no haber sido por la Revolución, estos servicios serían de pago. Olvida que es el propio Estado el que gestiona los recursos de los cubanos, que han trabajado y trabajan para disfrutar de dichos servicios. Algunos han querido ver en este artículo un intento por ir concienciando a la población de que, en un futuro no demasiado lejano, la sanidad podría dejar de ser gestionada por el Estado.

Son las sospechas, certezas hay pocas, que está generando la implantación de las reformas económicas del Gobierno cubano. Su presidente, Raúl Castro, ha esta semana, en una charla con su gabinete de Gobierno televisada por la cadena estatal, que las reformas económicas que está impulsando serán lentas. "La realización de nuestro modelo no es tarea de un solo día, ni siquiera de un año, y debido a su complejidad, se requieren por lo menos cinco años para completar su aplicación," anunció Castro, que justifica el retraso en base a las dificultades que su Gobierno está teniendo a la hora de implantarlas.

El menor de los Castro considera que "la mayor amenaza para la revolución reside precisamente en los errores que podría hacer". Las alarmas han saltado después de que las autoridades se viesen imposibilitadas para acometer su pretensión de despedir a 500.000 funcionarios, medida prevista para el 31 de marzo.

El presidente cubano ha asegurado que una reforma económica de semejante calibre no puede estar sujeta a plazos no flexibles, y ha argumentado que esta medida más el despido de otros 500.000 trabajadores públicos en el medio plazo (en total ambas cantidades suponen un 20% de la población activa de la Isla) será la más importante que ha sufrido el país desde que se implantaron las teorías socialistas en el mismo, hace más de medio siglo.

Algunos diplomáticos europeos afincados en La Habana han señalado que, posiblemente, Raúl Castro no quiere incrementar el hasta ahora casi inexistente sector privado de la Isla hasta que algunos proyectos, como la exploración de yacimientos petrolíferos en el Golfo de México -que también ha sufrido un severo retraso-, comiencen a ser una realidad.

Tras las revueltas ocurridas en el norte de África -donde las tasas de paro han jugado un papel primordial- el régimen cubano ha preferido mostrarse prudente antes que inusualmente puntual. En la misma situación se encuentra la más que posible liberalización de la telefonía y servicio de Internet en la Isla. Los expertos recuerdan que Cuba será el mayor mercado del Caribe, por lo que se generará mucho empleo. Hasta ese momento, los cubanos mantienen la respiración.



Tomado de: América Económica 


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