7 oct. 2010

Max Marambio destapa sus dolores e iras, perseguido por Cuba: "Hasta ocuparon mi casa en La Habana"

Max Marambio,"en los buenos tiempos",  junto a Tony de la Guardia, posteriormente fusilado. Así paga Castro a los que ya no le son útiles
Régimen de Castro dictó alerta roja para capturarlo: ''Es una represalia ilegal e insensata, producto de la furia y del odio más que de la razón''. El los demandó ante la Corte de París: ''Quedará claro que ellos mienten y con eso me siento absolutamente recompensado''.

Ni en su peor pesadilla pudo el otrora mirista y amigo personal de Fidel, Max Marambio, haber imaginado que el país donde se refugió después del 11 de septiembre del 73, ahí donde se convirtió en guerrillero y luego en precursor de un incipiente capitalismo, terminaría acusándolo de estafa y emitiendo una orden de captura internacional en su contra.

Ayer el gobierno cubano, apenas supo que la Corte de Comercio de París había acogido su demanda contra el régimen de Raúl Castro que lo requirió por "cohecho, malversación y falsificación de documentos", dictó de inmediato la alerta roja en contra del empresario que el año pasado jugó un rol público como jefe político de la campaña de Marco Enríquez-Ominami.

Entonces, y sólo entonces, después de 9 meses de silencio (tiempo en el que contrató a dos abogados para que actuaran en su nombre: Eduardo Contreras y Juan Pablo Hermosilla), Marambio decidió gritar.

Revela que aún permanecen detenidos dos de sus ejecutivos y un empleado de su empresa en la isla. Desde hace un tiempo no sabe nada de ellos porque a las familias les prohibieron contactarse con él. Cuenta que al cuidador de su residencia en La Habana le requisaron todo el dinero que él le envió para su subsistencia. Y así...

Decidió enfrentar el tema a través de la Corte Internacional de París porque es el más alto tribunal que dirime disputas económicas. Ante ese organismo, Marambio acusó a Cuba de obstaculizar de manera fraudulenta el ejercicio de sus derechos. "Quedará claro que ellos mienten y con eso me siento absolutamente recompensado".

-Lo primero que uno se pregunta es cómo ha vivido usted, en lo íntimo, estos nueve meses en los cuales los servicios de seguridad cubanos detuvieron a sus trabajadores y sometieron a tortuosos interrogatorios a algunos, entre los cuales se cuenta su propio gerente general que murió poco después de que lo dejaron en libertad.

-Primero de indignación por los abusos y maltratos a mi gente. Por los métodos ilegales empleados. Ha sido muy duro, doloroso. Al principio, la incredulidad, el sentimiento de que no puede ser cierto y luego la rabia al entender que hay una orden, a priori, de destruirte por cualquier medio. Luego, la decisión de hacer todo lo que sea necesario para defender mi honra y la de mis colaboradores, injustamente involucrados y, en definitiva, por todos aquellos que han confiado en mí, porque todas las acusaciones son absolutamente falsas.

-¿Cuántos funcionarios de sus empresas siguen detenidos? ¿Qué ha sabido de ellos?

-Secuestrados primero, puesto que fueron detenidos sin formalización y conducidos con paradero desconocido, dos ejecutivos y un funcionario. Están detenidos desde hace más de siete meses y al principio sólo sabíamos de ellos porque les permitían que, una vez a la semana pudieran hablar telefónicamente con su familia. Ahora, como no permiten que su familia hable con nosotros, no sabemos nada de ellos, ni dónde están. Entendemos que tampoco tienen abogado, hasta ahora al menos. Les dicen a sus familiares que los hemos abandonado, y lamentablemente no podemos hacer mucho por ellos, a pesar de que ha sido nuestro empeño permanente, y no debo dar muchos detalles para no perjudicarlos. A la persona que cuidaba mi casa le mandé algún dinero para su subsistencia. Le hicieron un registro y se lo quitaron. Y ahora también ocuparon mi casa en La Habana.

-¿Cuál es la situación actual de su empresa en Cuba?

-Río Zaza está sin producir desde hace ochos meses. Tome en cuenta que es una empresa que vendió casi 100 millones de dólares el 2008. Y ya hacía un año, prácticamente todo el 2009, que no nos autorizaron transferencias al exterior mediante un férreo corralito bancario. Y nos retienen casi quince millones de dólares. Y ahora, de facto nos han incautado la empresa.

-Usted ha guardado silencio durante nueve meses. Ahora que se decidió a hablar, ¿puede precisar los nombres de las autoridades cubanas a las que apunta como quienes sobrepasaron su propia legalidad para iniciar en su contra la "persecución implacable"?

-Eso habría que preguntárselo al actual gobierno cubano. Son ellos los que tienen la responsabilidad del accionar de sus funcionarios. Lo que yo he visto es una acción concertada, multisectorial, que opera con actos que vulneran la propia legalidad vigente en Cuba. Y en la base, fiscales que actúan como policías y policías que se comportan como esbirros.

Los sobreprecios y sobresueldos

-Usted sostiene que éste es un "infundado e injusto conflicto". No obstante, el gobierno cubano lo ha acusado de pedir sobreprecios y pagar sobresueldos en empresas que usted creó en la isla en sociedad mixta con el Estado cubano. Y sus ejecutivos han reconocido que efectivamente pagaban sobresueldos a empleados eficientes -como un incentivo ante los miserables salarios que se acostumbran allá-, lo cual no es legal en el régimen socialista de Castro. ¿Qué responde a eso?

-Siempre pagamos sueldos justos, acorde a lo legal y ajustado también a la ética, más aún considerando que presidí una empresa exitosa que generó muchas utilidades. Y no me arrepiento de haberlo hecho. No existe en Cuba ninguna disposición legal que prohíba que un empresario, de su dinero, pueda pagar a sus trabajadores bonos y salarios extraordinarios por su desempeño y gestión. Eso es exactamente lo que hicimos siempre y es una práctica generalizada y "tolerada" por las autoridades. Puede preguntar a cualquier empresa mixta por esta afirmación mía.

Continúa:

-Sobre los llamados sobreprecios, se refieren a la diferencia entre el precio de costo de las materias primas y equipamiento industrial adquiridos por empresas de mi holding ING.SA por una parte, y el precio de venta acordado entre esas empresas de mi holding y Río Zaza a esta última, por otra parte. Todas con créditos, con tasas de interés bajas y plazos medianos y largos. La diferencia de precio, el margen, el diferencial, la utilidad, ellos, en nuestro caso, le llaman sobreprecio. Lo que en la empresa mixta es virtuoso, en la empresa extranjera es un delito. Tan simple como eso, aunque parezca increíble.

-¿Hasta qué instancias de diálogo y negociación llegó antes de iniciar acciones legales ante la International Chamber of Commerce (ICC) con sede en París?

-Durante este año hicimos los máximos esfuerzos para buscar una solución a un conflicto que, durante meses, supusimos podía originarse en desinformación, ignorancia o incluso mala fe. Eso hasta que nos convencimos de que todas las decisiones se originaban en una misma matriz y que el objetivo final era destruirnos. Siendo la Corte Internacional de Comercio de París la instancia de arbitraje señalada por el Estado cubano en los contratos de inversión extranjera, decidimos acudir a ella y presentar nuestra demanda porque es una Corte que garantiza neutralidad. Asimismo, porque es donde deberán ser probadas cada una de las infames acusaciones de que he sido objeto.

-¿Llegó hasta Fidel, o le envió mensaje?

-Como usted sabe, Fidel, debido a una grave enfermedad tuvo que abandonar el gobierno desde hace algunos años. Nunca antes hablé con él de mis negocios, ni de nada que se relacionara con ellos. Menos lo haría ahora, en una circunstancia como ésta.

-¿Cómo interpreta la alerta roja internacional para su captura, que emitió Cuba ayer?

-Como una represalia ilegal e insensata, producto de la furia y del odio, más que de la razón.

-En su declaración, usted envía un mensaje entre líneas donde pareciera advertir que no traiciona los principios que defendió desde que llegó a la isla acompañando a su padre y Fidel lo invitó a quedarse estudiando allá. Ese mensaje, ¿es sólo para Fidel o le interesa que otros cubanos lo tengan claro?

-No es un mensaje entre líneas, es una afirmación. La revolución cubana fue una gesta que iluminó mi vida y su proyecto ético fue determinante en mi formación, en mi mirada sobre la justicia y la lucha por un mundo mejor. Y Fidel es el máximo representante de esa épica. Y él siempre será un referente moral para mí, independientemente de su posición en Cuba. Independiente, también, de mi propia posición política, que puede no gustarles a algunos en la Isla. Mi amor por el pueblo cubano está fuera de toda duda y nadie lograra ponerme en la vereda del frente, se lo aseguro.

-¿Qué espera lograr en la Corte de París?

-Demostrar mi total inocencia.


Fuente: La Segunda 

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