19 ago. 2011

Régimen Castrista usa perros contra opositoras


La policía política de Cuba copia así una de las tantas tácticas ordenadas por Adolf Hitler.

El pastor alemán es el clásico perro que la policía entrena para usar en su lucha contra la delincuencia. Este tipo de animal sabe buscar drogas y explosivos y también detener a un criminal en el momento en que éste comete una fechoría.

Pero hoy el Régimen de la Habana le ha añadido otra tarea: inspirar terror en las opositoras cubanas.

La policía política de Cuba copia así una de las tantas tácticas ordenadas por Adolf Hitler.

Los nazis empleaban perros en las redadas que llevaron a cabo durante la Segunda Guerra Mundial, donde apresaban y enviaban a campos de exterminio a judíos, gitanos, homosexuales, Testigos de Jehova, incapacitados físicos, enfermos mentales, negros y opositores políticos.

O sea, todos los que durante el Tercer Reich eran considerados indeseables y debían ser eliminado en lo que se llamó Endlösung, La Solución Final.

Pareciera que La Solución Final del gobierno de Raúl Castro es dar orden de atacar a las opositoras cubanas, especialmente las que conforman el grupo de Las Damas de Blanco, que todos los domingos acuden a las iglesias en La Habana y provincias para rezar por los presos políticos que aún están en las cárceles de la Isla.

La Cúpula Gobernante Cubana se siente frustrada por no haber podido someter a este grupo de mujeres, a pesar de los golpes, arrestos y la orden de desgarrarle las ropas y dejarlas desnudas durante los mítines de repudio, en que participan miembros de la Seguridad del Estado e integrantes de las Brigadas de Acción Rápida.

Y recordando las tácticas nazis -del empleo de perros en la recogida de víctimas del Holocausto y luego patrullaje de los campos de concentración- los órganos represivos del Régimen Cubano han comenzado a emplear pastores alemanes para intimidar a las opositoras.

Las Damas de Blanco provocan miedo al Régimen, porque este movimiento se puede extender por toda Cuba.

La preocupación de Raúl Castro estos días en que le han llegado informaciones que el pueblo ha intervenido durante las violentas agresiones llevadas a cabo contra las opositoras.

De ahí el recrudecimiento de la represión contra las mujeres y el empleo de perros para dominarlas.

La opositora Tania Montoya fue la primera en hacer la denuncia del uso de perros lobos por parte de la policía política en un relato publicado por el blog dedicado a las Damas de Blanco llamado "La Revolución de los Gladiolos".

Han seguido las denuncias de otras mujeres, quienes relatan historias espeluznantes de acoso con perros para inspirarles terror.

Adriana Núñez relató que durante la agresión de que fue víctima ella y otras tres activistas, "tuve que ser atendida médicamente... me pusieron un suero en la vena de no sé qué, porque nos metieron en un patio y nos echaron un perro pastor alemán grandísimo, entrenado para agredir.... De la impresión o el terror, perdí el conocimiento".

Me pregunto ¿por qué no se pronuncia la jerarquía eclesiástica de la Isla y la del Vaticano, ante este terrible accionar de la policía política cubana? Estas mujeres son fieles y por lo mismo, son parte de la Iglesia Católica.

¿Dónde están las instituciones internacionales ante este "refinamiento" de la represión ordenada por la Cúpula Gobernante Cubana, que pretende someter por el terror a las mujeres opositoras?

La Humanidad dijo NUNCA MÁS al final de la Segunda Guerra Mundial, al enterarse de los horrores perpetrados por los nazis.

Hoy los órganos de represión del gobierno de La Habana no les basta con golpear y vejar a las mujeres. Ahora se recurre al empleo de los perros.

Necesitamos detener esta nueva táctica de represión contra la oposición cubana y especialmente contra las mujeres, que va contra todos los principios de preservación de la integridad humana.

Si los gobiernos e instituciones internacionales no actúan y exigen que cesen estas prácticas de intimidación, estarían actuando de nuevo como en el pasado frente a estos nuevos crímenes contra la Humanidad.

Por Angélica Mora

Fuente: Diario de América


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