13 jul. 2010

¿Qué pasa con los que deciden permanecer en la isla?

Los presos políticos cubanos que descartaron emigrar a España, de 52 que el Gobierno de Cuba decidió liberar, desconocen las condiciones de su excarcelación y de su vida futura en la isla, lo que aumenta la angustia de sus familiares.
Alejandrina García, esposa de Diosdado González, condenado a 20 años, dijo que su marido permanecerá en Cuba «luchando por los derechos humanos y corriendo el riesgo de ser encarcelado otra vez por sus actividades».
Según la Iglesia, hasta ahora 20 de esos 52 aceptaron viajar a España, país que anunció su disposición de acogerlos a todos con sus familiares, pero entre los 32 restantes algunos tienen dudas y cerca de una veintena ha dicho que no emigrarán.
Muchos familiares tratan de estimular la salida migratoria, para reponer la salud de los excarcelados y tratar de eliminar la angustia acumulada en siete años por la separación. «Estamos cautelosos, al igual que los otros que como nosotros hemos decidido quedarnos, pues no sabemos cómo será la cosa, cómo funcionará», dijo Elsa Morejón, esposa del médico Óscar Elías Biscet, condenado a 25 años.
De los 75 disidentes condenados en el 2003, 22 fueron excarcelados entre el 2004 y el 2010 bajo licencia extrapenal por motivos de salud, y uno por cumplimiento de condena.
El economista Óscar Espinosa dijo que en su carta de liberación se le advierte de la posibilidad de volver a prisión, y que los trabajos que le ofrecieron -construcción y agricultura- los rechazó debido a sus 69 años. «La licencia extrapenal es un limbo», dijo Martha Beatriz Roque, la única mujer del grupo de los 75. Ambos, como Héctor Palacios, retornaron a la actividad política, y los tres denuncian vigilancia de las autoridades.
El Gobierno cubano considera a los disidentes mercenarios al servicio de Estados Unidos, y la reinserción social y laboral resulta difícil, tanto por los que los rechazan, como por aquellos que no quieren verse relacionados con ellos. La mayoría viven de ayudas familiares o de otros disidentes.
Carlos Batista




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